Lisandra Delgado, quien se divorció finalmente hoy del ex legislador Jorge de Castro Font, aceptó en el tribunal que incurrió en “trato cruel” contra su ex marido.

Tras innumerables demandas de divorcio por trato cruel, por mutuo acuerdo, contrademandas y reconvenciones, finalmente el matrimonio constituido por el ex politico y la ahora abogado fue disuelto hoy en el Tribunal de Instancia de San Juan.

Contrario a lo esperado, Delgado fue quien  aceptó “su maltrato” hacia de Castro Font.

“Fue ella quien retiró  las alegaciones de trato cruel y aceptó los reclamos que hizo  su ex esposo en la reconvención”, dijo una fuente. “No fue negociado. Fue en sala”, dijo la fuente que se encontraba en el tribunal en ese momento.

Primera Hora abordó a de Castro Font en torno a su divorcio y conformó la disolución del matrimonio.

“Me divorcié esta mañana. La sentencia es final y firme por la causal de trato cruel de Lisandra González hacia mi persona”, dijo el ex senador. “Tanta pelea y tantas querellas en la Policía y en el tribunal... Yo reconvencioné y ella aceptó el maltrato hacia mí” repitió.

“Ya todo terminó. La vida continúa. Ahora me dedicaré cien por ciento al caso que se avecina”, dijo con relación al caso que enfrenta en la jurisdicción estatal.

“Tanto chantaje y uso de remedios judiciales para hacerme daño, para que me revocaran la fianza y me mandaran a prisión para aceptar trato cruel”, comentó.

“Terminó aceptando que me maltrató e incumplió como esposa”, apuntó el ex politico. “Después de todo yo la perdono, a ella y a sus papás”, dijo.

Gamalier Rodríguez, abogado de Lisandra, indicó que ella aceptó la alegación  de trato cruel para finiquitar el proceso de divorcio.

“Hubo una reconvención de parte de él, que se alega trato cruel, en la que  no se desglosan ni los hechos que lo constituyen y nuestra representada interesa divorciarse”, dijo Rodríguez.

“No quiere tener relación alguna con este señor, así que se aceptaron las alegaciones para que se disolviera el vínculo matrimonial”, explicó el abogado de Delgado.

“El tribunal estatal emitió una orden de protección porque le creyó a ella, y el Tribunal Federal  le creyó y ordenó la  reclusión  domiciliaria. Ella teme por su seguridad”, alegó Rodríguez.