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Alimentados de espíritu los estudiantes que están en los portones

Por María de los Milagros Colón 05/08/2017 |00:00 a.m.
La comodidad de tener un techo seguro o una cobija caliente queda en un segundo plano, pues dentro de los portones los estudiantes han tenido que lidiar con el agotamiento, sobre todo emocional. (Suministrada)  
En Río Piedras, por ejemplo, un Comité Central de Comida se encarga de gestionar a diario los alimentos, aunque cada portón tiene su almacén.

La clave es la solidaridad.

A diario, profesores, empleados, padres, madres y miembros de las comunidades donde se encuentran los recintos de la Universidad de Puerto Rico (UPR), llegan con donaciones, sobre todo de alimentos, para los estudiantes que hace 42 días se mantienen en huelga, con los portones cerrados.

En Río Piedras, por ejemplo, un Comité Central de Comida se encarga de gestionar a diario los alimentos, aunque cada portón tiene su almacén y hasta alguno que otro equipo como cafeteras y estufas de gas.

En este recinto, los barrios aledaños son pieza clave.

“Gente de la comunidad de Blondet, de Santa Rita, han venido durante todo el proceso a cocinar, a fregar... La comunidad también se ha representado en el movimiento a través de esos espacios”, explicó Mario González, portavoz estudiantil.

Justo en el llamado Centro de Estudiantes -nombrado por la administración como “Centro Universitario”- de vez en cuando no solo se levantan torres de comida, sino torres de solidaridad, que llega y los mantiene abastecidos.

“No hemos pasado hambre”, aseguró González.

La dinámica no es muy distinta en el resto de los recintos; la mayoría lleva su caseta y se unen a un portón en caso de que haya más de uno. Cada uno funciona como una organización autónoma, con sus organizadores y manera de sobrevivir o gerenciar lo cotidiano, por decirlo de algún modo.

En Cayey, incluso, los comercios se han ofrecido para el uso de baños y otros recursos, explicó el vocero de ese recinto, Isaac Muñiz.

En un campamento como el que levantaron nueve de los 11 recintos, algunas de las tareas más comunes se pueden volver un pequeño reto, como bañarse.

En Cayey, se coordinó con la administración para habilitar unas duchas en el área de las piscinas y así, los cerca de 40 estudiantes que permanecen en los portones, según Muñiz, se asean sin la necesidad de abandonar los portones.

En Río Piedras, dijo González, entre 150 y 200 estudiantes se mantienen en el campus de forma permanente.

Allí, como en Cayey, los oficiales de seguridad de la institución permanecen y los huelguistas gestionan brigadas de limpieza. También dividen sus desechos y han establecido un espacio para composta.

Como ha reseñado este medio, hasta han ampliado huertos urbanos que les producen alimentos; tomates, lechugas, limoncillo, kale y sábila, entre otros productos.

Resistencia de mente y cuerpo

“Es un proceso de desgaste, pero creo que estamos ahí bregando”, admitió la también portavoz riopedrense Verónica Figueroa.

Durante el cierre de portones, la dinámica en la vida de los huelguistas cambió; algunos se alejaron parcial o completamente de su casa, de su gente, se suman reuniones y lecturas extensas a la agenda y el cuerpo y los ánimos lo resienten.

Así que dentro de los portones han tenido que lidiar con el agotamiento, sobre todo emocional, razón por la que sicólogos y trabajadores sociales acuden con frecuencia a ofrecer sus servicios de manera gratuita.

También les queda la hermandad. La semana pasada, con la muerte de uno de sus compañeros, muchos ofrecieron a viva voz sus oídos y sus hombros para acompañar a cualquiera que lo necesite.

Los estudiantes también organizan sesiones de yoga y otras actividades de meditación. Por lo regular, los domingos son de actividades familiares y se observan niños pintando con sus padres y otros compañeritos, jugando o disfrutando de una lectura de cuentos o de una tarde con mascotas. 

Pero ya van 42 días y los resultados aparecen de forma lenta; muchos de los huelguistas son citados a tribunales, un puñado han sido arrestados y claro, los ánimos a veces caen y los temores despiertan.

“Estos últimos días hemos cogido la cosa un poco con calma, a ver cómo conciliamos ese mismo desgaste o los roces que puede haber dentro del mismo movimiento de cara a la asamblea”, aseguró la joven.

El miércoles se reunirán en el coliseo Roberto Clemente y en su mayoría no creen que se levante el voto de huelga, como ocurrió en el recinto de Utuado. Pese a todo “hay mucha pompeaera”, dijo González.

A cosechar la siembra

El movimiento estudiantil presentará hoy al País un paquete de medidas legislativas y otras propuestas que han estado elaborando durante las pasadas semanas.

“Nosotros no estamos allí todo el día simplemente sentados planificando el próximo piquete. Genuinamente, hacemos trabajo, nos trasnochamos… Estar en la huelga es como estar en finales todo el tiempo”, dijo González animado.

Serán cinco medidas destinadas a generar fondos para la Universidad de Puerto Rico, pero también para atender la situación fiscal del País, adelantaron a este medio.

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