Exconfinado boricua se rehabilita y tiene sus miras puestas en Hollywood

Por Nydia Bauzá / [email protected] 12/12/2019 |11:45 p.m.
Explicó que el título de esa obra simboliza la muerte, el amor y la libertad. (Suministrada)  
Aníbal Santana Merced está en conversaciones para realizar una serie basada en su novela “Presagio”.

Aníbal Santana Merced, a quien la crudeza de la cárcel llevó a cambiar las balas por palabras y las armas por libros, podría llegar con una de sus novelas a los predios de Hollywood.

“No podemos dar muchos detalles, pero estamos en negociaciones con unas personas de Hollywood que quieren llevar mi novela ‘Presagio’ a una serie para Netflix. Va a ser superbueno y sé que se va a dar”, compartió con Primera Hora el exconvicto durante una entrevista en la que habló de sus obras, algunas de las cuales retratan sus años tras los barrotes y cómo logró transformar su vida. 

Santana Merced dijo que “Presagio” describe cómo dos niños dejaron la escuela, dejaron todo y terminaron convirtiéndose en dos notorios delincuentes, jefes de organizaciones en el bajo mundo.

“Las dos únicas salidas que tiene ser un delincuente son la cárcel y la muerte”, indicó el hombre de 38 años.

Aunque cambió los nombres, dijo que la novela “Presagio”, que se desarrolla en la década de 1990, está basada en personajes reales. “Son dos historias de dos personas que conocí cuando yo era delincuente. Cambié los nombres, pero todo lo que pasa es basado en hechos reales. La delincuencia en los ‘90 era igual o peor, pero no había los sistemas tecnológicos que hay ahora”, detalló el exconvicto, que también es autor de otros cinco libros, el último su autobiografía: “Tres heridas”.

Explicó que el título de esa obra simboliza la muerte, el amor y la libertad.

“La muerte, porque cuando fui sentenciado a 262 años a los 17 años de edad, mi vida acabó en ese momento, asesinaron a muchos de mis amigos en la libre comunidad y estando en la cárcel sabía que, posiblemente, iba a terminar muerto en la prisión. El amor, porque estando en la cárcel nace mi hija y nace en mí una esperanza. Es una herida, porque estaba en la cárcel y sabía que yo no iba a estar al lado de mi hija, que ella crecería y le dirá papá a otra persona que no iba a ser yo”, sostuvo Santana Merced, quien fue arrestado a los 11 años de edad y pasó su adolescencia, entrando y saliendo de cárceles de menores. A los 17 años fue sentenciado por varios asesinatos, robos y otros delitos a 262 años de confinamiento.

Dijo que la libertad también es una herida para él, porque “aunque representa algo positivo y maravilloso para todo el mundo, porque la libertad representa eso, para las personas a las que en el pasado yo le hice daño, representa una gran herida”.

¿Qué te hizo cambiar las armas por libros, cómo fue ese proceso?

Sí, cambié las armas por libretas y bolígrafos para convertirme en el hombre que soy hoy. En la cárcel los libros eran bien escasos. Un día vi un libro sobre la mesa de la celda de otro confinado y le pregunté quién era el autor. Me dice ‘yo no sé quién fue el cabrón que lo escribió, pero a mí me sirvió para traer mi cuchillo de la otra cárcel’. Le dije que me lo prestara que yo lo iba a leer”, expresó.

El libro era “El Alquimista” de Paulo Coelho.

“Ese libro me sacó a mí de la cárcel, fue mi fuga interior porque cuando comencé a leerlo ya no me sentía en la cárcel, desaparecieron las voces de los confinados, el ruido de los portones, los oficiales, el conteo. Todo desapareció. Me encontraba caminando por el desierto, estaba en un viaje brutal y comencé a buscar libros, todos los que aparecían porque era fugarme, era no estar en la prisión, era una fuga perfecta”, relató.

¿Te arrepientes de algo?, preguntamos.

“Sí, me arrepiento de haber abandonado mi casa a los 11 años, de haber abandonado los estudios y de haber cometido muchos crímenes, de haberle causado daño a muchas personas; sí, me arrepiento de eso, pero pienso que todo en la vida pasa por alguna razón. Antes no creía en Dios, ahora tengo una fe increíble y pienso que estaba destinado a pasar todo lo que pasó en mi vida y que ahora, todas esas experiencias negativas las utilizo para transformar otras vidas y evitar que otros jóvenes cometan los errores que yo cometí”, indicó.

¿Tu mensaje para los jóvenes cuál es?

“Que miren mi historia y que sepan que la vida de la calle y de la delincuencia realmente tiene dos salidas: o terminarás muerto o terminarás en la cárcel, y que de ahí no te salva nadie, a menos que decidas encaminarte para hacer las cosas correctas y ganarte la vida de una forma honrada, como lo estoy haciendo ahora. Es la única forma, que es difícil, fuerte y cuesta arriba, pero no te llevará a la cárcel ni terminarás muerto”, afirmó.

En el 2014, estando en prisión publicó su primer libro, “Reflexiones”, y luego, la antología “Desde adentro, entre la Universidad y la cárcel”. Además, escribió el poemario “A puño y letra” y un Manual de Seguridad con consejos de cómo evitar ser víctima de un robo domiciliario, de un carjacking o de un secuestro. La sentencia de 262 años logró que se redujera a 51 años, de los cuales cumplió 15 años en prisión y el 1 de octubre de 2013, salió en libertad bajo palabra por buena conducta. En 2016, el entonces gobernador Alejandro García Padilla le concedió un indulto condicional y en 2019, el exgobernador Ricardo Rosselló Nevares le otorgó el indulto total.

Aníbal Santana Merced nació en el barrio Tierra Santa de Guaynabo y se crió en el barrio Camarones. A los 11 años se fue de su casa y cayó en las garras de la delincuencia.

“Mi historia es la de un hogar disfuncional. Mi padre era un hombre alcohólico, muy violento y abusador. Se pasaba golpeándonos a mi madre, a mí y a mis hermanos; y en muchas ocasiones nos acostábamos sin comer porque mi padre prefería comprar ron que comida para sus hijos. Me fui a la calle y comencé con los muchachos del punto”, narró.

“Estando como delincuente juvenil cometí el error de asaltar a un narcotraficante y este le puso precio a mi cabeza y entramos en guerra en el bajo mundo y ya no era el niño que robaba para tener dinero y llevar a la familia. Ahora ya no tenía opción, tenía que tomar las armas para mantenerme vivo y acabar con los que querían asesinarme”, dijo para detallar que a los 14 años era un notorio delincuente y lideraba una organización de 48 gatilleros a su mando en Guaynabo, Bayamón, Caguas, Juncos, Yabucoa, Las Piedras.

Cuando salió de la cárcel estudió tres años de bachillerato en trabajo social en la Universidad de Puerto Rico. Después hizo un post grado en mercadeo digital y actualmente se desempeña como manejador de redes sociales.

Es conferenciante, escritor, tiene su propia marca de ropa y accesorios y trabaja para una compañía privada.

“Hago de todo, estoy tratando de comerme el mundo para demostrar a las personas que los que fuimos delincuentes si queremos levantarnos, caminar con la frente en alto y ganarnos el mundo de forma correcta y para bien, también somos capaces de hacerlo”, aseveró Santana Merced.

Su caso rompe con los estereotipos. “Yo tengo una gran ventaja sobre muchos exconfinados y es que yo nunca he sido usuario de ningún tipo de drogas, las vendí y rodeé en el bajo mundo de ese tipo de cosas, pero jamás probé ningún tipo de drogas”, sostuvo.

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