Muy bravo el mar y pobre la pesca
Las inclemencias del tiempo no han ayudado a los trabajadores del mar.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
PUBLICIDAD
En la época en la que miles de puertorriqueños honran la muerte de Cristo eliminando por completo de sus dietas cualquier tipo de carne y, en cambio, prefieren consumir pescado, muchos prefieren consumir productos frescos.
En la pescadería Jarealitos, en el barrio Islote de Arecibo, Kelvin González, un joven pescador de 20 años, recibe con brazos abiertos a las decenas de clientes que lo visitan a diario en busca de los mejores pescados y mariscos.
“Han llegado bastantes personas aquí. Hasta el momento, las ventas van muy bien a pesar de que la mar no ha dado”, comentó refiriéndose a que la semana pasada, debido a las inclemencias del tiempo, tuvieron que suspender la pesca por algunos días.
“Los años anteriores la mar nos dio más oportunidades para pescar, pero este año ha sido más difícil por las marejadas, que no nos dejan salir a pescar; ha habido mal tiempo este año”, apuntó.
No obstante, el joven aseguró que han tomado las medidas necesarias para poder atrapar suficientes pescados de cara a esta semana tan importante para los creyentes y los comerciantes.
“Hemos estado en el agua más horas de lo acostumbrado para poder cumplir con las expectativas de ventas que tenemos”, afirmó, a la vez que señaló que, según la tendencia para este período, esperan recibir a más de 40 clientes diarios.
Según dijo, los productos más populares en la pescadería son el chillo, la dorada, las langostas y el pez sierra. Este último, dijo, es una de las pescas más difíciles de lograr.
“La pesca de sierra es súper trabajosa, hay que estar prácticamente todo el día en el agua. A veces hay que amanecerse para capturar algo”, dijo.
Kelvin, junto a otros pescadores, recorren las aguas del Muelle de Arecibo, La Boca en Barceloneta y, algunas veces, llegan hasta Isabela.
Pero, en Isabela, la expectativa de ventas es menor a la que tienen en Arecibo. Al menos así lo hizo saber Bienvenido Bonilla, uno de los pescadores en la Villa Pesquera.
Según contó Bonilla, quien lleva más de 50 años ganándose la vida atrapando peces, este año se le ha presentado dificultoso a la hora de salir a pescar.
“La mar estuvo bien brava, malísima”, manifestó. Reveló que “las ventas han estado flojas y hay poco pescado”. Las bravatas, el término que utiliza para describir el mar embravecido y las condiciones marítimas desfavorables, han obligado a Bonilla a mantener su embarcación, que bautizó como El Torpedo, guardada bajo techo por casi cuatro meses.

