Lo más importante al comprobar mediante pruebas de laboratorio la presencia de asbesto expuesto –como es el caso de Minillas–, es el proceso que se lleva a cabo para remover el mismo.

Se trata de un protocolo “bien controlado”, como explicó Carlos González Boothby, director técnico de Indoor Environmental Consultants, compañía dedicada al estudio de la calidad del aire.

“Si los análisis demuestran que el producto o edificio tienen asbesto y éste fue alterado por alguna remodelación, hay que hacer una remoción completa del material a través de compañías especializadas y certificadas por la Junta de Calidad Ambiental (JCA). Y esto hay que hacerlo bien controlado”, dijo el experto al aclarar que si una estructura tiene asbesto, pero no ha sido alterada, lo que corresponde es encapsular el edificio y poner rótulos de advertencia.

En forma resumida, Colón Boothby explicó que el protocolo de remoción se lleva a cabo mediante la demolición de la estructura.

“Pero el área se cierra, se encapsula y se pone bajo presión negativa para que esas fibras de asbesto no salgan del área. Al mismo tiempo, se mantiene una máquina depurando el área constantemente para eliminar de la superficie respiratoria esa fibra mineral. Finalmente, se debe disponer del material removido en un vertedero tóxico”, dijo el especialista, con más de 20 años de experiencia, y agregó que se deben hacer pruebas adicionales al aire.

Cabe destacar que el asbesto es una fibra mineral que se utilizó mucho en las construcciones, principalmente como un producto para aislar el calor. Sin embargo, cuando se comprobó que el asbesto liberado al ambiente era tóxico al ser inhalado por humanos, se descontinuó su uso. En Puerto Rico se prohibió a partir de 1980.

Una de las enfermedades provocadas por la inhalación de asbesto es la asbestosis, la cual produce cicatrización de los tejidos en el interior de los pulmones.