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Madres unidas por el dolor del asesinato de sus hijos transexuales

09/14/2010 |09:32 a.m.
Justo Luis González García y Miguel Orlando Soto González murieron la madrugada del lunes de un disparo en la cabeza.

Juana Díaz. Rosa García y Gloria González no se conocían, pero tenían algo en común: unos hijos varones que decidieron ser mujer y que perdieron la vida de manera trágica a manos de un desconocido.

Justo Luis González García y Miguel Orlando Soto González murieron la madrugada del lunes de un disparo en la cabeza y sus cuerpos fueron abandonados a orillas de una carretera del sector Cayabo del barrio Collores.
Para García, su hijo de 34 años era un ser muy especial, querido por toda una comunidad que lo respetaba tal como era y que irradiaba alegría a todo el lo conocía.

Ésta comentó, dentro de su inmenso dolor, que le sorprendió mucho conocer que su querido Justito había muerto.

“Yo lo amaba con sus virtudes y defectos”, dijo la mujer mientras era consolada por familiares y vecinos.
Además, sostuvo que no les guarda rencor al o los asesinos, sino que la justicia se la deja a Dios. “No me voy a ensuciar el alma”, añadió.

Igualmente, Elvin Cruz, padrastro del estilista, lo describió con un ser humano excepcional, muy querido en el barrio Lomas. “Él nunca ocultó sus preferencias sexuales, pero con eso no le hacía daño a nadie”, mencionó el hombre, quien indicó que “Michelle” -su nombre de mujer- se declaró homosexual a los 12 años.

Ariel Rivera Zayas, vecino de la comunidad, expresó que esta tragedia la comparten todos los residentes, porque Justo tenía un gran corazón y era buena persona.

Por otro lado, la madre del joven de 18 años, señaló que su hijo, a quien apodaban “la Flaca”, era bueno, no buscaba problemas con nadie y era bien callado.

“Yo le dije que no saliera, pero no me hizo caso”, recordó la madre sobre la última vez que vio a su hijo con vida.
Ésta manifestó a Primera Hora que su hijo, quien cumplió 18 el pasado 30 de agosto quería estudiar secretarial médico y que hace un año le confesó que era homosexual.

“Al principio me dio coraje, lo encerré y no lo dejaba salir, pero luego lo acepté y así lo amé”, aseguró la madre, quien añadió que el segundo de sus hijos no usaba drogas.

Destacó que en una ocasión su hijo le mencionó que tenía problemas con un hombre de una guagua negra, pero que desconocía la identidad de la persona que lo acosaba. Sobre la amistad que tenía con Michelle, González comentó que era reciente y que salían a compartir.

“Él era mi fuerza, ¿qué me voy a hacer sin mi hijo?”, dijo la madre pensativa, quien pidió a los asesinos que se entreguen o hablen.

Por su parte, Luiriel Torres, mejor amigo de Miguel, lamentó con tristeza la pérdida de su gran amigo, a quien aconsejó mucho sobre los problemas de la calle. “No hacía caso, pero no por eso merecía morir así”, comentó el joven.

Policía no descarta el crimen de odio

La Policía de la región de Ponce  investiga el doble asesinato de los dos hombres cuyos cuerpos con vestimentas femeninas fueron hallados a orillas de la carretera PR 512, muy cerca del lago de Collores.

“No se encontraron casquillos en el lugar”, dijo el teniente Ángel Feliciano.
Éste explicó que los occisos fueron divisados a las 2:30 de la madrugada por el policía municipal Carmelo Figueroa, quien realizaba una ronda por el lugar.

Indicó que el policía pudo observar una guagua Montero verde transcurrir a toda velocidad por esa carretera y la siguió hasta el hogar del hombre que la conducía. Fue así que se percataron del vehículo frente a una residencia de esta comunidad, ubicada a unos seis kilómetros de donde se encontraron los cuerpos.

“El vehículo se ocupó para ser analizado, ya que se encontró rastros de sangre, tejidos y cabello”, añadió el teniente.

Las autoridades detuvieron al dueño de la guagua para interrogarlo.

Feliciano destacó que solicitaron una orden al tribunal de Ponce que ordene la realización de pruebas de ADN al sospechoso.

“No se puede catalogar como un crimen de odio hasta tanto se concluya la investigación”, destacó el agente investigador, Noel Ortiz. Éste lleva a cabo la pesquisa en unión con la fiscal María Teresa Miranda.