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Olvidado Loíza

08/25/2012 |
El municipio, que es millonario en cultura, tiene amplios sectores y barrios bajo los niveles de pobreza.

Dolor, sufrimiento, necesidad, estrechez, marginación, miseria, discrimen... Todas esas palabras dibujan las penurias que día a día viven muchos loiceños que tienen que lidiar con el estigma de ser pobres y el discrimen por su color de piel. Para algunos es incomprensible el atraso económico y social que se palpa en el pueblo, rico en cultura y folclor. 

“Aquí la vida es muy difícil”, aseveró Modesta Irizarry, una líder comunitaria que en su niñez vivió en carne propia la precariedad.

“Estamos viviendo una situación económica muy seria en nuestro pueblo, igual que en nuestro país, pero nosotros más, teniendo una alta tasa de desempleo. Nuestros jóvenes no tienen herramientas y recursos para poder conseguir empleo. Hay gente que tiene muy buena preparación académica y están muy dispuestos a trabajar, pero no tienen las posibilidades”, sostuvo la portavoz del grupo Todos Unidos Por Loíza.

¿Se sienten discriminados los loiceños?

Pues claro que sí. Mucha gente pudiera decir: 'pues ya déjense de tanta tontería, que todo el tiempo el tema es el discrimen', pero históricamente no podemos pasar por alto el hecho de que pueblos aledaños se han desarrollado con hoteles, grandes empresas y muy buenas escuelas, y yo digo: '¿cómo un pueblo como nosotros, con buenos terrenos, con unas playas espectaculares y lugares históricos maravillosos no podemos desarrollarnos económicamente como nos merecemos?'”, cuestionó.

Pero Modesta no ha perdido la esperanza de ver florecer al pueblo que la vio nacer. “Tenemos que aprender a creer en nosotros mismos. Yo supe lo que era viajar en guagua pública, coger pon para la universidad hasta las 10:00 de la noche, no tener que comer y saber que en mi casa había tres hermanos que también necesitaban comer. No nos sintamos mal. Hay que levantar la cabeza y vivir agradecido de Dios por lo que se tiene. Sé que el Gobierno puede hacer mucho más. A veces a uno le da hasta coraje cuando ve en la prensa cómo se despilfarra el dinero en un país tan rico como el nuestro y la falta de sensibilidad hacia la gente necesitada”, expresó la líder loiceña.


Sumida en la pobreza

Milagros Moreno Ayala ve pasar los días, las horas, los minutos, en un cuartucho prácticamente de tierra. Un colchón sucio, cubos rotos, trapos, sabandijas, un abanico enmohecido con las aspas por fuera y un pequeño radio constituyen su mobiliario.

La mujer de 54 años habita una casa a medio terminar en el sector Torrecilla Baja, en Piñones, que ella asegura que “los huracanes y tormentas se la han llevado tres veces”. En su “morada” la han picado varios alacranes. El último, dice, “me dejó el cuello sopla'o y me mandó pa'l hospital (de la UPR) en Carolina”. Cuenta que hace poco apareció uno grande detrás de la ropa húmeda, pero se “me escapó”.

“Ya estoy cansá de este sufrimiento... a veces pienso que ya no quiero vivir...”, dijo entre sollozos la mujer que es asmática y tiene múltiples achaques.

“Esto (su entorno) se pone bien duro por la noche cuando llueve y vienen los azotes de los truenos... Aunque no lo puedas creer, yo soy enfermera, trabajé en el Centro Médico”, nos dice.

¿Por qué ahora vives en estas condiciones?

Golpes que te da la vida.

Otra loiceña lucha sola con sus hijas

Con la crianza a cuestas de sus tres hijas menores, una de ellas paciente de salud mental, Luz Amelia Cruz Mercado tuvo que dejar su endeble casa de madera y zinc porque se le estaba cayendo encima. Se busca unos chavitos picando almendras para completar los deducibles de los medicamentos o pagar el pasaje de su hija a las citas médicas.

En junio de este año, la mujer de 48 años, de verbo humilde y bajo tono de voz, se refugió con sus hijas en la casa de su madre en espera de algún día poder reparar la suya. El año pasado se separó de su esposo. Él se marchó a los Estados Unidos.

Cuando llegamos al empobrecido sector Tocones, Luz Amelia estaba en el patio descalza con uno de sus nietos al hombro. Junto a ella, también descalza, estaba Yajaira, una de sus hijas.

La mujer se bandea con $410 que recibe del Programa de Asistencia Nutricional. “Mi mai hace dulces para vender y yo le pico las almendras. De lo que ella saca me da algo y lo uso para sacar los medicamentos en la farmacia o cuando tengo citas, pa'l pasaje”, dice la mujer que completó el cuarto año mediante el programa de Estudios Libres.

El Municipio le dio unos paneles para arreglar la casita, pero su precariedad le ha impedido restaurarla.

“Acá, en Tocones Atrás se han olvidado de nosotros porque todas las ayudas son pa' allá y pa' acá nada”, lamenta mientras uno de sus nietos jugaba con una motorita a la que le faltaban dos gomas.


Ha vivido el discrimen

María Fuentes hace malabares para echar pa' alante con una niña de tres años. Después que dio a luz ha sentido el embate del discrimen: está sobrepeso y no consigue empleo. Sin recursos, la joven de 32 años está tratando de construir poco a poco una casita de concreto en el sector Colobó.

Mientras tanto, vive allí mismo, en “los terrenos invadidos” en una vieja casa de su mamá, pero la estructura está casi en el piso.

“La tormenta del año pasado la empeoró. Pedí ayuda, pero no me la dieron. Según ellos, no era elegible. El agua hizo ceder el panel del piso, de los cuartos, la cocina y la parte de atrás. Por eso es la necesidad de construir rápido. Vivienda me dio una ayudita pa' materiales y con eso he ido levantándola poco a poco”, dice María.

“Después que tuve la nena, he solicitado empleo, pero en los fast foods tienen la costumbre de no reemplear. Los gerentes quisieron ayudarme, pero en las oficinas centrales de las compañías que trabajé no quisieron”, relata la joven madre.

¿Cómo puedes vivir con $60 al mes?

Hago lo que puedo, la gente me ayuda con ropita y con otras ayudas.

¿Has sentido discrimen?

Claro que sí. Cuando tú sales afuera y dices que eres de Loíza ya te marcaron, te hacen a un lado o te dejan pa' lo último si estás en lista de espera para algo. Te tratan como bruta, no te dan un lugar. Yo estuve estudiando en un instituto en Río Piedras y pedí ayuda porque me estaba ausentando una semana por la muerte de mi abuela y nadie me ayudó. Por eso, no pude terminar mi curso de terapia respiratoria.

Manso niega el discrimen

¿Por qué hay tanta gente pobre en Loíza? ¿Por qué no pueden salir del atolladero?¿Hay discrimen racial? 

El alcalde Eddie Manso rechazó todas las premisas.

“La mayoría de las personas en esas comunidades viven en condiciones aceptables. Obviamente, hay uno que otro caso que quizá no esté viviendo en la condición más adecuada y, respecto a eso, en el Gobierno Municipal y estatal hay una serie de ayudas que están al alcance de la ciudadanía”, dijo.

¿A los loiceños se les discrimina por ser pobres y por su color de piel?

Eso es totalmente falso.

¿No hay discrimen racial?

Aquí no hay discriminación ni por pobreza ni por situaciones de color. Eso no existe aquí.

Y en la repartición de fondos, ¿tampoco hay discrimen?

Eso no es así, y espero que escriba lo que yo le estoy diciendo. Eso es totalmente falso. Aquí nosotros recibimos las atenciones debidas de las agencias pertinentes. Aquí no hay ningún tipo de discrimen ni por pobreza ni por raza ni por religión ni por nada.

Mejorar la educación

Ángel Quiñones, de la Alianza de Líderes Comunitarios de Loíza, propone reforzar la educación y el desarrollo comercial para atajar la pobreza en la Ciudad de los Cocoteros y las Tradiciones.

Quiñones dijo que la escuela vocacional, que fue inaugurada hace dos años, debe funcionar también en horario nocturno. Además, dijo que en el currículo regular faltan cursos de refrigeración y de hojalatería.

Indicó, también, que necesitan desarrollar áreas comerciales porque los loiceños van a hacer sus compras grandes a Canóvanas, Carolina o Río Grande.

Explotar la cultura

Para echar hacia adelante a su pueblo, Modesta Irizarry, de Todos Unidos por Loíza, propone la creación de microempresas y “explotar” los recursos naturales y culturales.

“Podemos crear una zona turística desde Piñones hasta Loíza centro y Villas de Loíza, con guías turísticos para que los visitantes vengan a apreciar nuestros recursos, como la cueva María de la Cruz”, dijo Irizarry, quien, además, sugirió rehabilitar el antiguo Ancón, el parque Julia de Burgos, el área de la pescadería en Medianía Alta y abrir más fábricas para atacar el desempleo.