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Sin edad para la creatividad

Por Femmy Irizarry Álvarez 02/24/2019 |11:45 p.m.
La madre tres mujeres y un varón llegó a la Universidad, pero como quería estudiar decoración y diseño, y “no lo daban en Puerto Rico”, se salió. ([email protected])  
Octogenaria Isabel Vivó da rienda suelta a sus ideas a través de la artesanía.

“Yo soy eléctrica, no me puedo quedar quieta”.

A sus 82 años, doña Isabel Vivó Amengual es toda una artesana de materiales recicables, y lo que sabía lo perfeccionó con la red social Pinterest.

La mujer, residente de Arecibo y oriunda de Utuado, dedica parte de su tiempo a hacer casitas, y ya está dando sus primeros pasos en la pintura, porque inventa “con cualquier cosa”.

Sobre su tarea más reciente aceptó que un día navegaba en la red social Pinterest y vio unas técnicas de “tirar” pintura y se aventuró.

“Yo vi que derramaban pinturas y usaban ciertas técnicas, las probé y estas son mis primeras dos obras. Pero se hace un reguero de madre”, confesó doña Isabel mientras mostraba sus cuadros.

La artesana innata reveló que tiene “muchos achaques”, pero se niega a terminar limitada.

Y como no se está quieta, ya más de una decena de casitas con balcones, escaleras, terrazas, tragaluces, flores y hasta una mata de plátano, adornan su apartamento frente al mar.

Cojines y pequeñas vasijas de barro también salen de sus manos, y hasta una colección de pequeños cactus son parte de sus trabajos.

La madre tres mujeres y un varón llegó a la Universidad, pero como quería estudiar decoración y diseño, y “no lo daban en Puerto Rico”, se salió.

Se fue a trabajar en una iglesia de Utuado y luego se casó, dedicándose a criar a sus hijos.

Sin embargo, el amor por el arte lo trae desde la cuna.

“Lo que tengo es porque soy (del signo zodiacal) libra, y ellos son creativos. Desde pequeña siempre me llamó la atención cualquier cosa que fuera manual y cuando alguien de mi familia se casaba yo le hacía el traje de novia en miniatura a una muñequita y así fue que empecé”, recordó de sus tiempos de niña.

Además, “cuando me enfermaba me ponía a dibujar caricaturas”.

Su creatividad también la llevó a coser.

“Toda la vida he cosido para mis hijas y para mí, usando patrones. Yo nunca cogí cursos con (la diseñadora de alta costura) Carlota Alfaro, ni cosa que se parezca”, dice riendo.

Incluso, en los cinco años que vivió en Estados Unidos junto a su nieta, trabajó el cross-stitch, una especie de bordado, pero que “se hace contando cuadritos microscópicos”.

Tras el huracán María, doña Isabel, conocida como Babel, vuelve con su nieta a Texas. Allí estuvo hospitalizada en tres ocasiones, por lo que regresó a la Isla y se dedicó a trabajar las casitas artesanales.

Con esa plataforma es que ha podido hacer sus casitas que trabaja “con esas pinturas de acrílico, de esas que venden hasta para los nenes chiquitos, que son de a peso. La maderita es esa que viene para hacer arreglos florales, aunque también uso las paletitas (de mantecados)”.

Para demostrar que ella inventa con cualquier cosa, dijo que un día necesitaba grama para una de sus casitas y “compré una toalla y la pinté con spray”.

Así también hizo una hermosa mata de plátano con papel crepé.

Como parte de sus anécdotas, recordó dos “chascos” que ha tenido.

“Cuando hice la mata, le puse los plátanos en el racimo hacia abajo. Un día me paré  y digo: ‘¡Ah, Dios, ven acá, si los plátanos nacen de abajo para arriba’. El otro fue que hice la bandera de Puerto Rico con tres franjas nada más. Yo la veía rara”, dice con una sonrisa pícara.

Sigue narrando que un día “me senté a ver televisión y digo, ‘anda pal’ cará, si yo le puse una franja blanca y dos colorá y eran tres rojas y dos blancas. Ya aprendí después de vieja”, agregó la pícara artesana.

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