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Frágil el sistema eléctrico de la AEE

08/17/2012 |
La flecha muestra un punto en la torre que está completamente cubierto por la maleza. (Suministrada)  
Denuncian escasez de empleados y de camiones para hacer lo que se necesita.

Inestable e inseguro.

Así está el sistema eléctrico en momentos en que arrecia la temporada de huracanes, que se extiende hasta el 30 de noviembre.

Hay cientos de camiones esperando reparación o descompuestos, millas y millas de líneas eléctricas e infraestructura sin un supuesto plan a largo plazo para ponerlas al día y la mitad de empleados que hace 12 años.

Ese es el cuadro general en la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), según lo denunció el presidente de la Unión de Trabajadores de la Industria de Energía y Riego (Utier), Ángel Figueroa Jaramillo.

El líder sindical explicó que el clima forestal boricua requiere de un esfuerzo constante para mantener el sistema en óptimas condiciones. Una zona que se limpia hoy, en tan solo seis meses, ya tiene árboles y moho tratando de apoderarse de ella nuevamente.

“Sin un plan continuo de mantenimiento... no como el que se anunció a principios de julio, porque eso es lo mismo de siempre, lo que se necesita es algo más abarcador o el sistema siempre va a estar vulnerable”, alertó.

Actualmente, hay unos 291 empleados encargados de la poda en toda la Isla, pero hace 12 años había aproximadamente 550, una diferencia de 230.

El jefe de Operaciones Técnicas de la AEE, Elliot Quiñones, dijo que siempre hay espacio para mejorar, pero con ese personal han sobrepasado las metas corporativas que se impusieron para reducir la frecuencia y la duración de las interrupciones del servicio.

Defendió el programa de mantenimiento anunciado en julio, diciendo que ahora les dan prioridad a los lugares en que hay evidencia de que los clientes se quedan sin luz por los árboles. No mencionó ningún plan para prevenir ni detalló nada a largo plazo.

Figueroa Jaramillo entiende que el plan especial es un engaño porque no identifica nuevos trabajadores para las tareas, y los que hay no son suficientes para garantizar una estabilidad.

En el caso de los celadores –encargados de trabajar directamente con las líneas eléctricas– el asunto es más delicado: en todo el país, solamente hay 743 y tienen que atender unas 33,000 millas de cables.

Agustín Irizarry, representante del interés público ante la Junta de Gobierno de la AEE, indicó que, en 1997, la corporación tenía 9.3 celadores de línea por cada 10,000 clientes y, en el 2011, eso bajó a 4.7 celadores por los mismos clientes, casi la mitad, de acuerdo con los informes de la AEE ante los bonistas.

“Y de cara a la peor parte de la temporada de huracanes, mandaron a celadores y podadores a pintar escuelas (por el inicio del nuevo año escolar)... en momentos en que hay menos recursos”, se quejó Figueroa Jaramillo.

Los estados financieros de la AEE recopilados por Irizarry también apuntan a que la inversión en mantenimiento ha bajado. En el 2007, la corporación pública designó $251 millones para mantenimiento. En el 2011, asignó $221 millones, lo que implica una reducción de $30 millones.

“La herramienta más importante para mantener la confiabilidad del sistema de distribución es un buen programa de mantenimiento” dijo.

El profesor aseguró que lleva dos meses solicitando un informe sobre la estabilidad y el cuidado del sistema y aún no se lo entregan.

Por otro lado, el líder sindical señaló que el año pasado se decomisaron cerca de 500 vehículos. Un empleado que no se quiso identificar expresó que hace unos 12 años se asignaban $40 millones para reemplazo de flota y ahora solo se destinan cerca de $8 millones.

Jaramillo destacó que ni siquiera se necesita de un gran fenómeno atmosférico que nos parta por el medio para que nos quedemos sin electricidad.

Recordó que el año pasado las tormentas tropicales Irene y María (que pasó a 100 millas al norte de San Juan) dejaron a miles sin luz.

Y el ejemplo más reciente fue la tronada aislada que se desarrolló el viernes, 29 de junio y que contribuyó a que dos líneas de transmisión –con los aisladores mohosos– se rompieran, dejando a 900,000 clientes, o el 75% de la población, a oscuras. Ese día solamente, la AEE dejó de facturar poco más de $1 millón, según reveló ayer este diario.

En caso de que un huracán pase por Puerto Rico, no hay postes ni transformadores suficientes como para los trabajos de reparación, afirmó Figueroa Jaramillo.

Mientras, en el 2003, la fuga de energía le costaba a la AEE unos $363 millones y ahora se estima en $758 millones por la misma falta de mantenimiento, dijo.

¿Por qué usted cree que está pasando todo esto?

Se trata de un intento para privatizar la corporación. No hay forma de que si tú tienes uno de los negocios más importantes del país, eres monopolio, y es un servicio esencial, tú estés en una situación económica precaria.

Por su parte, el director interino de la AEE, Josué Colón, aseguró que el mantenimiento se da a todo el sistema.

“La realidad es que la Autoridad reemplaza aisladores, la Autoridad ofrece mantenimiento a sus subestaciones, tiene un programa de mantenimiento de interruptores, de patio de interruptores… Todo eso está en programas que se van llevando a cabo alrededor de toda la Isla”, afirmó.