SAO PAULO. A poco más de dos semanas y media de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, la campaña de los principales candidatos arrecia entre denuncias entre las partes.

El candidato progresista Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT), alertó hoy de que "todo el establishment brasileño" apoya al ultraderechista Jair Bolsonaro, con quien se medirá en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales el 28 de octubre.

Mientras, Bolsonaro acusa a Haddad de ser un "títere" del encarcelado expresidente Lula da Silva, quien lo nombró como su sucesor como candidato a presidente del PT.

Ambos candidatos se medirán el 28 de octubre en una incierta segunda vuelta para la que los sondeos, al menos hasta el pasado sábado, vaticinaban un empate técnico en torno al 45 % de apoyo.

"Enfrentamos un desafío enorme porque todo el establishment brasileño apoya la candidatura de extrema derecha en Brasil. Al contrario de lo que ocurrió en países de Europa o en Estados Unidos aquí el fenómeno es diferente", advirtió Haddad en un encuentro con corresponsales extranjeros en Sao Paulo.

Haddad: "el mercado financiero tiene preferencia por el candidato de extrema derecha en virtud de su programa de venta del patrimonio nacional".
Haddad: "el mercado financiero tiene preferencia por el candidato de extrema derecha en virtud de su programa de venta del patrimonio nacional".

El candidato del PT, que obtuvo un 29.28 % de los votos en la primera vuelta de los comicios celebrada el domingo frente al 46.03 % de Bolsonaro, afirmó que "el mercado financiero tiene preferencia por el candidato de extrema derecha en virtud de su programa de venta del patrimonio nacional". De hecho, la bolsa tras las elecciones del fin de semana la bolsa de Sao Paulo saltó un notable 4.57 %.



En opinión de Haddad, los inversores están "básicamente pensando en beneficios rápidos y de corto plazo" y con un ojo en empresas estatales brasileñas, como "Petrobras, Banco do Brasil y Caixa Económica Federal".

Bolsonaro, un polémico defensor de la dictadura militar (1964-1985) y reconvertido en un ferviente liberal, ha prometido una mayor apertura económica, desburocratizar el país, reducir el número de ministerios y privatizar "gran parte" de las compañías públicas. También se ha conocido que bajo un eventual gobierno suyo relajará las normas de protección ambiental y hay un riesgo real de que la deforestación de la Amazonia se acelere.

Por su parte, Bolsonaro calificó a Haddad de ser un “títere de un ladrón encarcelado”, en alusió al expresidente Luiz Inacio Lula da Silva. Lula no pudo presentarse a la contienda debido a una condena por corrupción y escogió como sustituto a Haddad. 


Bolsonaro acusa a Haddad de ser un títere de Da Silva.
Bolsonaro acusa a Haddad de ser un títere de Da Silva.

Asimismo, hoy trascendió que Bolsonaro no asistirá al primer debate antes de la segunda vuelta del 28 de octubre por razones de salud.  El ultraderechista fue apuñalado el 6 de septiembre, por lo que ha faltado a otros debates. Salió del hospital el 29 de septiembre. 

Haddad dijo a la prensa que debatiría con Bolsonaro en el hospital, si fuera necesario. 

También hoy trascendió que la Fiscalía brasileña investiga a Paulo Guedes, consejero de Bolsonaro, quien lo ha anunciado como futuro ministro de Hacienda si llega al poder, por sospechas de fraude, informaron hoy fuentes judiciales.

El Ministerio Público Federal de Brasilia abrió la semana pasada una investigación contra Guedes por supuestos fraudes en fondos de pensiones de empresas estatales, según confirmó este miércoles el organismo.

Uno de los temas medulares es economía, en un Brasil que lleva 13 años en recesión. A continuación, algunas de las propuestas de sus candidatos:

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REFORMA PREVISIONAL 

El presidente Michel Temer esperaba recortar las generosas jubilaciones brasileñas para reducir el déficit fiscal, pero su propuesta de elevar la edad del retiro provocó protestas en todo el país y fracasó en el Congreso. Los economistas coinciden en que el próximo presidente deberá abordar este problema. 

Jair Bolsonaro, el candidato de ultraderecha que encabeza las encuestas, propone la creación de cuentas de jubilación individuales. Los empleadores que adopten este sistema podrán reducir los beneficios a sus empleados. 

El candidato del Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad, segundo en las encuestas, rechaza la idea del recorte y dice que la manera de reducir el déficit es hacer crecer la economía y crear contratos de trabajo más formales. 

Ciro Gomes, de centroizquierda, y Marina Silva, del Partido de la Sustentabilidad, promueven un sistema de cuentas de jubilación privadas. 

El centroderechista Gerardo Alckmin promete crear un sistema jubilatorio único para todos y establecer una edad de retiro mínima más rígida. 

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REFORMA FISCAL 

Las altas tasas impositivas y los complejos procesos burocráticos hacen de Brasil un país difícil para los negocios, según un informe del Banco Mundial que ubica al país sudamericano en el lugar 184 entre 190 países bajo el rubro “Pago de impuestos”. 

Bolsonaro promete recortar los impuestos y ha rechazado una sugerencia de su propio asesor financiero de aplicar un impuesto a las transacciones financieras. 

Haddad planea financiar programas sociales y eliminar los impuestos sobre los ingresos para los más pobres a la vez que los eleva para los superricos. El izquierdista propone reemplazar gradualmente otros impuestos con un impuesto al valor agregado. 

Gomes propone impuestos a los ricos para invertir en planes sociales y de educación. Silva dice que evitaría el aumento de impuestos al limitar el gasto público y combatir la corrupción. 

Alckmin también quiere reemplazar muchos impuestos por un IVA. 

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LEYES LABORALES 

El año pasado, el Congreso modificó las estrictas leyes laborales con horarios de trabajo más flexibles y volviendo optativas las cuotas sindicales. 

Bolsonaro planea permitir que los empleados que ingresan al mercado laboral elijan entre las nuevas leyes o negocien contratos individuales. 

Haddad y Gomes califican la reforma de ataque a los derechos de los trabajadores y quieren reemplazarla por leyes más favorables a éstos. 

Silva dijo a Globo News que mantendría la mayoría de las disposiciones de la reforma, pero anularía medidas “draconianas” como las que obligan a mujeres embarazadas o lactantes a trabajar en condiciones posiblemente insalubres. 

Alckmin ha dicho que “no derogará ninguna de las medidas clave de la reforma laboral”. 

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PRIVATIZACIÓN 

Algunos abogan por la privatización de muchas de las 149 empresas estatales brasileñas con el argumento de que son ineficientes y vulnerables a la corrupción, como lo demuestra el escándalo de sobornos multimillonarios centrado en Petrobras. Otros temen el exceso de inversiones extranjeras en las industrias estratégicas. 

Bolsonaro ha dicho que quiere privatizar muchas empresas estatales, pero eximiría los bancos Caixa Economica y Banco do Brasil. 

Haddad planea limitar las privatizaciones y sostiene que las empresas estatales son vitales para el desarrollo del país. 

El asesor económico de Gomes dice que su partido estudiaría privatizar aproximadamente la mitad de las empresas estatales, pero no Petrobras, Banco do Brasil ni Electrobras. 

Silva quiere mantener Petrobras, Banco do Brasil y Caixa Economica en el sector público, y analizaría la privatización de otras empresas. 

Alckmin ha dicho que no confía en la capacidad del estado para manejar negocios y quiere vender muchas empresas para volver la economía más eficiente. Sin embargo, no privatizaría Petrobras ni Banco do Brasil.