Unánime oposición al legislador a tiempo parcial en primer día de vistas
El ex representante del PPD, Presby Santiago, y el ex senador del PIP, Fernando Martin, se unieron hoy a la oposición que levantaron esta mañana tres ex presidentes legislativos.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
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Tres ex presidentes legislativos, dos ex legisladores y una experta en el funcionamiento del Parlamento coincidieron este martes, en su oposición al establecimiento de un sistema de legislador a tiempo parcial y a la eliminación de una segunda sesión ordinaria.
Todos los ponentes durante el primer día de audiencias de la Comisión Especial para el Estudio de la Reforma Legislativa que creó el Senado, expusieron similares argumentos en contra de eliminar la función de tiempo completo del legislador y coincidieron en que, limitar la actividad legislativa a una breve sesión al año, representaría una disminución del poder de la Legislatura frente a las otras dos ramas constitucionales: la Judicial y el Ejecutivo.
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Comparecieron en este primer día de vistas los expresidentes del Senado, Miguel Hernández Agosto y Kenneth McClintock; y el ex presidente de la Cámara, José Ronaldo Jarabo; el exrepresentante del Partido Popular Democrático (PPD), Presby Santiago; y el exsenador del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Fernando Martin; así como la experta en material legislativa, Rosa Noemí Bell Bayron.
“Creo que es un error muy serio que, porque se haya hecho una oferta electoral, un partido que haya ganado las elecciones insista en legislar algo que es contrario al interés público. Eliminar el legislador a tiempo completo y la segunda sesión legislativa le hace un daño al país y restringe la función de la Asamblea Legislativa”, afirmó Hernández Agosto.
“El cambio en la década de los años 90, creando el legislador a tiempo completo, fue un cambio positivo. Sería un retroceso considerar regresar al legislador a tiempo parcial. No existe un legislador a tiempo parcial”, afirmó por otro lado Jarabo.
“Aunque se dice que todo tiempo pasado fue mejor, me pregunto si queremos volver a la época en que el legislador cuadraba su presupuesto personal con ingresos lícitos no legislativos”, cuestionó McCLintock, quien se refirió a al legislador a tiempo parcial como “legislador privatizado”.
Recomendó que “se estudie qué impacto tendría una reforma legislativa que reduzca los recursos disponibles de tiempo, asesoramiento y espacio, reduzca también el rol investigativo, legislativo y fiscalizador de la Rama”.
Según Santiago, “aquí lo que debe discutirse es cuánto debe ganar un legislador y cuáles son sus responsabilidades. Lo que yo creo es que debe ser un legislador continuo, eso es lo que debe ser”.
“Volver al legislador a tiempo parcial, es un retroceso brutal. Los legisladores tienen que ser a tiempo completo”, opinó el exsenador Martin.
Para Bell Bayrón “no puede sostenerse que, a la vez que se reconoce que la tarea del legislador es una a tiempo completo, lo convierta en una tarea parcial al permitirle que se dedique a tareas personales lucrativas que le generen ingresos. Esa dualidad ha sido dañina”.
Durante su exposición, Jarabo recalcó que ya la Legislatura hizo lo que tenía que hacer, que fue eliminar las dietas y estipendios y mantener una sola compensación, y afirmó que el error que cometieron legislaturas anteriores fue la aprobación de aumentos automáticos que los diferenció del resto del país y el mantener las dietas, aún cuando se alcanzaron los niveles salariales que tienen los legisladores.
“Me opongo a los retrocesos y a las miniaturas”, declaró Jarabo.
Martin afirmó que “lo que tiene molesta a la opinión pública es la percepción de que el país no cuenta con suficientes buenos legisladores. Esa preocupación la hemos tenido por tiempos inmemoriales. Me temo que siempre habrá una representación probablemente desproporcionada, con respecto al país en general, de haraganes, buscones y payasos” elegidos debidamente, por no decir entusiastamente. Pero ha habido legisladores excelentes, personas de gran calidad, dedicación, compromiso, conocimiento, sentido de sacrificio”.
Recalcó que “no existe una varita mágica que nos asegure que tendremos buenos legisladores”.
El también vicepresidente ejecutivo del PIP destacó que lo que es importante es “diseñar esos cambios que logren esa estructura favorable y propicia aunque en esta estructura favorable y propicia habrá también haraganes, buscones y payasos”.
Describió como el “problema de umbral” en este debate si el legislador es a tiempo completo o a tiempo parcial, y señaló que “no conozco ningún funcionario de la rama Ejecutiva que sea a tiempo parcial. No conozco ni siquiera al director de un negociado, del departamento de menor importancia, que sea a tiempo parcial”.
Santiago sugirió que se mantenga la compensación única que se ha propuesto, pero recomendó que se divida en al menos tres partes, para evitar el ausentismo que provocaría este sistema de pago. Recomendó, específicamente que parte de la compensación esté atada a la asistencia y la otra parte podría ser para la transportación.
“Que sea un tope de lo que sea, que incluya las tres cosas. Una sola compensación. Que la ausencia tenga consecuencias”, dijo Santiago.
En su extensa ponencia la asesora legislativa Bell Bayron favoreció además que “condicionado a que se eliminen las dietas y que el legislador solamente reciba su salario actual, puede ser útil al país si se mantiene la segunda sesión para que la Asamblea Legislativa implante las grandes reformas que proponga como producto de su propio trabajo de estudio e investigación”.

