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Alcalde de Barceloneta arrebata paz a barrio Boca

07/23/2010 |
Don Luis Ángel Reyes Vargas se muestra afectado luego que personal del Municipio de Barceloneta le derribara su pescadería, la que fue declarada “un estorbo público”. Le acompaña la líder comunitaria del barrio Boca, Laylanie Ruiz. (Para Primera Hora / Nelson Reyes Faría)  

Barceloneta. “Ése era mi modus vivendi”.

En 1984, don Luis Ángel Reyes Vargas estableció su pescadería Reyes en el barrio Boca de Barceloneta, donde se crió y levantó a su familia. Explicó que, en aquel entonces, por medio de unos fondos de Sea Grant y un programa de Recursos Naturales, ya inexistente, pudo establecer su negocio.

“Por años me cobraron una renta, pero luego dejaron de hacerlo. A través del tiempo, ayudé a otros pescadores comprándoles su pescado y ahora me pasa esto”, explicó el veterano pescador con gran pesar e impotencia.

Éste mostró a Primera Hora la carta que le llevó un empleado municipal el pasado domingo que el Alcalde firma y le notifica que su negocio era “un estorbo público” y que amenazaba la salud de la comunidad. En la misiva, se le indicó al pescador que debía dinero de renta, cuando hace años nadie le había informado tal cosa.

“Él llegó y con abuso de poder me llamó charlatán y pasó a derribar mi pescadería”, dijo el pescador.

Según la líder de la comunidad del barrio Boca, Laylanie Ruiz, cuando el alcalde Sol Luis Fontanes les faltó el respeto a mujeres y ancianos y estaba volao.

Cerca de la boca del río Manatí, un grupo de pescadores estaba reunido y comentaba lo acontecido.

Ferdinand Pérez Cubano, nacido y criado en la comunidad, dijo que hace poco el Alcalde le dijo que le compraría su casita y estructura donde vende pescado.

“Él está loco y no sabe lo que hace, me dijo: ‘Te compro tu negocio y tu casa’. Yo aquí vendo pescaíto y cerveza, no tengo más nada”, dijo el hombre.

Su colega Juan Ramón Cortés Reyes, de 57 años, aseguró que “el Alcalde llega sin documento alguno, sin justificación alguna a estructuras para demolerlas cuando son propiedades privadas. Él lo que quiere hacer aquí es establecer un proyecto para gente que no es de aquí, gente rica”.

Cabe señalar que la belleza del lugar es indudable. Al otro lado del río Manatí, se observan a lo lejos los terrenos de la Hacienda de La Esperanza, que maneja el Fideicomiso de Conservación. Pero, los pescadores dicen que más allá de las demoliciones, poco a poco, las autoridades han ido estrangulando la vida pesquera.

Las aguas negras de la planta de tratamiento de Barceloneta han extinguido la población de sardinas que era el alimento principal de los peces que luego capturaban los pescadores.

Precisamente fueron los pescadores los que ayer también sufrieron otra afrenta de parte del Alcalde.

El funcionario envió maquinaria para destruir un hotel que construyó con una inversión de $12 millones y que estaba abandonado. Pero, con algunas piedras que resultaron de la demolición obstruyó el canal por donde los pescadores entran del mar hasta la villa pesquera.

Viendo la destrucción se encontraba Héctor Yamil López, quien trabajó por 14 años como oficial marítimo del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, pero fue cesanteado en enero de este año. “No podremos salir a pescar y nos afectan nuestro sustento”, denunció.

Primera Hora intentó conseguir una reacción del Ejecutivo Municipal, pero los intentos resultaron infructuosos.