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Por Jay Fonseca

Esto tiene salvación

Impuestos al templo por una causa

04/14/2019
(Archivo)
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"No creo que alguien celebre el aborto, pero muchos lo ven como necesario porque las consecuencias de que no exista son peores"

Una jovencita se muda de un lugar a otro y es víctima de brutal abuso. Su padre la abandonó, su madre era una alcohólica violenta que le hacía la vida miserable. Arrestada varias veces, la jovencita decía que era mejor el “reformatorio” que la vida con su madre. Se fue a residir con un familiar donde la violaron por semanas, pero no le creyeron.

Se casó siendo demasiado joven y allí fue víctima de violencia peor. Lo abandonó, pero tuvo un hijo. Su madre le robó el bebé. Luego quedó embarazada de nuevo y dio el bebé en adopción. 

Trató de abortar en clínicas ilegales, pero no había. En una terrible depresión y económicamente destruida, trató de abortar legalmente. No había lugar para eso tampoco. Intentó suicidarse, aunque se tomó montones de pastillas, no moría. Podía ir a estados liberales donde el aborto era legal, pero era muy caro. Lo dio en adopción. 

Unas abogadas querían retar la ley que prohibía el aborto en ciertos estados y llevaron el caso de Jane Roe (Norma McCorvey realmente) alegando que ella debió haber podido terminar su embarazo porque la mujer es dueña de su cuerpo. 

La Corte Suprema determinó que los estados, incluyendo a Puerto Rico, no pueden prohibir el aborto. Luego ha visto varios casos y ha resuelto que el Gobierno puede reglamentar la práctica del aborto y poner condiciones, pero siempre que no haya una “carga indebida” para la mujer. 

Hasta que el juez Kennedy anunció su retiro.

Llegó el juez Brett Kavanaugh a la Corte y montones de estados están prohibiendo terminar embarazos. La forma más común es prohibir el aborto después de que pueda detectarse los latidos del feto. 

O sea, se prohibiría el aborto luego de las primeras tres a seis semanas de embarazo, cuando la mayoría de las mujeres ni sabe que están embarazadas, por lo que están prohibiendo el aborto en realidad. Esto significa que es muy probable que pronto habrá estados donde el aborto estará prohibido y otros donde será válido, justo como era antes de Roe v. Wade en 1973. 

Puerto Rico, aunque es un territorio conservador, ha tenido legislación liberal en este tema, pero probablemente eso cambie cuando la Corte Suprema federal revise los casos y permita reglamentaciones cada vez más prohibitivas. 

¿Qué haremos con las clínicas ilegales que surgirán? ¿Qué pasará con los niños no deseados que nacerán y serán maltratados como dicen estudios que ocurre? ¿Aumentará la delincuencia eventualmente con el nacimiento de montones de niños que hubieran sido abortados como dice el estudio de la Universidad de Chicago? ¿Cómo resolvemos el montón de nacimientos que serán abandonados y por tanto tendremos que acoger su custodia para el hermoso acto de la adopción?

No creo que alguien celebre el aborto, pero muchos lo ven como necesario porque las consecuencias de que no exista son peores. Eso es para otro debate, pero ¿cómo resolvemos el asunto de niños naciendo sin tener un buen lugar de cuidado y una familia que le ame? 

Siendo mayormente los grupos religiosos los que activamente piden prohibir el aborto, hace falta un impuesto al templo y para asegurarnos de que el dinero vaya a cuido de niños, debemos utilizar un fideicomiso para hacer de esos cuidos un paraíso parecido al hospital Saint Jude en Memphis. 

Ya que el Gobierno actual está en quiebra y el dinero no puede pasar por manos de políticos sin que lo exploten, quizás una contribución especial a todo templo cuyo valor exceda los $150,000 y a toda congregación con ingresos de sobre $300,000 para la creación de este fondo especial, sea necesario. Quienes no quieran pagar el tax, deberán crear cuidos en sus templos para que allí haya centros de adopción con calidad global. Tiene que hacerse un fideicomiso especial auditando cada centavo públicamente y todos podremos ver cada dólar gastado en internet.

Fomentemos la adopción como algo maduro y hermoso, pero necesitamos asegurarnos de que el proceso no sea una tortura para los niños, sino el disfrute de que pronto estarán en un hogar añorado y mientras tanto tiene que haber instituciones públicas de calibre global donde fluya la leche y la miel. 

¿Qué crees? 

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