Caguas. Una comunidad comenzó a dar la batalla para de aquí a cinco años enfilar a la creación de su propia energía y eventualmente desconectarse del sistema de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE).

El plan es que en 10 años puedan tener las placas solares necesarias -ni más, ni menos- así como las baterías que suplementen el sistema y no tengan que depender del Gobierno.

Parece utópico a primera vista, pero ya trabajan en el diseño del sistema para que el proyecto sea una realidad.

Juan Rosario, experto en Salud Ambiental y ex representante del interés público en la Junta de Directores de la AEE, ayuda a la comunidad Santa Juana para que logre este sueño ante la realidad de que el cambio climático hará de las vidas de los puertorriqueños algo mucho más complicado de lo que es ahora.

Según Rosario, hay 17 países menos que han dejado de exportar comida a Puerto Rico, mientras que se espera que haya sequías e inundaciones cada vez más severas que perjudicarán la producción de energía, de agua, y que tendrá un impacto en el suelo fértil, por lo que hay que adaptarse y mientras más pronto, mejor.

“Esto está mal y se va a poner peor por el cambio climático y ahora mismo es una situación que yo no controlo: no controlo si la Autoridad (de Energía Eléctrica) me da energía o no y si quiero tener algo de control, donde debo tener la posibilidad de crear mi electricidad es en mi casa”, explicó como la base filosófica detrás del proyecto.

“Aquí se va constantemente la luz. Eso es un problema y lo que queremos es buscar que no estemos siempre con esa situación en las casas… y pagar menos, por supuesto, porque la cosa no está fácil”, declaró Mari Torres González quien lleva 29 años viviendo en Santa Juana.

“Nuestra comunidad está en el inicio de por fin ver una realidad distinta, de trabajar con la problemática del costo de energía. Ya yo he empezado a tratar de gastar lo mínimo pero este proyecto está bien porque te permite tener la energía desde tu misma casa”, destacó José R. Encarnación, quien también lleva más de dos décadas como vecino de la urbanización.

A mediano plazo se espera que urbanizaciones y comunidades en Caguas puedan producir toda su energía. Por eso también comenzaron a orientar a los residentes de San Salvador y Villa Criollos.

“De esa manera se reduce poco a poco la vulnerabilidad que hay hoy, y fomentamos la autosuficiencia”, indicó Rosario.

Y es que ante la crisis económica del País y, en particular la que vive la AEE, la gente no debería sentarse a esperar a que sea el Gobierno el que haga proyectos para que la población pueda tener energía, destacó. 

Por lo tanto, el modelo que va a funcionar es que cada persona haga el cambio en su casa y de ahí se logre hacer la adaptación a nivel de País.

Eso se va a lograr en la medida en que cada comunidad se organice y se una a otros entes como las cooperativas.

Rosario explicó que para la producción individual se necesitan placas fotovoltaicas en el techo de cada hogar. 

En el caso de Santa Juana, son unas 250 casas.

 Dijo que se trata de una mejor opción que las llamadas “fincas solares”, que según distintos expertos, no tienen ninguna posibilidad de éxito en la Isla. 

Relató que cuando pertenecía a la Junta de la AEE un empresario alemán visitó el País y, tras ver la limitada extensión geográfica, rechazó venderle a la corporación placas solares en masa por entender que no tenía sentido. 

Recordó que en España se establecieron proyectos monumentales con miles de cuerdas de terreno con placas solares para distribuir a las comunidades, pero la inversión fue en gran medida lo que quebró a ese país europeo.

“Aquí se han tratado de vender modelos que traen de otros lugares… pero cuando lo miras financieramente hay una enorme cantidad de la crisis financiera de España que está relacionada con eso y con los molinos de vientos”, señaló Rosario.

Otro testimonio que sustenta su visión es la del secretario general de la Asociación Internacional de Derecho a la Energía, Fermín Paz Lamigueiro, quien tras visitar la Isla recomendó empezar a montar sistemas desde los techos.

“Es la forma más barata y más democrática que hay de producción de energía porque usted es dueño de lo suyo. No hay que ‘sembrar’ placas en otros lados que requieren invertir en tirar el cable para que la energía llegue a las casas. Si las ponemos en los techos así cada cual controla un pedazo de la cosa y no lo controla otro, ni una empresa, ni el Gobierno, ni nadie, sino usted”, declaró. 

No obstante, en el mercado ya hay empresas que le han pasado gato por liebre a muchas personas vendiéndoles paneles solares en exceso a lo que necesitan.

“La jaibería con esto existe y queremos proteger también a las personas de que si hacen la inversión, la hagan de manera informada... todavía un proyecto de placas solares sigue siendo uno que la gente, el ciudadano de a pie, no puede acometer sin información y aquí una de las cosas que estamos haciendo es ofrecer información”, dijo Rosario.

Es por eso que creó una herramienta -que estará disponible de forma gratuita a través del municipio de Caguas- que permitirá calcular según el tamaño de su hogar y el consumo actual de energía, cuántas placas solares necesita para suplir sus necesidades.

También le permitirá ver cuánto dinero se va a ahorrar y cuánto pagaría si les financian el sistema según el interés del préstamo y los años del financiamiento.

Rosario opinó que no es necesario forrar el techo completo de placas. 

Además, a largo plazo es muy posible que la gente deba hacer “fincas de agua” en sus techos, según aumenten las sequías, y ese tema se discutirá con las comunidades cagüeñas como próximo paso.

Lo cierto es que el uso del techo se debe maximizar, y por supuesto, no pagar de más.

Pero las placas fotovoltaicas no son baratas, y es donde mucha gente coge miedo. 

Para eso mismo es la herramienta que desarrolló de calcular, porque se pueden evaluar distintas posibilidades hasta lograr una proyección de precios que sea similar a lo que hoy se paga a la AEE, y que en nueve años va a dejar ahorros de miles de dólares.

No se debe olvidar que se aprobó este mes un ajuste permanente en la tarifa de 1.025 centavos por kilovatio/hora (kWh), y se espera que para verano venga un aumento.

Cuando se usa la herramienta y se compara lo que una casa promedio paga ahora versus el ahorro -si se invierte de manera correcta en placas solares-, las cifras del beneficio aumentan de manera notable.

En el ejemplo que Primera Hora vio, el ahorro podría llegar a los $14,000, sin contar el posible aumento; mientras más cara la energía facturada por la AEE, más ahorros se obtienen con las placas.

Para que el modelo funcione, más personas deben unirse para lograr que las cooperativas y los suplidores tengan la flexibilidad de ajustarse a sus necesidades. 

Más adelante, se buscará que los vecinos en Santa Juana adquieran baterías para que en cinco o seis años en adelante la gente pueda tener un sistema separado por completo de la AEE. 

A juicio de Rosario, esto debe redundar en un aumento en el valor de las propiedades.

“Esta comunidad ha empezado a empoderarse, a adquirir conocimientos a través del trabajo que estamos haciendo y no tengo duda de que van a salir bien”, destacó.