Autoridades aseguran que solo hay seis personas desaparecidas tras María

Por Bárbara J. Figueroa Rosa / [email protected] 09/16/2019 |11:45 p.m.
Nelson Jonathan Martínez Rivera, es un joven de 28 años con condición de autismo severo que desapareció el 25 de septiembre de 2017, y aun se desconoce su paradero. (Suministrada)  
De los casos, cuatro podrían esclarecerse pues evidencia apunta a que aparentemente fallecieron.

¿Cuántas personas desaparecieron vinculadas directa o indirectamente al huracán María?

Aunque las estadísticas de la Superintendencia Auxiliar de Investigaciones Criminales (SAIC) alude a que de septiembre a diciembre de 2017 se reportaron 254 desapariciones, el sargento Ramón Pabón Martínez -coordinador de Personas Desaparecidas de la división- asegura que sólo seis casos estuvieron vinculados al azote del huracán que suscitó una de las emergencias más grandes en la historia de Puerto Rico.

En entrevista con Primera Hora, el sargento explicó que de la cifra inicial, “sólo 39 personas no fueron localizadas”. “Pero, posteriormente, después que pasaron los meses establecimos unos planes de trabajo en las 13 áreas policiacas y la mayoría fueron relocalizadas”, aseguró al aclarar que ese proceso se llevó a cabo a partir de enero de 2018 tras asignar un agente y un oficial alterno a cada área de la oficialidad.

“Después del huracán tuvimos unas situaciones de emergencia con las comunicaciones, además muchos sectores quedaron sin acceso debido a los derrumbes y eso provocó que el proceso de tratar de localizar a familiares o amigos se complicara. Pero, eventualmente, cuando la situación fue bajando la mayoría de las personas fueron encontradas en casas de otros familiares, en hospitales, en albergues… hubo también personas que se fueron del país y no dijeron nada. Fueron circunstancias que dificultaron las investigaciones y que las descubrimos luego”, manifestó.

Explicó que las investigaciones que se cursaron determinaron que las seis personas desaparecidas eran las siguientes: Nelson Jonathan Martínez (Carolina), Adán Vázquez Rodríguez (Yabucoa), Ángel L. Morales Rodríguez (Sabana Grande), Gilberto Rivero López (Cayey), Luis Negrón Ramírez (Cabo Rojo) y Mayra Cortés Merced (Yabucoa).

 

los desaparecidos del huracán maría
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Adán Vázquez Rodríguez Edad: 52

Nelson Jonathan Martínez Edad: 28

Gilberto Rivero López Edad: 60

Ángel L. Morales Rodríguez Edad: 77

Luis Negrón Ramírez Edad: 74

Mayra Ivelisse Cortés Edad: 58

Lo insólito es que sostuvo que de estos seis casos, cuatro podrían estar a punto de esclarecerse pues evidencia encontrada entre 2018 y 2019 apunta a que aparentemente fallecieron. En cambio, las investigaciones están frenadas pues los cuerpos hallados están en espera de que se completen diversos análisis patológicos en el Negociado de Ciencias Forenses (NCF).

Por ejemplo, en el caso de don Adán Vázquez Rodríguez -un hombre de 52 años que desapareció el 22 de septiembre del barrio Calabaza en Yabucoa-, la policía encontró el 7 de diciembre de 2018 una osamenta que, finalmente, se identificó el 16 de mayo de este año. En cambio, el informe de autopsia está pendiente por ser entregado, según explicó el sargento Pabón Martínez.

Una situación similar ocurre con el caso de don Ángel Morales Rodríguez, un anciano de 77 años que desapareció el 21 de septiembre del refugio del centro comunal del barrio Rayo Guaras, en Sabana Grande. Según datos de la policía, las autoridades hallaron un cuerpo con una vestimenta similar a la que llevaba el señor, pero la información de identidad no ha sido confirmada porque el cadáver está en espera de patología en el NCF con el agravante de que “ningún familiar ha ido a Forenses a entregar una documentación que se les solicitó”.

La historia de don Luis Negrón Ramírez -quien tenía 74 años y tenía padecimientos de pérdida de memoria cuando fue visto por última vez  tres meses después del huracán en el barrio Boquerón, de Cabo Rojo-, también está en el limbo pues el NCF no ha entregado el resultado de unas muestras comparativas de ADN que se entregaron desde diciembre de 2018. “Estamos a la espera de saber si dicha comparación fue realizada”, expresó el sargento.

De otra parte, está el caso de Mayra Cortés Merced, una empleada municipal de Yabucoa que debido a que no encontraba los medicamentos para tratar una condición mental quedó descompensada al extremo de desorientarse y nunca regresar a su casa. Fue vista por última vez en enero de 2018, cuando el 90% de las residencias en Yabucoa carecían de servicio eléctrico y el alcalde, Rafael Surillo, pedía auxilio a causa de la crisis humanitaria suscitada en el pueblo costero por donde, precisamente, entró el huracán María.

“Sobre este caso lo que tenemos es que se le tomó una muestra bucal para análisis con una Jane Doe (cuerpo de mujer sin identificar) que hay en Ciencias Forenses con características similares a ella. Estas muestras se llevaron a Ciencias Forenses en agosto de 2018 y todavía estamos en espera”, denunció Pabón Martínez.

Mientras, los otros dos casos investigados y del que no se tiene pistas son los de Gilberto Rivero López, un hombre de 60 años que se presume que fue arrastrado el día del azote del ciclón por un cuerpo de agua en el barrio Las Vegas, de Cayey; y el de Nelson Jonathan Martínez Rivera, un joven de 28 años con condición de autismo severo que desapareció el 25 de septiembre de 2017, cuando salió de su residencia en Villa Carolina a ejercitarse, como era su costumbre.

“En el caso de Nelson hemos investigado varias pistas que nos han llegado mediante confidencias, pero no ha resultado positivo. Aún así, quiero aclarar, que seguimos investigando. Estos casos siguen abiertos”, determinó el oficial de la policía.

Pabón Martínez asegura que el gran reto experimentado en 2017 llevó a la policía a tratar de mejorar sus sistemas de comunicaciones con antenas y teléfonos satelitales que les permita contactar a las 13 regiones policiacas, aún cuando no haya sistema de internet o energía eléctrica.

“A las familias también las exhortamos a que hagan un plan de trabajo tomando en consideración el escenario de estar incomunicados. Coordinar, por ejemplo, encontrarse luego de algún fenómeno en un lugar en específico y seguro”, sugirió.

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