Las tensiones en Estados Unidos provocadas por el racismo y la actuación policial son blanco fácil para los intentos de otros gobiernos de interferir en las elecciones de noviembre próximo, según legisladores y expertos. Dicen que hay indicios de que Rusia está tratando de explotar esas divisiones.

En los últimos meses, Facebook, Instagram y Twitter han eliminado decenas de cuentas falsas con nombres como “Blacks Facts Untold” (“Hechos no revelados sobre la gente negra”) que son seguidas o que han tenido el agrado de cientos de miles de personas. Las cuentas eran falsas, creadas por una organización en África con vínculos a la Agencia de Investigación de Internet (AII) de Rusia.

De manera similar, Facebook anunció esta semana que había eliminado una red de cuentas vinculadas a la AII que publicó historias sobre raza y otros temas. La red engañó a escritores estadounidenses para que publicaran contenido en las páginas, sin estar conscientes de estos nexos.

Es un patrón inquietante pero familiar por parte de Rusia, que se vio en 2016, cuando la Agencia de Investigación de Internet se centró abrumadoramente en la raza y en el movimiento Black Lives Matter al dirigirse a las redes sociales estadounidenses.

El objetivo, como sucede con Rusia desde hace décadas, fue sembrar el caos publicando contenido en ambos bandos de la división racial. De hecho, “ningún grupo de estadounidenses fue más atacado por agentes de información de la AII que los afroestadounidenses”, concluyó un informe de la comisión de inteligencia del Senado.

Cuando faltan apenas dos meses para las elecciones, algunos legisladores temen que los esfuerzos rusos, ahora evolucionados y más sofisticados que hace cuatro años, puedan volver a afianzarse. Temen que la decisión del gobierno del presidente Donald Trump de limitar lo que le dice al Congreso, y por extensión al pueblo estadounidense, sobre las amenazas electorales permitirá que la propaganda se extienda.

“La raza fue una gran parte de lo que hicieron en 2016 y, dadas las intensas tensiones raciales este año, no hay razón para que no vuelvan a hacer lo mismo”, opinó el senador Angus King, un independiente que forma parte de la comisión de inteligencia del Senado. Dice que la información que ahora está siendo ocultada “pertenece al pueblo estadounidense”.

Los demócratas estaban furiosos el fin de semana pasado después de que el director de Inteligencia Nacional, John Ratcliffe, un aliado estrecho de Trump, informara al Congreso que esa oficina proporcionará información escrita a las comisiones de inteligencia sobre amenazas electorales, pero que ya no haría sesiones informativas en persona, lo que les negaría a los legisladores la oportunidad de hacer preguntas.

La cancelación se produjo unas semanas después de que funcionarios de inteligencia de Estados Unidos declararon públicamente que Rusia está usando diversas medidas para denigrar al oponente de Trump, el candidato presidencial demócrata Joe Biden, antes de las elecciones. Trump respondió a esa evaluación diciendo que “nadie ha sido más duro con Rusia que yo”.

La interferencia electoral siempre ha sido un tema delicado para Trump. A menudo el presidente ha descartado la idea de que Rusia interfirió en 2016 y ha reemplazado a muchos funcionarios de inteligencia de larga data por sus propios designados.

La declaración de inteligencia no ofreció detalles sobre qué tácticas está utilizando Rusia, pero hay pistas importantes en el pasado.

En 2016, la AII tenía un “énfasis operacional abrumador en la raza” que era evidente en los anuncios en línea que compraba: más de dos tercios contenían un término relacionado con temas raciales. La compañía apuntó ese contenido a “afroestadounidenses en áreas metropolitanas clave con comunidades negras bien establecidas y focos de tensión en el movimiento Black Lives Matter”, según un informe de la Comisión de Inteligencia del Senado. Una de sus páginas de mayor rendimiento, “Blactivist” (Activista negro), generó 11.2 millones de interacciones con los usuarios de Facebook.

Bret Schafer, experto en desinformación extranjera del grupo bipartidista Alliance for Securing Democracy, dijo que avivar la animosidad racial es una estrategia del Kremlin que se remonta varias décadas. Su grupo rastreó este verano un fuerte repunte en la actividad en redes sociales sobre cuestiones raciales de parte de los medios y figuras políticas patrocinadas por el estado ruso, especialmente después de la muerte de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis.

“Hemos visto que un tema constante en los mensajes en línea es la raza y el racismo en Estados Unidos”, dijo Schafer. “Son muy hábiles para eso”.

Existe evidencia de que el reciente baleo policial de un hombre negro en Kenosha, Wisconsin, y las protestas resultantes —el foco de los enfrentamientos políticos entre Trump y Biden esta semana— han impulsado una nueva ronda de actividad en las redes sociales de parte de gobiernos extranjeros.