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Agonizan los museos del ICP en Ponce

Por Sandra Torres Guzmán 05/16/2018 |11:45 p.m.
La falta de empleados y mantenimiento los tiene en evidente deterioro y cerrados al público.
Otro aspecto es que ninguno de estos tres museos cuenta con iluminación, “y hay que abrir las puertas para que entre la luz”. (Suministrada)  

Puertas y ventanas rotas, hongo, polilla, falta de iluminación y una museografía en estado comatoso es el panorama existente en la mayoría de los museos del Instituto de Cultura Puertorriqueña en Ponce. 

Tampoco están accesible para el visitante. Permanecen cerrados con excepción de la Casa Armstrong Poventud, que es la sede del ICP en la Ciudad Señorial y el Centro Cultural Carmen Solá de Pereira, cuya operación está a cargo de un grupo de voluntarios. Solo basta con llegar hasta las instalaciones del Museo de la Masacre de Ponce, el Museo de la Música Puertorriqueña y la Casa Wiechers-Villaronga para comprobarlo.

“Para efectos reales están cerrados completamente, porque cuando viene un turista los encuentra cerrados. A menos que tenga la dicha de llegar al Museo Casa Armstrong. Si pregunta por esas otras estructuras y tiene suerte de que alguno de los dos guías esté sin grupo, entonces puede visitar estos museos”, denunció Javier Rodríguez Cedeño, empleado del ICP en Ponce hace 29 años.

Rodríguez Cedeño aseguró que el Museo de la Música Puertorriqueña ubicado entre las calles Salud e Isabel, es una de las estructuras que presenta el mayor deterioro, al punto de poner en peligro la museografía.

“La estructura está en un deterioro mayor, la museografía está incompleta en algunas salas y está en peligro, porque al no haber compañeros trabajando, el comején se sigue adueñando del lugar. Hay una de las puertas que da para la calle que está deteriorada, al igual que algunas ventanas, tampoco hay aire acondicionado, un abandono total”, lamentó quien labora para la agencia desde el 1989.

“En la sala de la Bomba y la Plena ahí una vez se metieron los ratones y se comieron los cueros de los instrumentos. Y las otras salas están a merced del tiempo y de las plagas como el comején y la polilla y no tiene aire acondicionado hace como 18 años, porque se dañó y nunca lo arreglaron”, sentenció.

Mientras que el Museo de la Masacre, estructura de madera y mampostería de ladrillo en la calle Marina, esquina Aurora, tampoco tiene aire acondicionado desde antes del huracán. Además, tiene el segundo nivel vacío y según el entrevistado, no se sabe dónde está la colección original.

 “Ese museo estuvo cerrado sin ningún tipo de uso. Cuando cambia la administración de Luis Fortuño se llevaron la museografía hacia el área de colecciones en San Juan y no volvió, porque lo que trajeron fueron unos carteles que no tienen que ver con los hechos de la Masacre de Ponce, porque no es la museografía original”, declaró.

“Creo que esto es un plan bien orquestado para que la gente no se informe de nuestra historia cultural de unos hechos reales como la Masacre de Ponce, donde la policía a cargo de un general del ejército de los Estados Unidos dio una orden de aniquilar o exterminar a los que participaban de una marcha pacífica ese 21 de marzo de 1937”, recordó.

En cuanto al Museo de la Arquitectura de Ponce, conocido como la Casa Wiechers-Villaronga, se mantiene cerrado ya que tampoco cuenta con empleados. Esto obliga al turista a retirarse para coordinar su visita a la mansión colonial diseñada en el 1911.

“Al igual que los otros museos, la gente va por cita porque no hay nadie, lo que pone la estructura a merced del deterioro y el tiempo. Nosotros vamos cada cierto tiempo a darle mantenimiento al patio y una limpieza superficial, porque tampoco tenemos productos de limpieza y pretenden que los compren los empleados, que antes lo hicimos muchas veces pero esto no da para más”, recalcó.

“Este museo fue impactado seriamente por el huracán María, le arrancó una ventana que da hacia una pequeña oficina donde trabajaban los compañeros guías”, agregó.

 Otro aspecto es que ninguno de estos tres museos cuenta con iluminación, “y hay que abrir las puertas para que entre la luz”.

 De acuerdo a Rodríguez Cedeño, la crisis en los museos de Ponce se intensificó con el despido de unos 300 empleados del ICP en todo el país, cuando se implementó la Ley 7 en el 2009.

Esto ocasionó la saturación de labores de los trabajadores que dejaron. Además del deterioro de las estructuras, lo cual es producto de la falta de mantenimiento, equipo y materiales para restaurarlos.

 “Aquí la cultura no es prioridad, y es una dejadez que va desde la administración del Instituto de Cultura hasta la Fortaleza. Lo que vemos ahora en la agencia, y esto que pasa con los cuatro museos de Ponce es una crisis gravísima tanto a nivel económico como a nivel de personal y esto se agravó luego del paso del huracán”, recalcó.

Rodríguez está asignado a dar mantenimiento a los cuatro museos del ICP en Ponce pero lo “obligan a viajar constantemente a darle mantenimiento a otros museos del Instituto en otras partes Isla en el único vehículo oficial, una Chevrolet S-10 del 96 que no cuenta con seguro de grúas y se supone que la mandaran hace tiempo al taller porque no está en sus mejores condiciones”.

“El otro día me dejó a pie llegando a Ponce”, señaló.

Al cierre de esta edición se notificó que el Programa de Museos y Parques del Instituto de Cultura Puertorriqueña diseñó un recorrido guiado por las cinco estructuras de la agencia en Ponce, para celebrar el Día Internacional de los Museos, este viernes18 de mayo, a las 9:00 de la mañana, tomando como punto de partida la Casa Armtrong Poventud.




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