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La marihuana es su esperanza

Por Femmy Irizarry Álvarez 12/12/2016 |09:00 a.m.
María Magdalena Pagán ha estado en varios tratamientos para atender el dolor crónico en su espalda, pero no ha tenido suerte, por lo que sus esperanzas descansan sobre el cannabis medicinal. Le acompaña en la foto, su esposo Lino González. ([email protected])  
María Pagán tiene al fin la tarjeta que la acredita como paciente del Programade Cannabis Medicinal.

Los ojos delataban la emoción que recorría su adolorido cuerpo.

Al fin la tenía entre sus manos.

María Magdalena Pagán no tenía palabras para expresar lo que sintió cuando recibió su tarjeta de identificación para participar del Programa de Cannabis Medicinal del Gobierno.

La residente en San Juan, quien acudió al Departamento de Salud (DS) a buscarla junto a su esposo Lino González, dijo que cuando le dieron la tarjeta “me quedé pasmada, como cuando tú ves el primer amor de tu vida, amor a primera vista”, confesó emocionada a Primera Hora.

“Uno no sabe cómo reaccionar, me quedé como media pasmada, como que no lo creo”, dijo la mujer de 72 años.

Sostuvo que el tratamiento con cannabis, “es mi esperanza, no la última, pero es mi gran espe-ranza”.

Pagán, natural de Aguadilla, dijo que lleva más de 5 años padeciendo de unos dolores horribles y cada día empeora.

“He usado todos los recursos posibles, en términos médicos, para mejorar mi condición pero aparentemente, a pesar de que han ido aumentando los medicamentos, no tiene mejoría”, indicó.

Todo comenzó cuando le hicieron una operación en el 2011 porque “tenía desalineadas algunas vértebras”. En la intervención quirúrgica, le pusieron tornillos y una varilla, pero el resultado fue peor. Para entonces, le empezaron a doler y a hinchárseles las piernas.

Luego, ese mismo año “vuelven a abrir (operar) y sacaron dos tornillos y una vareta. Pero la condición empeoró y de ahí en adelante he ido hacia atrás”, comentó Pagán.

Confesó que “los dolores son terribles; a veces son como cantazos eléctricos. Una vez tuve casi 24 horas continuos choques eléctricos que yo creía que me volvía loca”.

En ocasiones se ha caído porque las piernas no la aguantan, recordó.

Su neurólogo le dijo que su situación es crítica porque tiene el cordón espinal pillado.

¿Por qué recurrir al cannabis?

He oído mucho de sus beneficios. Cada vez mi hija, que es pediatra; mi hermana, que es psicóloga, todo el mundo está siempre buscando y dándome información... Mis médicos no están de acuerdo, pero yo estoy de acuerdo. Tengo que buscar alternativas para mi situación que es crítica.

Su esposo, a quien llama “mi ángel”, indicó que “es fuerte estar ahí todo el tiempo bregando con la situación, porque sus dolores son crónicos”.

En cuanto al cannabis, González dijo que acepta todo “lo que sea mejor para ella”.

Pagán usa alrededor de 21 medicamentos, algunos a base de morfina. 

Sin embargo, una preocupación de González es la reacción que pueda tener el cannabis con los medicamentos que ella usa.

Precisamente allí, en el DS, los pacientes eran orientados por personal de The Family Dispensary, cuya presidenta Emely Chaparro, dijo que este fue el primer centro en ser certificado para dispensar el cannabis en la Isla.

Una de las budtender (persona que dispensa la marihuana), Leticia Salgado, explicó que “al cannabis ser natural, los efectos más nocivos que tiene son: hambre excesiva, exceso de sueño, algunos pacientes se sienten un poco mareados y otros alterados”. 

Sostuvo que en ocasiones algunos de estos síntomas se pueden ir “hasta con un baño de agua fría”.

“Estamos hablando que los efectos secundarios no van a tener nada que ver con efectos que hagan daño a otra parte del cuerpo. Son productos que son controlados de una forma natural; no son procesados, no tienen ningún tipo de químico, por lo tanto no tienen que tener ninguna reacción con medicamentos”, aseguró.

Algunos ponen en duda que los budtenders sean las personas indicadas para atender pacientes, lo que Salgado aclaró. “Para eso nos capacitamos y estudiamos; no solamente con educación continua. Además de las certificaciones que tenemos, estamos todo el tiempo compartiendo conocimiento con budtenders de otros estados de Estados Unidos y también en Europa”.

Los budtenders tienen a su cargo despachar adecuadamente el cannabis, con la recomendación del médico. También orientan a los pacientes en los diferentes usos de parafernalia para su consumo.

A partir de la semana próxima se deben estar dispensando los primeros productos (la flor o moña y aceites) que se usarán a través de vaporizadores.

Mientras, Chaparro dijo que el dispensario, localizado en el centro comercial Plaza Pradera en Bayamón, ya está listo para atender los pacientes.

Sostuvo que solo esperan a que “el DS tenga los resultados de las pruebas que le hizo el Departamento de Agricultura al producto -que en otras cosas corroborará que esté libre de contaminantes- para comenzar a dispensar”.

Junto a Chaparro, que es contadora, labora su esposo, una hija y otra que regresará de Colorado para unirse a la empresa familiar que ya tiene seguridad 24 horas.


Farmacéuticos a cuatro ojos

Idalia Bonilla, presidenta de la Asociación Farmacias de Comunidad (AFC), dijo que seguirán vigilantes una vez inicie la venta de productos de cannabis medicinal a que no esté en riesgo la salud del paciente.

Bonilla anticipó que ante la proliferación de dispensarios de cannabis en toda la Isla “nosotros vamos a estar vigilantes, porque para mí, para los dueños y farmacéuticos de nuestras farmacias de comunidad, la seguridad del paciente tiene que ir por encima de cualquier otro interés”.

Reiteró que no está en contra del uso del cannabis “pero ni siquiera los estudios clínicos están listos. Ni siquiera ha habido suficientes estudios para indicar cuáles van a ser los gramos que un paciente tiene que recibir”.

Exhortó a “toda la población a que tomemos con mucho cuidado algo que puede ser beneficioso; que no nos afanemos, que no lo tomemos a la ligera, que no estemos pensando que nos va a resolver todo, porque esto tiene que ser de una manera organizada en todos los aspectos”.

La farmacéutica insistió en que con “una sustancia de esa categoría (2) debió incluirse a los farmacéuticos y las farmacias de comunidad en el proceso”.

Aceptó que a nivel federal no se reconoce la sustancia como medicamento ni está legalizada. 

“Si en un momento dado hay unos estudios clínicos y todo, y la DEA (Agencia Federal Antidrogas) emite su opinión consultiva, no tengo la más mínima duda que el farmacéutico... sería el profesional idóneo para el manejo del cannabis”, agregó.

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