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Crimen federal en nombre del amor

Por Daniel Rivera Vargas 07/08/2019 |11:45 p.m.
Las autoridades federales no pudieron ofrecer estadísticas de este tipo de trámite matrimonial entre ciudadanos americanos y extranjeros, o de los arrestos o condenas en la Isla. (Archivo)  
Autoridades advierten que el fraude matrimonial se castiga con hasta 5 años de cárcel, mientras revelan que en la Isla se investigan entre 5 a 6 casos mensuales.

Para muchos el matrimonio es algo sagrado bajo la premisa bíblica de que “lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”, pero otros lo usan para cometer un delito federal que se castiga con hasta cinco años en prisión; un crimen que se persigue en Puerto Rico con frecuencia: el “fraude matrimonial”.

Y es que, según el agente Ángel Marcial, de la Oficina de Investigación Interna del Servicio de Inmigración y Aduana (ICE/HSI, en inglés), cuando un ciudadano estadounidense y un extranjero se casan, la pareja debe solicitar una residencia condicional para que este último tenga autorización en ley para residir en Estados Unidos y solicitar beneficios como un permiso de trabajo. 

Esto convierte el casamiento ilegal en la salida más fácil y rápida para quienes quieran obtener los permisos y no le teman a las consecuencias del fraude. 

Marcial dijo que en Puerto Rico son investigados entre 5 a 6 casos mensuales de matrimonios sospechosos entre extranjeros y residentes de Estados Unidos y que de esos el 80% es fraude.

“Lo más común que vemos en relación al fraude de matrimonio es que las personas someten todos los papeles y no viven juntos. Vas a las casas a investigar y nunca han vivido ahí. Los vecinos nunca los han visto. Puede que en la casa viva otra fémina, y no significa que sea fraude por eso, pero es motivo de investigación”, expuso Marcial.

Una pista importante es la familia biológica del ciudadano, dejó entrever el agente, según se descubre en las investigaciones de campo de la agencia.

“Muchas veces van a la casa y encuentran a otra fémina, los familiares no saben que está casado, que tenía novia... te das cuenta que no saben (que está casado)”, contó. “El puertorriqueño es familiar, ¿estás casado y tu familia no lo sabe? Eso levanta bandera”, agregó.

Por ser la comunidad de inmigrantes más grande de la isla, la mayoría de los casos investigados por fraude son de personas provenientes de la República Dominicana, indicó el funcionario.

Las autoridades federales no pudieron ofrecer estadísticas de este tipo de trámite matrimonial entre ciudadanos americanos y extranjeros, o de los arrestos o condenas en la Isla. 

ICE advierte en su página oficial en Internet que “la ciudadanía no está a la venta” y advierte que es un delito grave que conlleva hasta cinco años de prisión y una multa de $250,000, tanto para la persona que participe del crimen como para el extranjero. 

Se trata de infracciones al título 18 del Código de Estados Unidos así como el título 8.

Según la página de ICE, la pena de cárcel puede ser mayor si se le aplican otros delitos a la conducta, como conspiración, prestar declaraciones falsas y fraude en visas.

Marcial dijo que en ocasiones estos fraudes en matrimonio son cometidos por organizaciones dedicadas a eso.

De hecho, señaló que ahora mismo corre una pesquisa contra un grupo, aunque no reveló detalles adicionales.

“Esas organizaciones le solicitan visas de turista a estos individuos y ya le tienen personas en Puerto Rico que están dispuestos a casarse con ellas”, agregó el agente.

Este tipo de crimen se persigue activamente en todo Estados Unidos. Tan reciente como en abril pasado, un gran jurado emitió una acusación contra 96 personas y cerca de 206 cargos contra una banda que se dedicaba a este fraude, en este caso entre Vietnam y Houston.

El agente también explicó que, en sus investigaciones en Puerto Rico, muchas de las personas que son detectadas cometiendo el fraude lo que alegan es, principalmente, que lo hicieron “por favor” y no por dinero.

“La mayoría de las veces que se ha entrevistado a estas personas, lo más común que se ve, en estos ‘single party’, que no es una organización, es que se conocen del pasado, familiares extranjeros, amigos, primos del primo, y al día de hoy nadie ha dicho cuánto le están pagando por esto. Dicen ‘ah, era un favor’. No dicen de dinero”, expresó.

Hay otra variante, dijo. “En ocasiones (pagan) con favores sexuales, eso ha pasado: ‘ah me pagaron sexualmente’”, indicó.

Supuestas víctimas que no pueden probarlo

Marcial también dijo que en este fraude matrimonial hay otro incidente: cuando el ciudadano americano no sabe que lo están usando para cometer el delito.

La teoría en estos casos es que el extranjero se casa con un ciudadano estadounidense y disfruta en esos primeros dos años de una residencia condicional.

 Sin embargo, tan pronto pasa ese periodo, hacen los trámites para obtener la residencia permanente. No están obligados a mantener el lazo matrimonial.

Esa es la denuncia que surge de extranjeros de diversos países y que conocen al ciudadano de varias formas, como por ejemplo el Internet, pero Marcial dice que probar que la intención de esa persona es fraudulenta y no hay verdadero amor, es otra cosa.

“Me llegan muchas llamadas de personas molestas… eso pasa demasiado en Puerto Rico, el problema es demostrar la intención de los dos años. Después que la persona nos llama, nos cuenta su historia, es muy difícil probar sus intenciones”, dijo el oficial. “En pocos casos se ha probado que es fatulo”.

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