Mayra Elías parte hoy para Atlanta a continuar su proceso de recuperación
Esta nueva etapa la tiene un poco ansiosa, admitió, pero a la vez está feliz porque es un paso que la pone más cerca en su anhelo de volver a caminar.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 14 años.
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El maratón apenas comienza. No ha llegado ni a mitad de la carrera. Está cansada, pero decidida a llegar a la meta final.
Se “hidrata” con el amor de sus familiares y amigos, y la “energía” la recarga –aunque necesita de varias dosis diarias– a través de la oración.
Tiene temor de no llegar al final, pero nada la detiene. Ni la lejanía a la que se enfrenta, ni los diagnósticos, ni el cansancio, ni mucho menos saber que el camino es largo.
La corredora Mayra Elías parte hoy para Atlanta a continuar su proceso de recuperación de las lesiones que la mantienen en una silla de ruedas tras ser víctima de un conductor que la impactó con su auto mientras se ejercitaba junto a otros dos corredores.
Esta nueva etapa la tiene un poco ansiosa, admitió, pero a la vez está feliz porque es un paso que la pone más cerca en su anhelo de volver a caminar, de regresar a casa junto a los suyos.
“Estoy emocionada, pero tengo un poco de ansiedad. No les temo a los aviones... pero esta vez, tengo que ser honesta, estoy asustadita, porque el mero hecho de saber que no tengo movilidad en las piernas me da esa sensación... pero aparte de todo eso, estoy bien emocionada porque sé que voy a buscar lo que estoy esperando con ansias locas, que es volver a caminar”, compartió Elías en compañía de dos de sus ángeles en este camino: los otros dos corredores que resultaron heridos en el accidente, Ana María Rodríguez y Jorge Rivera.
Luce fortalecida, decidida y motivada. Por momentos, deja escapar una sonrisa contagiosa que evidencia ese espíritu luchador que no le ha permitido doblegarse.
Así como en su corazón tiene marcas que reflejan el dolor, en su cuerpo lleva cicatrices que evidencian el fuerte trauma del que fue víctima.
“Esto es un maratón que no lo hago con las piernas solamente, lo estoy haciendo con la mente. Voy poco a poco... y no me quito”, reconoció mientras les atribuía su fortaleza a su familia y sus amigos.
“Esta gente, esta mujer (Ana María)... todos los compañeros han sido sumamente importantes porque me han dado mucho aliento y mucho apoyo... Yo no he estado sola ni una noche”, contó sin poder contener la emoción.
De hecho, fue luego de la visita del domingo, en la que el grupo le llevó una parranda, que decidió que era momento de dejarse ver públicamente.
“Me emocioné muchísimo y dije: ‘Hoy sí me retrato’, porque yo le estaba huyendo a las cámaras, porque no me sentía cómoda, pero ya Papá Dios me ha dicho: ‘Quédate tranquila, que tienes un propósito y lo vamos a cumplir’”, expresó.
Fue solo hace tres semanas que se sintió con la fuerza necesaria para mirarse en un espejo.
Reconoce que el correr ha sido y sigue siendo su pasión. Lleva 16 años practicando en la misma ruta en la que la atropellaron. Jamás había “visto un carro que quiere ir a las 6:50 de la mañana en el carril de la AMA, cuando ve gente corriendo”.
Durante los pasados dos meses y medio ha extrañado su familia, su casa, su cama y el estar en compañía de sus hijas en el diario vivir. Del incidente no recuerda nada. Tampoco sus compañeros.
Dos de las personas que los socorrieron han compartido con ella esos segundos siguientes al cantazo. “Ellos me cuentan que me vieron en la carretera y dijeron: ‘Ella está muerta’”, recordó.
¿Qué palabras tiene para el responsable?
“Honestamente no tengo palabras para él. Simplemente que cree conciencia de lo que hizo y se responsabilice por lo que hizo, y Feliz Navidad. Si él crea conciencia, sabe lo que hizo, se responsabiliza, creo que va a estar más libre”, dijo refiriéndose a Luis Gabriel D’Acosta, a quien se le imputan los hechos del 22 septiembre.

