Según expertos, en Puerto Rico debe haber unos 1,000 árboles de ceiba. Se cree que entre las ceibas más antiguas está la de Ponce, cuya edad ha sido estimada en unos 500 años. Hay una en Vieques que tiene unos 300 años y otra en Río Grande con más de 200 años. En Mayagüez también hay una muy grande. Probablemente, tú también hayas visto alguna ceiba en el camino, especialmente las dos que están en Quebradillas en medio de la carretera. ¡Son imponentes!

La ceiba (Ceiba pentandra) es un árbol nativo de Puerto Rico que también se encuentra en todas las zonas tropicales alrededor del planeta.

Es un árbol grande, puede medir más de 82 pies de alto. Además, tiene una gran copa y un tronco muy grueso, que puede sobrepasar los 8 pies de diámetro por encima de grandes raíces tabulares. Su denso follaje, enormes raíces y tronco y ramas espinosas lo hacen un árbol impresionante. 

Gladys Mundo, cuyo nombre taíno es Inaru Kiekeli, experta en plantas medicinales, especialmente en las nativas de Puerto Rico, explicó que las espinas de la ceiba son un mecanismo de defensa que tiene este árbol contra herbívoros que consumen tejido vegetal en búsqueda de alimento y agua. También protegen contra el daño que causan ciertos animales grandes cuando se rascan contra el tronco. 

“Estas espinas están en el árbol de ceiba los primeros 75 años de su vida, cuando aún se le considera un árbol joven. Luego, bota las espinas cuando es un árbol adulto y robusto”, indicó. 

Dijo Mundo que, por lo general, las ramas de la ceiba pierden sus hojas antes de florecer y dar sus frutos. Las frutas son cápsulas de unas 6 pulgadas de largo que abren en cinco partes y exponen sus semillas entre una lana blanca (como algodón), llamada “kapok”.

“El kapok se ha usado durante siglos para rellenar almohadas, colchones, cojines y hasta en salvavidas, pues tiene un poder de flotación cinco veces mayor que el corcho. Es más ligera que el algodón, pero también es quebradiza, por lo que no funciona para hacer hilo. Se ha usado también como aislante acústico y térmico. Los taínos utilizaban sus troncos para hacer canoas (cayucos)”, sostuvo. 

Este árbol es un gran hábitat para que las aves construyan sus nidos libres de depredadores terrestres. Además, las flores de la ceiba abren de noche, por lo que son una fuente importante de alimento para los murciélagos y otros animales nocturnos. 

“Todas las plantas nos ayudan en nuestra vida, desde lo primordial que es producir el oxígeno; nos regalan sus alimentos, curan nuestras enfermedades y nos dan paz y tranquilidad a nuestro espíritu”, subrayó Inaru Kiekeli, quien advirtió que la ceiba no debe sembrarse cerca de las casas pues ocupa mucho terreno. 

Usos medicinales naturales 

Gladys Mundo aseguró que la ceiba tiene propiedades medicinales. Se utilizan diferentes partes de este árbol para fines curativos: alivia la migraña, torceduras, heridas abiertas, inflamaciones, tratamientos de granos (forúnculos y acné), tumores, reumatismo, espasmos, vómito y diurético, antidiarreico, asma, condiciones renales y reduce la fiebre.

Corteza

Cociendo su corteza se hace té para diferentes condiciones; se tratan heridas, reumatismos y sirve como antiespasmódico diurético, y otros. También se hacen sahumerios, inciensos para agradar a los seres de alta luz y limpiar.

Resina

Su resina se usa para incienso y también se hace un té para diferentes enfermedades, entre ellas intestinales; y se utiliza par para curar heridas. Es un gran sellador de madera. Los taínos la usaban para sellar la madera de la canoa hecha de troncos de ceiba.

Flores

Con la coacción de sus flores se combaten los sarpullidos y las quemaduras; entre otras.

Hojas

Sus hojas contienen alcanfor, que ayuda a la cicatrización de las heridas y posee propiedades desinflamatorias para tumores y dolores de muelas. Se hacen cataplasmas, infusiones, alcohol para frotar, baños, sahumerios.

Semillas

Se saca aceite para jabones, para pinturas, comestible, para prender lámparas y relleno cojines (kapok).

La ceiba como símbolo sagrado

Desde tiempos remotos hasta nuestros días, la ceiba ha sido considerada un árbol sagrado, respetado y venerado por culturas como la maya, la taína y la afroantillana, entre otras. 

“La ceiba es un árbol sagrado, considerado indestructible. Es el vínculo entre el inframundo y el cielo. Sus raíces lo llevaban al reino de los muertos y antepasados, sus ramas conducen al reino de los grandes espíritus del cielo; y, al mismo tiempo, se une al dios de los vientos y las lluvias (Guabencex)”, detalló Inaru Kiekeli.

Comentó que si uno mira un árbol de ceiba notará que ésta abre sus ramas mayores hacia los cuatro puntos cardinales (norte, sur, este y oeste), “que son los Cuatro Gemelos”.

Contó que para los taínos hay una diosa madre que es Atabey. También estaba Itaba Cahubaba, que era “La Gran Paridora” que dio toda su sangre, su savia vital, por dar vida en el planeta. Murió al parir los “Cuatro Gemelos” sagrados que viven en la ceiba.

“Los Cuatro Gemelos son símbolos de los cuatro puntos cardinales y de los cuatro elementos: fuego, agua, aire y tierra , implicados en el mito taíno”, recalcó.