Los abuelos son figuras claves en la diversidad de familias que existen, y tienen la capacidad de influir significativamente en la vida de sus nietos. De cara al Día Nacional de los Abuelos, es pertinente reconocer la importancia de su rol en las dinámicas familiares y conocer qué se debe hacer para desarrollar y fortalecer las interacciones saludables con los nietos.

El psicólogo clínico Henry Castellanos Ortiz considera que, para analizar las estructuras familiares inmediatas y el desarrollo de la niñez, hay que tener muy en cuenta a los abuelos, pues son ellos quienes relevan conductas, hábitos y, en ocasiones, traumas a su descendencia.

“Tengo muchos casos en los que los padres se quejan de que los abuelos son muy permisivos, de que les compran cosas a sus hijos, sin permiso de ellos. Es posible que estos abuelos no hayan sido muy buenos padres o quizás fueron muy estrictos con sus hijos y, a modo de compensación, les permiten muchas cosas a sus nietos, lo que puede crear una disfunción muy latente y muy peligrosa, si no se atiende”, ejemplificó el también psicoterapeuta familiar sistémico.

“Abuelos alcahuetean y los papás corrigen”

En Puerto Rico existe una idea casi cultural de que los abuelos son los que complacen todos los caprichos de sus nietos, mientras que los padres son los únicos que influyen, educan y corrigen. Sin embargo, se conoce que las conductas de los abuelos con sus nietos impactan su desarrollo de diversas maneras.

Es por esto que Castellanos Ortiz enfatizó que los abuelos deben tener comunicación con los padres de los niños para establecer límites y acuerdos en torno a la crianza. De esta forma, se evita que exista entre los adultos una una tensión perceptible por los niños que les pueda crear preocupación o angustia.

Más allá de la comunicación, el profesional de la salud mental también enfatizó que los abuelos deben ser capacitados en cómo cuidar a sus nietos. Esta recomendación es particularmente importante para los abuelos que se convierten en cuidadores principales, situación que ocurre con frecuencia en Puerto Rico.

Según un documento del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, para el año 2017, se estimó que, en la isla, 51,474 abuelos vivían con sus nietos y 19,408 abuelos estaban encargados de sus nietos.

“La regla de la tanatología es que, si un cuidador no está capacitado, llega a enfermarse más que el enfermo. Imagínate, entonces, a estos abuelos que no se les da una buena escuela para ser abuelos o, en casos particulares, una buena escuela para ser padres. Se cometen muchos errores que pueden ser evitados por medio del diálogo y la capacitación”, recalcó.

¿Cuánta autoridad deben tener los abuelos?

La respuesta a esta interrogante variará, dependiendo de la dinámica familiar y de cuán similares sean las perspectivas de crianza de los abuelos a la de los padres, pues, si son parecidas, es más probable que los abuelos puedan impartir reprensión a los nietos, sin enfrentar conflicto por parte de los padres.

En el caso de las familias con padres divorciados, es especialmente vital que se tenga una conversación acerca de cuánto poder tienen los abuelos a la hora de impartir reprimendas a sus nietos. Al formarse nuevos vínculos familiares con personas que quizás ya tienen hijos con otras personas, aumenta la probabilidad de conflicto, si no hay comunicación efectiva.

“Las dinámicas familiares cambian con la integración de personas que ya tienen hijos. Por consiguiente, esos hijos tienen abuelos que ahora estarán en las vidas de los hijos de la otra parte y probablemente querrán expresar opinión sobre el desarrollo de la niñez. Imagínate ese baile emocional para los nietos”, comentó Castellanos Ortiz.

La incidencia de divorcios en Puerto Rico es elevada. Conforme con el Informe Anual de Matrimonios y Divorcios del Departamento de Salud de Puerto Rico, en los años 2015 y 2016, por cada 100 matrimonios celebrados, alrededor de 70 y 69 divorcios fueron concedidos.

Reuniones familiares como instrumento de comunicación

Sin importar cuál sea la estructura familiar, Castellanos Ortiz sugirió la realización de reuniones familiares en las que los abuelos e incluso los nietos estén presentes.

La idea es que todos los integrantes de la familia tengan un espacio en el que puedan expresar sus preocupaciones con relación a la familia. No obstante, las conversaciones durante este encuentro no se tienen que limitar a resolver conflictos.

“Basta con sacar un ratito en la semana. Pueden ser 40 minutos o una hora un día a la semana para ir creando un coloquio de diálogo. Así se hable de carros, de baloncesto o de política. Lo importante es hablar de nosotros. Esa es una experiencia riquísima que lleva a una comunicación efectiva cuando emergen conflictos”, concluyó.