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La felicidad arropa a los boricuas

07/01/2008 |

Seguimos siendo de los más felices en el mundo. No los más felices, pero sí los segundos más felices. Ah, y sobre todo, somos los más felices entre todos los latinoamericanos.

Eso alega un estudio divulgado ayer, del Instituto de Investigación Social (ISR, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Michigan.

Dinamarca es el país más feliz, según el estudio, seguido de Puerto Rico y de Colombia, en ese orden.

El estudio, según reseñado por la agencia española de noticias EFE, constata que la felicidad ha aumentado en la mayoría de los países.

España se sitúa en el puesto 44 de la lista de 97 países en los que el Instituto de la Universidad de Michigan midió el grado de bienestar subjetivo en 2007.

El ISR viene analizando desde 1981 el nivel de satisfacción general con la vida en un número significativo de países.

El científico de la Universidad de Michigan y director de esta encuesta mundial, Ronald Inglehart, señaló en un comunicado que la investigación tuvo “una conclusión sorprendente”, ya que “en general se creía que era casi imposible elevar el nivel de felicidad de todo un país”.

Puerto Rico es el segundo país más feliz del mundo y el primero de América Latina, región en la que le siguen Colombia, con el tercer lugar; El Salvador, undécimo en la escala mundial, Guatemala (17 en el mundo), México (18), Venezuela (23), Brasil (30) y Argentina (32).

Perú se sitúa a la cola de los países latinoamericanos (61 a escala mundial), junto con República Dominicana (42), Chile (41) y Uruguay (39).

Por su parte, Estados Unidos ocupa la décimosexta posición mundial (16), el Reino Unido la número 21, Francia se sitúa en el puesto 37 y Japón está en el 43.

En 40 de los 52 países de los cuales se dispone de una evolución del índice de bienestar subjetivo en el tiempo se registró una subida, y en 12 de estos países, la felicidad bajó.

El porcentaje de personas que aseguran que son “muy felices” aumentó casi siete puntos.

“La mayor parte de la investigación previa ha sugerido que los niveles de felicidad son estables”, señaló Inglehart, autor de un artículo sobre estos resultados que se publicará en la edición de julio de la revista Perspectives on Psychological Science.

A pesar de que acontecimientos importantes, como ganar la lotería o un diagnóstico de cáncer, pueden provocar cambios a corto plazo, el estudio matiza que a largo plazo los niveles básicos de felicidad son estables y realmente no cambian.

La libertad se erige como el principal motivo de felicidad mundial, y la democratización y la tolerancia creciente tienen más impacto que el crecimiento económico.

“Los resultados muestran claramente que las sociedades más felices -anotó Inglehart- son aquellas que permiten que las personas tengan la libertad de elegir cómo vivir”.

Como ejemplo, el científico citó las normas sociales tolerantes y los sistemas políticos democráticos de Dinamarca, Islandia, Suiza, Holanda y Canadá, los cuales se encuentran entre los diez países más felices del mundo.

En las sociedades subdesarrolladas, el estudio muestra que la felicidad de estas comunidades está estrechamente vinculada con la solidaridad del grupo, la religión y el orgullo nacional.

Asimismo, Inglehart apuntó a que “si bien los países que eran comunistas muestran niveles más bajos de felicidad, muchos de ellos experimentaron enormes crecimientos en el bienestar subjetivo”.

En este sentido, los mayores crecimientos recientes en el índice subjetivo de bienestar se produjeron en Ucrania, Moldavia, Eslovenia, Nigeria, Turquía y Rusia.

En comparación con los datos anteriores al 1981, el estudio realza que sólo cuatro países, Austria, Bélgica, el Reino Unido y Alemania, muestran tendencias de felicidad a la baja.