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Marchan exigiendo alto a la violencia - Ve vídeo

05/29/2011 |04:04 p.m.
Cientos de personas marcharon para deterner la violencia en todas sus modalidades.

Por su hijo, por su pareja, por su amigo, por su mascota, por su comunidad, por su país.

Cientos de personas unieron ayer sus voces en clamor por un cese a la violencia en el país  que  tiene  a muchos viviendo el día a día aterrorizados de convertirse en la próxima víctima más del crimen. 

En lo que va del año, 457 personas han fallecido de forma violenta.

Caminaron desde el Parque del Tercer Milenio, en El Escambrón, hasta el Capitolio, donde hubo un acto ecuménico del que participaron artistas,  legisladores, jefes de agencia, líderes comunitarios, empleados  públicos, deportistas  y familiares de víctimas. 

En su mayoría vistieron de  blanco  como símbolo del ambiente de paz que desean para el país. Caminaron en silencio, como si estuvieran cansados de los gritos, de los disparos y  de las peleas sin sentido que  les han arrebatado la vida a unos cuantos.

Otros llevaron carteles con mensajes que evidencian el dolor de haber perdido a un ser querido.  En otros letreros se palpaba la indignación y hasta el dolor que provoca este tipo de conductas violentas.

Ya en tarima hubo mensajes de quienes, a pesar de los años, aún reflejan el dolor de haber perdido a uno de los suyos y de ver cómo  otros tantos  siguen perdiendo  la vida. Ése es el caso de Néstor Muñiz, papá de  Nicole Muñiz, cuya hija se convirtió en víctima del crimen el 19 de agosto de 2003,  a los 15 años, cuando de regreso a su hogar por la avenida Las Cumbres, en Río Piedras, se suscitó un tiroteo proveniente del residencial Villa Esperanza y una bala le penetró provocándole la muerte. 

Su reclamo, a pesar  de haber pasado ocho años de la muerte de su hija, sigue siendo el mismo: ¡Basta ya!

Pero su mensaje  no estuvo dirigido a una persona  en específico, sino a todo aquel que vive en esta isla de 100 x 35 millas y que, como tal, es responsable de lo que está pasando, señaló. 

Su mensaje estuvo dirigido a abandonar la zona de confort en la que viven muchos, quejándose sentados en sus casas, esperando a que el Gobierno les resuelva, argumentó.

“La responsabilidad para que esto cambie no es solamente del Gobierno, la responsabilidad  recae en todos nosotros... El  cambio está en ustedes, en mí, que nosotros hagamos nuestra parte para que nuestra sociedad sea una donde resalten los valores... Si ustedes creen que cambiando el Gobierno cada cuatro años esto va a cambiar, no es así, somos nosotros los que tenemos que cambiar”, apuntó.

El hombre criticó el hecho de que se le dé tanta relevancia a la necesidad de  atender la crisis económica mientras la crisis social parece, en ocasiones, quedarse rezagada.  “No nos damos cuenta que lo que se pierde en la crisis económica, me refiero al empleo, al dinero,  se puede recuperar. En la crisis  social,  bajo esta violencia, estamos perdiendo la vida de nuestros jóvenes..., estamos perdiendo nuestro futuro y eso no lo podemos permitir. Esas vidas no regresan”, dijo. 

También estuvieron Luis Romero y Mary Rodríguez, progenitores de Julián Romero, el joven de 21 años que murió al recibir tres cuchilladas en medio de un asalto en la zona del Condado el pasado mes de abril. La muerte presuntamente se la causó un menor de 14 años. 

El líder comunitario del residencial Manuel A. Pérez, Papo Christian, coincidió con Muñiz en el sentido de que cada ciudadano tiene que hacer su parte. Sin embargo, reconoció que el Estado, en cierta forma, provocado el ambiente hostil que se percibe.

La ola de violencia, entre otras cosas, se la atribuyó “al factor económico, al modelaje  de las personas que nos gobiernan, prejuiciadas como “Minga” y “Petraca”, al desempleo, a  la Ley 7”.  
“Van a venir mejores tiempos si cada quien hace lo que tiene que hacer, si la gente del caserío  y los del Gobierno se portan bien, podemos acabar con la violencia”, dijo esperanzado Papo Christian. 

El panorama para las comunidades lésbicas, gay, bisexual, transexual y transgénero  (LGBTT) no es más alentador: 15 personas han  sido asesinadas en el pasado año y medio, así que tenían que decir presente.

“Nosotros somos parte de esta patria y estamos sufriendo  la violencia como la está sufriendo todo el mundo y nosotros  tenemos un elemento adicional y es que somos ciudadanos  de segunda categoría porque no tenemos igualdad de derechos ni tenemos  igual protección y ya eso promueve la violencia”, comentó  el activista Pedro Julio Serrano.

La marcha fue convocada por el artista  Miguelito, quien perdió a un familiar en medio de un incidente violento. “¿Por qué hacer esto? Estamos dañando la reputación de Puerto Rico... no hagamos esto”, expresó.