Invasión de culebras en Añasco

Por Lester Jiménez / Para Primera Hora 01/10/2019 |11:45 p.m.
El Horizonte
Según el primer ejecutivo municipal, la proliferación de estos reptiles se ha registrado en los barrios Casey, Corcovada, Miraflores, Cerro Gordo, Espino y Ajíes”, entre otros. (Shutterstock)  
El alcalde se mostró alarmado ante la alegada proliferación de culebras en su municipio.

Primero fueron los chinches besucones y ahora son las culebras.

El alcalde de Añasco, Jorge Estévez, denunció que en los pasados meses se ha proliferado el avistamiento de distintas culebras en algunos barrios de su municipio, lo que ha preocupado a los residentes de esos sectores.

“Tenemos un problema bien serio de culebras y de gallinas de palo, pero especialmente de culebras. Es una invasión”, manifestó Estévez al conversar con este medio.

“Ya se están metiendo a los patios de las casas y se están comiendo los animales de corral, como los conejos y las gallinas. Todas las semanas, las oficinas de Manejo de Emergencias recogen tres y cuatro y la gente está preocupada”, agregó.

Según el primer ejecutivo municipal, la proliferación de estos reptiles se ha registrado en los barrios Casey, Corcovada, Miraflores, Cerro Gordo, Espino y Ajíes”, entre otros. 

“Esto lleva varios años, pero en las últimas semanas ha incrementado. Pienso que mucha gente las compraba antes en los ‘pet shops’ y luego las soltaban. Quizás, algunas personas en el clandestinaje se dedicaron a reproducirlas y ahora tenemos un problema”, indicó. 

Aunque no especificó qué tipo de culebras se han divisado, se cree que una de ellas podría ser la Boa Constrictor, conocida como la Culebra de Cola Roja, la cual hace dos años se sumó a las especies consideradas en plagas, especialmente en la zona Oeste, según el Cuerpo de Vigilantes del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA).

Este animal se reproduce anualmente y puede llegar a tener hasta 60 culebritas, según trascendió.

Estévez sostuvo que, aunque su oficina de Manejo de Emergencias ha respondido al llamado de ciudadanos para atrapar dichos animales, su personal no cuenta con expertos en reptiles o animales exóticos para atender la problemática. 

Seria amenaza

Entre tanto, el Teniente Ángel Atienza, director de la Unidad de Vida Silvestre del Cuerpo de Vigilantes del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), aseguró que la presencia de la Boa Constrictor o Serpiente de Cola Roja en la zona Oeste es una seria amenaza para el ecosistema del país y para la vida de otros animales y mascotas.

 Atienza indicó que el reciente avistamiento de culebras en la zona de Añasco podría responder a la proliferación de esta especie, que se ha establecido en un área boscosa de Mayagüez y que poco a poco se está divisando en distintos lugares en Puerto Rico. 

“En el barrio Miradero de Mayagüez hay muchas de estas culebras, pero poco a poco se han ido arrastrando a otros sectores y eso podría ser lo que está pasando en Añasco”, sostuvo Atienza en conversación telefónica con este medio. 

“También hay mucha gente que las están comprando clandestinamente y luego las sueltan porque el tráfico de este animal está prohibido. El problema es que este animal se adapta a cualquier ambiente y se reproduce con facilidad”, agregó el oficial, quien indicó que ya se ha encontrado esta especie en lugares como Barceloneta, Manatí, Humacao y hasta San Juan.

La Boa Constrictor es oriunda de América del Sur, especialmente del área de Colombia. Puede llegar a crecer hasta 14 pies y se cree que llegó a la Isla a través de una compra ilegal.

Según Atienza, en la Isla se han atrapado cientos de estas especies de todos los tamaños, lo que denota que su población ha crecido exponencialmente en los últimos años.

“Son muchos riesgos. Para la gente, el riesgo principal es que se trata de un animal grande, y si no conoce cómo manejarlo, podría ser atacado. Estas serpientes no son venenosas, pero pueden ser tan grandes que podrían ocasionar asfixia. También se alimentan de otros animales vivos y podrían matar una mascota”, sostuvo el oficial de DRNA.

 “Además, es una amenaza para nuestro ecosistema porque compite con la boa puertorriqueña por los mismos alimentos. Es un problema grande porque una vez se establece en un área, como pasa en Mayagüez, podría copar las áreas boscosas”, sostuvo el oficial del DRNA.

El titular de la División de Vida Silvestre del DRNA aseguró que la agencia ausculta alternativas para enfrentar esta problemática antes de que se salga de control.

“Nos hemos reunido con el doctor Ricardo López (biólogo a cargo del proyecto para el control de primates en la zona Suroeste) para atender el problema de las boas. También el Dr. Alberto Fuente, de la Universidad de Puerto Rico, está realizando exámenes de contenido estomacal de algunas de las que hemos atrapado para conocer exactamente de qué se están alimentando y cómo podemos atraparlas. Por el momento, estamos atendiendo la situación a través de querellas de las personas que se comunican con nosotros”, sostuvo.

Atienza instó a las personas a llamar al Cuerpo de Vigilantes de su zona en caso de divisar alguno de estos reptiles. 

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