Loíza. Siete personas resultaron heridas de bala ayer, cuando sicarios abrieron fuego indiscriminadamente a las 3:00 p.m. contra un grupo de clientes de una gasolinera en el sector Villa Cañona.

La Policía en el área de Carolina no ha podido identificar un posible blanco de la balacera que dejó el saldo de seis hombres y una mujer heridos.

Según la Policía, desconocidos a bordo de un vehículo tirotearon con al menos un rifle AR-15 contra un grupo de personas reunidas en la gasolinera Caribel Service Station, ubicada en la PR-187.

En medio de la balacera, una mujer llegó a la estación de gasolina en un auto Mazda 626 de 1982 y también recibió varios impactos. La fémina fue identificada como Ana Iglesias Pérez, de 68 años.

Mientras, el capitán Carlos Haddock identificó a los varones heridos como Alvin Santos Nieves, de 46 años; Lester González Carrasquillo, de 19; Luis Manso Solís, de 51; Juan Calderón Ferrán, de 44; Junior Pizarro Peñalosa, de 61, y Jorge Ortiz Betancourt, de 42.

Según explicó el oficial, de las entrevistas realizadas en la escena surge que supuestamente nadie vio a los sicarios. De los siete heridos, solamente Manso Solís tiene récord delictivo, ya que aparece fichado por un caso de sustancias controladas.

Dos de los heridos son vecinos de Río Grande, y el resto es de Loíza.

Este medio visitó la gasolinera y se pudieron observar múltiples impactos de bala en la estructura. Algunos proyectiles lograron romper el cristal donde se ubica la ventanilla. Otros levantaron pedazos de concreto de las paredes.

Una empleada de la gasolinera se limitó a indicar que se encontraba en el lugar al momento de la balacera y que la sangre de los heridos había sido limpiada. Mientras, a las 7:00 p.m., el flujo de clientes continuaba como si nada en el negocio.

“Aquí ya no se puede vivir tranquilo. Me enteré del tiroteo por la tarde, y lo único que pensé fue que podía haber familia mía allí”, dijo Luis Cirino, vecino de Vacía Talega.

Todos los heridos se encuentran en condición estable. Algunos fueron referidos al Centro Médico de Río Piedras y otros se quedaron en el Hospital de la Universidad de Puerto Rico, en Carolina.

El capitán Haddock no quiso precisar si había cámaras de vídeo en el negocio.