Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
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Los mensajes motivacionales están de moda. Un día, en el área de los marcos de una tienda por departamentos, me topé con uno que hubiese querido regalar a varias personas pero era el último.
Así que decidí entregárselo a una de mis hermanas para que lo colocara en algún lugar del negocio familiar donde todos y todas puedan verlo. El mensaje lee:
“Sueña más; quéjate menos. Escucha más; habla menos . Ama más; discute menos . Ten más esperanza; teme menos . Relájate más; preocúpate menos. Cree más; duda menos. Juega más; trabaja menos”
Pienso que un día ideal sería ese en el cual podamos decir con honestidad que pusimos en práctica un 80% de este lema, aunque sería maravilloso poder llegar al 100%. Cuando ocupamos nuestras mentes en visualizar metas y soñar con posibilidades, le restamos tiempo a la queja que nace de enfocarse en lo negativo.
Cuando hacemos un esfuerzo por cerrar la boca y controlar el ego que siempre quiere opinar, aprendemos a escuchar y a ver a los demás desde otra perspectiva. Cuando escogemos mirar a otros a través del amor y la compasión, las discusiones siempre van a ser menos porque aprendemos a escoger nuestras batallas.
Aquellos que cultivan la esperanza recordando los ejemplos de esos pequeños milagros que se dan todos los días debilitan sus miedos. Los que han entrenado sus mentes a relajarse respirando el presente y viviendo un día a la vez, aun cuando hay situaciones difíciles, se preocupan menos. Aquellos que cultivan la fe porque reconocen que la vida es un ciclo que responde a un Orden Divino, aun cuando hay temores, creen en la luz al final del camino.
Y aquellos que aprenden a balancear las responsabilidades con actividades que los conecten con la alegría siempre lograrán jugar más de lo que trabajan. Hoy les deseo un día perfecto.

