Denver. La Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) ordenó mantener en tierra a los aviones que tengan el mismo tipo de turbina que la que estalló en un avión poco después despegar de Denver, Colorado, a fin de poder inspeccionar si tienen grietas.

La orden abarca a aviones que tengan la turbina Pratt & Whitney PW4000, diseñada exclusivamente para las aeronaves Boeing 777. Las compañías propietarias de dichos aparatos deberán realizar una inspección térmica acústica de las hélices de titanio que tienen esas máquinas.

Ese tipo de inspección es capaz de detectar minúsculas grietas dentro de la superficie de las hélices que no son visibles a simple vista, dice la orden.

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La medida afecta severamente a United Airlines, que tiene 24 de esos aviones y que es la única aerolínea estadounidense poseedora de ese tipo de turbina.

“El domingo sacamos voluntariamente 24 aviones Boeing 777 con la turbina Pratt & Whitney 4000 de nuestros itinerarios”, anunció el portavoz de United, David Gonzalez.

“Hemos estado coordinando con Junta Nacional de Seguridad en el Transporte para ayudarles en su investigación y cumpliremos con la orden de la Orden de Seguridad Aérea de la FAA para garantizar que los 52 de los aviones de nuestra flota impactados por la medida cumplan con nuestros estrictos estándares de seguridad”, añadió.

La aeronave confrontó fallas con un motor luego de despegar desde Denver hacia Honolulu el 20 de febrero.

Un avión de United que tenía esa turbina tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia poco después de despegar de Denver el sábado rumbo a Honolulu, cuando la turbina se desbarató y sus piezas cayeron en un suburbio de Denver. Ninguno de los 231 pasajeros y 10 tripulantes resultaron lastimados.

Robert Sumwalt, presidente de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte, explicó que una de las hélices de la turbina mostraba grietas debido al desgaste del metal. La hélice se rompió, cortando la hélice adyacente y la turbina se deshizo, según las investigaciones preliminares.

En conferencia de prensa virtual la noche del lunes, Sumwalt informó que la hélice agrietada fue transportada en una avioneta privada a la sede de Pratt & Whitney para ser examinada por expertos de la junta del transporte.

“Nuestra misión es entender no sólo qué pasó, sino por qué pasó a fin de evitar que ocurra en el futuro”, manifestó Sumwalt.