Luis Sánchez Betances, exsecretario de Justicia, testificó hoy en la vista administrativa que se sigue en su contra por supuestas violaciones a la Ley de Ética Gubernamental tras personarse en la escena donde fue arrestado su amigo y socio, Jaime Sifre Rodríguez. 

El testimonio del exfuncionario público arrancó poco después de las 10:30 a.m., enfocándose, en principio, en un relato sobre su trayectoria personal y profesional.

Luego, a preguntas del abogado de defensa Harold Vicente, Sánchez Betances declaró sobre el uso de vehículos oficiales en el Gobierno. Esto, ya que la noche del 6 de diciembre, cuando arrestaron a Sifre Rodríguez, el exfuncionario llegó a la escena en su vehículo oficial y con el biombo de luces azules encendido.

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Según explicó, el uso de vehículos oficiales con fines personales está permitido para los secretarios y/o jefes de Estado, Justicia, Corrección y Policía, según estipulado por la Administración de Servicios Generales y la orden ejecutiva #3 de 2013 firmada por el gobernador Alejandro García Padilla. De hecho, Sánchez Betances presentó una carta de la secretaria de la Gobernación, Ingrid Vila, que “confirma la política pública” de la actual administración sobre el uso de vehículos oficiales, incluyendo para gestiones personales.

“Que quede clarito... ese era mi vehículo y tenía pleno derecho y autorización para usarlo en gestiones personales, igual que la escolta. Esa noche, el 6 de diciembre, yo no estaba en ninguna gestión personal. Yo era el ciudadano Luis Sánchez Betances en gestiones privadas; para nada estuve yo descargando o ejerciendo mis funciones como secretario de Justicia”, expresó.

Sifre Rodríguez fue inicialmente detenido por manejar hablando por celular, pero luego trascendió que estaba en estado de embriaguez. Sánchez Betances contó que pensó que era con él con quien estaba hablando, ya que la noche de los hechos conversaron -al menos- dos veces por teléfono. No obstante, según declaró ayer Sifre en la vista, con quien hablaba cuando lo detuvieron era con una “abogada de la oficina”.

Sánchez Betances narró que la noche del arresto estaba cenando con Sifre Rodríguez en un restaurante de Hato Rey (El Mesón Gallego) y que no notó, “ni remotamente”, que el licenciado estaba incapacitado para conducir un vehículo de motor.

“Si lo hubiera notado, no se hubiese bajado de mi guagua. Él estaba perfectamente bien y caminó varias veces (en el restaurante)... no estaba ni tumbándose, ni tambaleándose, ni hablando incoherencias, ni sudoroso”, dijo, rechazando así versiones de los agentes que detuvieron a Sifre Rodríguez. 

Ya en la escena, contó que lo primero en hacer fue dirigirse al agente Giovanny Vázquez, quien estaba dentro del vehículo Lexus negro de Sifre Rodríguez, y le dijo: “¿puede usted esperar un momentito para ver si me puedo llevar el carro?”. Pero Vázquez aparentemente no lo escuchó.

Por lo tanto, se dirigió al sargento Luis W. Rodríguez y le dijo: “buenas noches, oficial, ¿puedo hablar?”.

“Se ha virado para mí un tipo fuera de total control, como un loco. Me dijo: ‘sálgase de aquí, usted no puede estar aquí’. Le dije: ‘oiga, cálmese, que lo único que quiero es hablarle’. Y me contestó: ‘no tengo nada que hablar con usted, sálgase’. Pensé que me iba a agredir”, continuó Sánchez Betances.

Sánchez Betances declaró que Rodríguez lo amenazó con arrestarlo “por obstrucción a la justicia”, lo que lo hizo pensar que el sargento “se había vuelto loco”.

“Repasé todo el último año trabajando como secretario de Justicia para la reforma de la Policía. Me preguntaba cómo era posible que un supervisor (mostraba esa actitud). Yo no podía aceptar esa conducta conociendo lo que sabía de la reforma de la Policía”, señaló.

Agregó que sintió “indignación” y procedió a pedirle el nombre y número de placa al sargento Rodríguez, puesto que “no tenía ningún distintivo que lo dijera”. Según el exfuncionario público, el sargento se negó a darle la información en la escena; se la daría en el cuartel.

Sánchez Betances aseveró que “nunca” vio a Sifre Rodríguez en la escena del arresto.

Ya en el cuartel de la División de Patrullas de Carreteras de San Juan, donde le realizaron la prueba de alcohol a Sifre Rodríguez -arrojando .21%-, Sánchez Betances habló con un sargento de apellido Silva, a quien le pidió hablar con el “supervisor” de Rodríguez.

“No está, pero ya se mandó a llamar”, dijo Sánchez Betances que le comentó Silva.

El exfuncionario público negó que haya pedido hablar con un teniente o coronel, como testificaron los policías en la vista, y reiteró que su expresión de si era necesario llamar al entonces superintendente de la Policía, James Tuller, para conseguir el nombre y número de placa de Rodríguez, era “retórica”.

La vista recesó para almuerzo y se reanuda a la 1:30 p.m. con la continuación del testimonio de Sánchez Betances. Los abogados de la Oficina de Ética Gubernamental, encabezados por la licenciada Miriam Matos, tendrán su turno de preguntas. Se espera que en la vista de hoy también declaren el abogado José Andreu García y el juez José A. Fusté.