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Sureñas hilvanan nuevo futuro en Guayama

Por Sandra Torres Guzmán / Para Primera Hora 01/10/2019 |11:45 p.m.
El Horizonte
La ahora presidenta de esta cooperativa estudió Costura Industrial en el 1978, pero solo ejerció el oficio durante dos años. (Sandra Torres / Para Primera Hora)  
Costureras rescatan el oficio y establecen cooperativa.

Ellas rescataron un oficio casi extinto e hilvanan un nuevo futuro para la gente de su comunidad. 

Aunque se unieron para tomar un curso, de ese taller nació otra oportunidad.

Y es que varias vecinas de Pueblito del Carmen en Guayama, recientemente aceptaron el reto de formalizar una cooperativa de costureras, cuya labor inició para llenar una necesidad a través de la organización Acción Social. Pero al culminar el contrato que permitió la confección de 800 mosquiteros que llegaron a distintos sectores luego del paso del huracán María, acordaron instituir su esfuerzo al que llamaron Agujitas Coop. 

Lo hicieron alentadas por Isis Morales, la técnica comunitaria de Acción Social que las ayudó a organizarse a través de la Comisión de Desarrollo Cooperativo de Puerto Rico. 

“Empezamos en febrero de 2017 cogiendo un curso de costura, luego vino lo de María y empezamos en diciembre que nos dijeron para hacer los mosquiteros. Estuvimos dos meses haciendo mosquiteros (de forma) voluntaria, sin paga, y después nos hicieron el contrato y trabajamos hasta septiembre como asociación”, señaló Marta Colón Navarro, presidenta de Agujitas Coop.

“Empezamos cinco mujeres: Carmen de León, Alba Giselle Torres, Jenny Cruz Torres, María Cruz y yo, pero dos de ellas no regresaron a la cooperativa. Y esa labor fue algo que nos llenó de mucha satisfacción de que las personas pudieran recibir las ayudas de los mosquiteros que se necesitaban y que no se encontraban en ningún lado”, dijo Colón Navarro de 63 años.

La ahora presidenta de esta cooperativa estudió Costura Industrial en el 1978, pero solo ejerció el oficio durante dos años. 

“Me retiré para atender a mis hijos, estuve como ama de casa por muchos años, y regresé a coger el curso de Costura, Corte y Confección, que es muy diferente a industrial y surgió entonces la oportunidad. Eso me hizo sentir bien, satisfecha, ya pues con los hijos criados no tenía tantas cosas que hacer”, manifestó.

“Luego de los mosquiteros hicimos batas para encamados, delantales, trajecitos para las botellas de líquido de fregar, diferentes cosas. Porque Acción Social nos estaba ayudando, pero nos indicaba que esto era para que nosotras mismas sacáramos provecho de lo que habíamos aprendido y de ahí decidimos iniciarnos en la cooperativa”, agregó.

La mayor parte de estas mujeres cooperativistas viven en la misma comunidad, con excepción de una que reside en Salinas.

“Nos reunimos en la escuela Francisco Navarro Colón, que tiene Acción Social y ahí está el taller. Esperamos que ahora en enero podamos estar todos los días”, resaltó.

“La meta es echar para adelante, lograr que nuestros sueños se realicen de lograr ayudar a la comunidad y a nosotras mismas. Estamos pendiente para trabajar con peticiones de afuera, pero por ahora gente de la comunidad y más adelante daremos un taller para comunidades aledañas”, aseguró.

Por su parte, la comisionada de Desarrollo Cooperativo (CDCoop), Ivelisse Torres Rivera, expresó que “este modelo empresarial tiene muchas ventajas a la hora de establecer un negocio en términos contributivos y organizacionales. Todos los socios son dueños. Pagan dividendos si tienen ganancias”.

“En ocasiones, una persona sola no tiene el suficiente capital para tener un negocio, pero en una cooperativa, se unen varias personas, que aportan dinero y así pueden lograrlo”, recalcó la comisionada.

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