Ellos no tienen límites en sus vidas

Por Luis Ernesto Berríos / Para Primera Hora 01/09/2019 |11:45 p.m.
Ellos son fieles ejemplos de superación y con sus acciones dan validez al refrán que postula “querer es poder”. (Luis Ernesto Berríos / Para Primera Hora)  
Aunque tienen ciertas limitaciones físicas, Glorymar y Ángel Félix aportan a su comunidad.

Ángel Félix Rivera De Jesús y Glorymar Colón Bermúdez, son dos personas muy admiradas y queridas en su comunidad en el barrio Coco, así como en todo el pueblo porque, a pesar de sus limitaciones fisicas lograron sus metas.

Ellos son fieles ejemplos de superación y con sus acciones dan validez al refrán que postula “querer es poder”.

Rivera De Jesús, de 30 años, sufre de hidrocefalía, un aumento anormal de la cantidad de liquidos en las cavidades del cerebro, por lo que se le colocó una válvula en el lado derecho para eliminar el liquido que se le acumula. 

Además, tiene paralizado el lado derecho de su cuerpo, pero su condición física no fue impedimento para obtener, summa cum laude, un bachillerato en Justicia Criminal de la Universidad Interamericana en Ponce.

 Colón Bermúdez, de 36 años, nació con Retinitis Pigmentosa y Nistagmus, condición de movimientos involuntarios en los ojos (ciega legal). 

Su situación visual no fue un obstáculo para graduarse, cum lauder, de bachillerato en Administración de Sistema de Oficina en la Universidad Interamericana en Ponce.

Rivera De Jesús y Colón Bermúdez revelaron qué los motivó a entrar a la universidad y cómo lograron sus sueños.

 '”En la escuela elemental pertenecí al grupo de Educación Especial Título 1, la maestra nos llevó de gira al tribunal de Salinas. En el lugar tuve la oportunidad de presenciar varios casos civiles que se presentaron en corte, y me llamaron mucho la atención. Así fue como nació la inquietud de estudiar Justicia Criminal. Al principio tuve miedo, pero los amanuenses (ayudantes en la escritura) que tenía, personas que me leían y escribían toda la materia que la maestra dictaba en el salón de clase, me dieron mucha seguridad y confianza. Eso, unido al apoyo que siempre he recibido de mis padres, Ángel Luis Rivera y Yadira De Jesús, y demás familiares, me ayudaron a terminar mi carrera”, dijo Ángel Félix.

Como tiene inmóvil su lado derecho sus exámenes eran orales.

“'Yo me desesperaba porque no estaba presente y no sabía como él respondía, pero cuando los maestros me felicitaban por lo preparado que estaba, me sorprendía y alegraba mucho. Mi hijo es un milagro de Dios. Es por su obra y gracia lo que ha logrado porque los doctores me dijeron que tiene poca masa cerebral desarrollada y no es para haber logrado tanto”, sostuvo Yadira De Jesús, madre de Ángel Félix.

Otra de sus ejecutorias, que es bendecida por la feligresía en la iglesia Santa Ana en el barrio Coco, donde lleva una década como monaguillo, es tocar la campana que marca el momento de la consagración.

Además, participa en la purificación de la manos del Padre antes de ofrecer la comunión y canta en el coro de los jóvenes.

 “Me siento a gusto y muy contento con nuestro párroco, Carlos Manuel Grullón Capellán. El no ve limitaciones en mí, por el contrario, me motiva a seguir adelante. Ahora quiere que sirva en la iglesia del pueblo. Eso es una bendición grande para mi porque nunca he participado en la Santa Misa de la parroquía Nuestra Señora de la Monserrate”, comentó Ángel Félix.

Asimismo, Glorymar cursó sus años primarios en el Instituto Loaiza Cordero en Santurce, donde estudió el pgorama Braille, sistema de lectura y escritura táctil, diseñado para personas con condiciones visuales.

Por su inteligencia y desempeñó recibió más de una decena de medallas, como la mejor estudiante del Sistema de Braille. 

“Esto es gracias a Dios”, dijo, y al apoyo incondicional que recibió de sus progenitores Nancy Bermúdez y Julio Colón, así como la ayuda de los profesores Gabriel Olivo y Joan Defendini.

'”Me siento satisfecha por haber alcanzado la meta que me impuse, por eso doy gracias primero a Dios y luego a mis padres, que estuvieron todo el tiempo apoyándome”, expresó Glorymar.

Pero no todo fue color de rosa para ella, debido a que confesió que fue discriminada durante sus años universitarios.

“Tenía dos profesoras que no querian pasar trabajo conmigo y me hicieron la vida imposible para que me fuera, pero no me dejé, hice valer mis derechos y seguir adelante'', planteó.

Ella trabajó seis años en el gobierno municipal de Salinas, bajo el programa de Estudio y Trabajo, con los entonces alcaldes Basilio Baerga Paravisini y Abraham López Martínez.

 “Fue una experiencia muy bonita. Me encantaría trabajar nuevamente porque para eso estudié, pero nadie me ha ayudado. He enviado resumé a varias dependencias gubernamentales y no he tenido respuesta. Hay discrimen contra las personas que sufrimos condiciones especiales, sobre todo en el área Sur”, denunció.

Glorymar es una de las feligreses de la iglesia Santa Ana y quiene mejor lee las lecturas de la Santa Misa, gracias al sistema de Braille.

“En la iglesia llevó más de 20 años. La primera oportunidad me la dio la hermana Teresa Reyes. Recuerdo que al principio me sentía nerviosa, pero después lo fui superando porque no veo a las personas mirándome. Para hacer la lectura me preparo una semana antes, mi madre me la dicta y yo la pasó en la maquinilla que tengo, al sistema Braille”, explico.

'”Me siento contenta y agradecida con las palabras de elogio que recibo de mis compañeros de la iglesia y nuestro párroco, quien con sus bendiciones me motiva a continuar participando de la Santa Misa”, concluyó.

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