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Vulnerables las mujeres inmigrantes ante violencia

11/10/2011 |
El sistema gubernamental no se ocupa de orientar a las personas.

“Alarmante”.

Ésa es la primera palabra que sale de los labios de Romelinda Grullón, directora ejecutiva del Centro para la Mujer Dominicana, incluso antes de explicar a qué se dedica esa institución, o de dar detalles sobre su actividad pública más importante.

“Esto es alarmante”, suelta a boca de jarro. “Si la situación de violencia doméstica es fuerte, es un problema serio para las mujeres puertorriqueñas, ¡imagínese para las mujeres inmigrantes!”, afirmó al recordar que en lo que va de año al menos 26 boricuas han sido asesinadas por parejas o ex parejas y otros tres casos están bajo investigación.

Al mando de la organización sin fines de lucro, que ayuda a mujeres de todas las nacionalidades, Grullón ha visto todo tipo de discrimen, xenofobia y marginación contra las víctimas.

Desde los policías que deben tomar las querellas por maltrato y pedir las órdenes de protección, hasta los fiscales y los jueces, el proceso de educación y conscientización ha sido arduo y no acaba.

“El Gobierno todavía no ha tomado conciencia de la magnitud de la violencia doméstica que hay en el país y al sector de las mujeres inmigrantes no se le ha tomado en cuenta”, criticó.

A eso se suma la falta de estadísticas oficiales, de agencias que se dediquen a brindar ayudas a los inmigrantes y del reconocimiento de que en la Isla hay más de 400,000 extranjeros, de los cuales cerca del 55% son mujeres.

“Las mujeres están en un estado vulnerable... Esto es lo que pasa y lo vemos todo el tiempo: la táctica de muchos abusadores es llamarles a inmigración o hacerles creer que... por estar indocumentadas no son nadie”, declaró.

Por ello están más vulnerables “a la explotación laboral, al chantaje, a las agresiones sexuales, a todo, porque prácticamente no tienen derecho a nada por parte del Gobierno”.

Y como las leyes migratorias son tan estrictas, una deportación es el gran cuco para las que se atrevieron a salir de sus países, en muchos casos arriesgando sus vidas, porque significa que no podrían trabajar para mantener a sus familias.

Pero claro, si el sistema gubernamental no se ocupa de orientar a las personas sobre cómo salir de los patrones de violencia, todo empeora, aseguró.

“Está también el desconocimiento de muchas de nuestras mujeres de que hay ayuda, de que pueden acudir a la Policía de que pueden solicitar una orden de protección, que pueden venir a buscar ayuda aquí, al centro”, dijo.

Grullón, una dominicana que llegó a la Isla en el 2002 y un año después ya había creado la organización ante la falta de ayudas.

Informó que actualmente la Ley Baua otorga visas especiales a las mujeres víctimas de violencia o de agresión sexual, pero para eso, las mujeres tienen que hablar y documentar lo que les está pasando, por más doloroso que sea.

Grullón espera llamar la atención hacia estos problemas con la actividad Marcha por la Paz de las Mujeres que se realizará hoy en Río Piedras. Como cada año, el acto sirve para recordar a Gladys Richar, una dominicana asesinada hace 11 años en Nueva York por su ex esposo, momentos antes de su boda.

La mujer estaba vestida de novia cuando el hombre le disparó, y por eso durante la marcha muchas irán con vestidos de novia.

“Las mujeres extranjeras son mujeres productivas, que están aportando y no son una carga para el Gobierno, no son parte del problema sino parte de la solución... hay muchas mujeres haciendo patria que están contribuyendo a tener un mundo mejor”.