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Por Prof. Gabriel Paizy

En buen español

Animaladas

01/07/2019
No sé por qué las cabras tienen esa mala fama.  Puede que tenga algo que ver con la historia del chivo Pepe...
No sé por qué las cabras tienen esa mala fama. Puede que tenga algo que ver con la historia del chivo Pepe...
Cuando de insultar se trata, muchos de los términos despectivos que usamos para denigrar al prójimo provienen de los nombres comunes de los animalitos.

Cuando de insultar se trata, muchos de los términos despectivos que usamos para denigrar al prójimo provienen de los nombres comunes de los animalitos.  Es que nosotros, los humanos, nos creemos una raza tan superior…

Para empezar, a las idioteces les llamamos ‘animaladas’.   “Juan no para de decir ‘animaladas’ una y otra vez”. Y si queremos añadirle un toque de brutalidad aguda al idiota que dice ‘animaldas’, basta decir que él o ella cometió una ‘burrada’.  ¿Qué culpa tienen los burros?

A los gordos los comparamos con los ‘hipopótamos’, los ‘elefantes’, las ‘vacas’, las ‘ballenas’ y los ‘manatíes’.  “Estás hecho un ‘lechón’”, solemos decir.  

Los que hablan hasta por los codos son unas ‘hurracas parlanchinas’, personas que parecen ‘papagayos’.  “Habla más que un ‘loro’, parece una ‘cotorra’”, acusamos sin piedad.

Si aparentas carecer de tus facultades mentales, te dirán que estás más loco que una ‘cabra’.  No sé por qué las cabras tienen esa mala fama.  Puede que tenga algo que ver con la historia del chivo Pepe, un cabrito con un cuerno roto que, según cuentan, vivía en la ciudad de Ponce a mitad del siglo pasado y que se la pasaba en una barra bebiendo ron y fumando cigarros junto a los demás comensales.  Borracho salía a caminar por las calles, levantándole las faldas con su hocico a cuanta dama se le cruzaba por el camino, lo que aparentemente terminó costándole la vida a manos de un novio muy celoso.  El mismo salsero Héctor Lavoe le dedicó unas líneas en una de sus canciones. A la verdad que estaba bien loco, el chivo Pepe.

Por otro lado, una persona sucia, que no se baña, se le denomina ‘puerco’ o ‘cerdo’.  Debe ser por la costumbre de estos porcinos a bañarse en fango.  Sin embargo, ¡qué mucho nos gusta comernos un buen lechón!  ¡Y más ahora en Navidades! Ahí se nos olvida por completo lo ‘cochinos’ que son.  

Entonces están los codiciosos, aquellas personas que andan todo el tiempo pendiente a la desgracia ajena para saltar y aprovecharse.  A esos se les conoce como ‘buitres’, ya que estas aves de rapiña suelen esperar a que sus presas mueran para, entonces, comérselas.  Por esa línea están también las ‘ratas’, epíteto utilizado para referirse a los traicioneros.  Y no olvidemos a los listos, aquellos que se creen más astutos que los demás y tratan de coger de zoquete a cualquier pobre infeliz.  Esos son ‘gansos’.  Pero si eres lo más despreciable de la sociedad, te llevarás el honor de ser un ‘gusano’ o una ‘sabandija’.  

¿Y qué me dices de los cobardes?  Para ellos también hay un nombre de animal: ‘gallinas’.  Ahora, si eres valiente y te enfrentas a cualquier ‘ganso’, ‘rata o ‘buitre’, entonces eres un ‘gallito de pelea’, y es entonces cuando las cosas se pueden poner color de ‘hormiga brava’.

Los afeminados tampoco se salvan de los insultos animalescos.  En Puerto Rico les llaman ‘patos’, y en otros lugares son ‘garzas’ o ‘mariposas’.  

Si laboras noche y día, los siete días de la semana, entonces trabajas como un ‘perro’, como un ‘animal’.  Por el contrario, si eres vago y dormilón, entonces te dirán ‘marmota’ o ‘morsa’.  Si la rapidez no es tu virtud, probablemente te mueves más lento que una ‘tortuga’.  

Existen muchos otros insultos cuyos nombres provienen del reino animal.  Estoy seguro de que si lo piensas bien, encontrarás varios ejemplos.  Mientras tanto, te deseo un feliz y ‘bestial’ año nuevo.




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