Moscú. El vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev, afirmó hoy que el país aumentará al máximo la producción de armamento tras la denuncia del Tratado de Fuerzas Armadas Convencionales en Europa aprobada este martes por la Duma del Estado, la cámara baja del Parlamento ruso.

“Desde luego, vamos (a) aumentar al máximo la producción de armamentos, de equipos militares y medios destrucción”, escribió en su canal de Telegram Mévedev, quien entre 2008 y 2012 fue presidente de Rusia.

Agregó que el tratado perdió actualidad para Moscú en 2007, cuando las autoridades rusas suspendieron su aplicación.

“Pero ahora...nada nos impide emplazar nuestro armamento donde queramos para defender nuestros intereses nacionales, incluida nuestra parte, rusa, de Europa”, subrayó Medvédev.

Concluyó su entrada en Telegram con el siguiente post scriptum: “A propósito, saludos a (el presidente de Francia, Emmanuel) Macron. Según su lógica, esto también es una derrota geopolítica de Rusia”.

Medvédev aludía a las recientes declaraciones del mandatario francés acerca de que Rusia tiene “una derrota geopolítica” en Ucrania, porque la guerra ha causado una nueva ampliación de la Organización del Tratado Atlántico del Norte (OTAN) y le ha llevado a una “forma de vasallaje hacia China”.

El proyecto de ley de denuncia del Tratado de Fuerzas Armadas Convencionales en Europa fue presentado a la Duma por el presidente ruso, Vladímir Putin, quien designó al viceministro de Exteriores, Serguéi Riabkov, al frente del proceso de su terminación.

En sus palabras a la Duma durante la sesión plenaria de este martes, Riabkov informó a los diputados de que “se necesitarán alrededor de seis meses” para cumplir todas las formalidades del abandono del tratado.

El documento, calificado tras su creación en 1990 como la piedra angular de la seguridad Europea, eliminó la ventaja cuantitativa de la Unión Soviética en armas convencionales en Europa.

El tratado estableció límites iguales en la cantidad de tanques, vehículos blindados de combate, artillería pesada, aviones de combate y helicópteros de ataque que la OTAN y el Pacto de Varsovia podrían desplegar entre el océano Atlántico y los Urales.