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Aparecen más desechos biomédicos en Añasco

Por Lester Jiménez / [email protected] 05/09/2019 |11:45 p.m.
El Horizonte
La proliferación de desperdicios biomédicos podría representar un problema para la salud pública y también para la vida marina, según denunciaron. (Suministrada)  
Recogen catéteres con agujas y bolsas para transfusión de sangre.

Un nuevo hallazgo de desechos biomédicos en la desembocadura del Río Grande de Añasco volvió a sacar a flote un problema que lleva décadas sin resolverse y sin que se identifique a un responsable. 

Voluntarios de la Fundación Surfrider Rincón recorrieron a principios de semana parte de la zona donde se encuentra la desembocadura del río, cerca de la urbanización Jardines del Caribe, en Mayagüez, de donde recogieron una cantidad indeterminada de catéteres con agujas, bolsas utilizadas para transfusión de sangre y contendores vacíos de suministros de laboratorios que, al parecer, fueron lanzado al cuerpo de agua y que permanecía en la playa a simple vista.

Steve Tamar, vicepresidente de la entidad, realizó el recorrido junto a su compañero Steven Winchell como respuesta al llamado de vecinos del lugar, que habían divisado estos desperdicios en la playa.

“(Recorrimos) 250 metros al norte de la entrada en Jardines del Caribe, a lo largo de la línea de la marea alta hasta la desembocadura del río, y una caminata de regreso a lo largo de la línea de olas ('wrack line' donde se acumulan el bambú y la basura)”, sostuvo Tamar a este medio mediante declaraciones escritas.

“No estaba destinado a ser una encuesta (inspección) completa, ni verificamos el otro lado del río- la cantidad total de desechos médicos sería mucho mayor de lo que encontramos. Fue solo un 'look-see' para ayudar a planificar la próxima limpieza y encuesta”, agregó.

Tamar indicó que se han encontrado estas bolsas de transfusión tan al norte como la playa Domes, en Rincón y al sur, en la Reserva La Boquilla, aunque en menor escala que en la desembocadura del Río Grande de Añasco. 

De igual forma, aseguró que ha denunciado esta situación a distintas agencias del gobierno por los pasados 25 años, pero nadie le ha dado una respuesta. Incluso, tanto la pasada como la actual administración han realizado vistas oculares en el lugar y han referido la problemática tanto a la Junta de Calidad Ambiental (JCA) como al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA, pero ninguna ha dado con los responsables.

“Cada agencia pertinente ha sido notificada repetidamente con fotos y evidencia física proporcionada. En la vista ocular del 4 de abril del 2017 nosotros (Surfrider, Tortugas Marinas del Oeste, estudiantes de UPRM y otros voluntarios) llenamos casi una bolsa de basura plástica negra llena de bolsas y catéteres intravenosos. Esto fue en presencia física de representantes del DRNA, JCA, Instituto de Ciencias Forenses, políticos locales y la prensa”, apuntó. 

Surfrider Rincón es una entidad sin fines de lucro y compuesta por voluntarios que nació en el 2001, específicamente, para crear la reserva marina Tres Palmas en Rincón. Entre otras tareas, la agrupación realiza pruebas de la calidad de agua de ríos y playas de la zona y fue fundamental en la creación de la ordenanza municipal que prohibió en Rincón el uso de bolsas plásticas en establecimientos y supermercados, así como en el monitoreo de los cuerpos de agua luego del paso del Huracán María, entre otras entidades.

La proliferación de desperdicios biomédicos podría representar un problema para la salud pública y también para la vida marina, según denunciaron.

“En este punto, estamos más preocupados por la salud pública... Además de la posibilidad de pisar una aguja mientras se está en la playa o nadando, nadie sabe si esta basura se ha estelirizado en autoclave antes de tirarla, por lo que existe la posibilidad de también esté transportando una variedad de patógenos. ¡Este es un escenario muy aterrador!”, destacó Tamar, quien catalogó esta acción como un crimen que viola regulaciones estatales y federales, además de representar un gasto para los laboratorios y hospitales que pagan para que esos desperdicios sean manejados de forma adecuada en un vertedero sin que represente un riesgo para la salud.

“Debido a que esta es un área reconocida como un sitio de anidación de tortugas marinas y una de las pocas áreas donde las playas no fueron dañadas por (el huracán) María, obviamente estamos preocupados por los (ejemplares) adultos que consumen las bolsas. (Además), existe la posibilidad de que las tortugas bebés se enreden en las líneas IV (de catéter) cuando eclosionan. Y, por supuesto, esto se suma a la contaminación de los plásticos de las playas y las aguas marinas, con todo lo que eso implica”, destacó.

Por último, Tamar indicó que la problemática de basura en los cuerpos de agua es mundial y lo comparó con el impacto que ha tenido en el planeta el cambio climático.

“La problemática está empeorando mucho más… cada vez es más difícil ignorarlo”, sostuvo. 

En caso de Puerto Rico, identificó el auge en el turismo de playa, y los planes de desarrollo costero, así como el interés mayor de practicar deportes acuáticos ha aumentado la visita de personas a las costas que, en muchos casos, no tienen conciencia del impacto que provoca tirar basura al río o al mar.

“El aumento del turismo de playa significa que muchas más personas de otros lugares están viendo cuánta basura hay en nuestras playas y qué tan mal estamos manejando este problema en comparación con otras regiones”, acotó. 

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