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Trump llega Londres y se reunirá con la reina Isabel

Por The Associated Press 07/12/2018 |10:26 a.m.
Trump y la primera dama a su llegada al London Stansted Airport. (AP)  
Viene de Bruselas, en donde dijo en medio de una reunión con la OTAN que Alemania es "prisionera" de Rusia.

BRUSELAS. En un combativo inicio de su visita a la OTAN, Donald Trump afirmó el miércoles que un proyecto de oleoducto hace que Alemania esté "totalmente controlada" y sea "prisionera de Rusia". El presidente de Estados Unidos criticó además el gasto en defensa de los miembros de la alianza militar en el arranque de la que se espera sea una cumbre que incluirá una lista de reclamos hacia los aliados estadounidenses. 

En un tenso intercambio de declaraciones con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, Trump se opuso a que Estados Unidos tenga que proteger a Alemania mientras esa nación europea está haciendo tratos con Rusia, previo a su llegada hoy a Londres para una serie de visitas que incluyen un encuentro mañana con la reina Isabel II. 

"Tengo que decir que creo que es muy triste que Alemania haga un masivo acuerdo de petróleo y gas con Rusia donde se supone que debemos ser la protección ante Rusia", dijo el mandatario estadounidense durante un desayuno con Stoltenberg, en el que fue su primer acto tras aterrizar en Bruselas. "Se supone que nosotros tenemos que protegerlos contra Rusia, pero ellos le están pagando miles de millones de dólares a Rusia y creo que eso es muy inapropiado". 

El dirigente pareció referirse al oleoducto Nord Stream 2, que llevará gas desde suelo ruso a la costa nororiental alemana, en el Mar Báltico, pasando por naciones de Europa del Este como Polonia y Ucrania y duplicando la cantidad de gas que Rusia puede enviar directamente a Alemania. 

Estados Unidos y algunos miembros de la Unión Europea se oponen a esa enorme tubería submarina, alegando que podría dar a Moscú una mayor influencia sobre Europa occidental. 

"Alemania, en lo que a mí respecta, es prisionera de Rusia", dijo Trump, que instó a la OTAN a revisar el asunto. 

Stoltenberg respondió diciendo que los miembros de la OTAN siempre han podido trabajar juntos pese a sus diferencias. "Creo que las dos guerras mundiales y la Guerra Fría nos han enseñado que somos más fuertes juntos que separados", dijo a Trump intentando aliviar la tensión. 

Más tarde, Trump tuiteó un video de la conversación. 

A su llegada a la cumbre de la OTAN en Bruselas, Merkel defendió la independencia de su país y recordó que ella se crió en la Alemania comunista. 

Sin mencionar directamente al mandatario estadounidense, dijo a los reporteros: "Yo misma he vivido una parte de Alemania controlada por la Unión Soviética y estoy muy feliz de que hoy todos estemos unidos en libertad como la República Federal de Alemania y que podamos decir que podemos determinar nuestras propias políticas y tomar nuestras propias decisiones. Esto es muy bueno". 

El dramático intercambio entre los dos dirigentes fijó el tono de lo que se esperaba fuera un tenso día de reuniones con los líderes de la alianza militar. Se espera que Trump siga presionando a sus aliados sobre el gasto militar durante la cumbre, que llega en un momento de especial fragilidad en la relación entre Trump y quienes tradicionalmente han sido los aliados más próximos a Washington. 

Las críticas hacia Alemania fueron algo inusual para un presidente estadounidense. El mismo Trump ha sido acusado de ser demasiado solícito hacia Rusia y ha rechazado las conclusiones de sus propias agencias de seguridad de que Rusia trató de inmiscuirse en las elecciones presidenciales de 2016 favoreciéndolo a él. 

En Estados Unidos, las declaraciones de Trump causaron asombro. Los líderes demócratas Nancy Pelosi y Chuck Schumer emitieron un comunicado conjunto afirmando que la serie de "insultos descarados y difamaciones contra uno de los más sólidos aliados de Estados Unidos" es "una vergüenza". 

Trump y Merkel se reunieron posteriormente. Frente a las cámaras, ambos se mostraron cordiales entre sí. 

Hoy en Londres y lo reciben con protestas

Trump llegó hoy a Londres procedente de Bruselas para iniciar su primera visita oficial al Reino Unido.

 El avión presidencial Air Force One tomó tierra a las 13.51 hora local (12.51 GMT) en el aeropuerto de Stansted, al norte de la capital británica, y de ahí Trump y su esposa Melania se dirigirán a Winfield House, la residencia oficial del embajador de Estados Unidos en el Reino Unido, Woody Johnson.

 Esta noche, Trump y Melania cenarán con la primera ministra, la conservadora Theresa May, y con un grupo de empresarios en la mansión campestre de Blenheim, donde nació el antiguo primer ministro británico Winston Churchill, muy admirado por el presidente de EEUU.

 El viernes, después de reunirse con May en la residencia de Chequers y con la reina Isabel II en el castillo de Windsor, el presidente estadounidense y su mujer viajarán a Escocia para realizar una visita privada, en la que se espera que acudan a los campos de golf que Trump regenta en la región. 

 La Policía de Escocia ha puesto en marcha un extenso dispositivo de seguridad que requiere de más 5.000 agentes adicionales, cuyo coste ha sido cifrado en unos cinco millones de libras (alrededor de 5.6 millones de euros).



 La llegada del controvertido líder republicano al Reino Unido ha generado un nivel de movilización sin precedentes en el país desde las protestas callejeras contra la guerra de Irak en 2003.

 Por ello, los principales actos durante la visita se realizarán fuera de Londres, a fin de evitar en lo posible las numerosas protestas programadas en su contra.

 La manifestación más multitudinaria tendrá lugar mañana con un recorrido por las principales vías de la capital británica bajo el lema "Stop Trump March" (Marcha para parar a Trump).

 Los asistentes han sido convocados mañana frente a los estudios de la cadena británica BBC para marchar por las céntricas calles de Oxford y Regent Street hasta finalizar en la icónica plaza de Trafalgar de Londres.

 El domingo, los Trump viajarán a Finlandia, donde el 16 de julio el líder republicano se reunirá con su homólogo ruso, Vladímir Putin.

 La Policía de Escocia ha puesto en marcha un extenso dispositivo de seguridad que requiere de más 5.000 agentes adicionales, cuyo coste ha sido cifrado en unos cinco millones de libras (alrededor de 5.6 millones de euros).


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