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Joven con autismo: “Nosotros somos parte de la sociedad”

Por Libni Sanjurjo / [email protected] 04/25/2015 |00:00 a.m.
Los esfuerzos de ambos padres rindieron frutos cuando en el 1992 René se convirtió en el primer caso de autismo en el que se le aplicó la inclusión en el programa regular del área sur del Departamento de Educación. ([email protected])  
René Moné Castillo aspira a poder pasar a la etapa laboral en su vida luego de haberse graduado de Artes Liberales, con concentración en arte y dibujo digitalizado.

Ponce. René Moné Castillo está feliz porque logró la meta que inició en el 2009: un bachillerato en Artes Liberales, con concentración en arte y dibujo digitalizado, de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR).

“Pensaba que no iba a terminar”, confesó el joven de 31 años de edad, diagnosticado oficialmente a los 16 años de edad con autismo típico de alto nivel de funcionamiento.

Pero en esos momentos en que creía que no culminaría su meta, René trataba de concentrarse en “dibujar, dibujar, dibujar, para ignorar (el pensamiento de que no lograría terminar la universidad)”.

Por eso hoy, celebra la noticia de que en junio asistirá a los actos de graduación en la PUCPR, donde recibió acomodo razonable (asistente administrativo y personal, este último por un periodo corto de tiempo). “Es importante –dice sobre la graduación–  porque he llevado desde 2009 hasta 2015, como seis años en la universidad; trabajo arduo, mucho estrés, mucha complicación”.

René no fue diagnosticado en la adolescencia porque anterior a esa edad solo le decían que tenía rasgos de autismo, recuerda su madre a Lizzette Castilllo Ramos a Primerahora.com.

Durante sus primeros años de vida, René no atendía, era un niño muy tranquilo, no lloraba y tenían juegos inapropiados, entre otros comportamientos. Para entonces, era poco lo que se sabía sobre la condición. Lizzette quedó impactada con las palabras del médico. “Esto fue un choque bien fuerte porque nos dijo luego de examinarlo que era autista (rasgos de autista), que no tenía remedio y que iba a estar mirando una pared todo el resto de su vida”, recuerda.

Lizzette y su esposo, Héctor Moné Frontera, bajaron de la oficina del médico con los rostros bañados por las lágrimas.

“Lloraba porque estaba enfrentándome a algo desconocido… a algo que yo no sé absolutamente nada; esto es miedo, temor a lo que me estoy enfrentando”, destaca. Pero la familia decidió que no se iba a rendir con René. “Yo no me resignaba a eso. Yo sabía que podía hacer algo diferente con él”, agrega.

Un equipo de profesionales integrado por patólogo del habla, psicólogo y psiquiatra creó un plan de trabajo para modificar la conducta de René –el trastorno del espectro autista (TEA) es una condición neurológica y de desarrollo que comienza en la niñez y dura toda la vida y afecta cómo una persona se comporta, interactúa con otros, se comunica y aprende, según MedlinePlus.

 
Joven con autismo: “Nosotros somos parte de la sociedad”

René Moné Castillo, de 31 años, aspira a poder pasar a la etapa laboral en su vida luego de haberse graduado de Artes Liberales, con concentración en arte y dibujo digitalizado.


Los esfuerzos de ambos padres rindieron frutos cuando en el 1992 René se convirtió en el primer caso de autismo en el que se le aplicó la inclusión en el programa regular del área sur del Departamento de Educación, gracias también a la insistencia de su entonces maestra, Maritza García, porque entendía que tenía la capacidad intelectual. “En aquel momento decir que un estudiante con autismo iba a la corriente regular era una locura”, destaca García.  

Para René, la condición le ha provocado varios retos como el uso del microondas y el teléfono: “A veces he superado el autismo y a veces no”, menciona.

OPORTUNIDAD DE TRABAJAR

Ahora, el reto que le sigue a René es encontrar un lugar donde pueda ejercer el conocimiento aprendido en la universidad.    

René, ¿qué opinas del deseo de Maritza y Lizzette de que se le den oportunidades de empleo a jóvenes como tú con logros académicos?  

“Yo opino que eso es justo porque a los estudiantes con autismo hay que darle las oportunidades, las herramientas para salir hacia adelante; no dejarlos en el olvido, no ignorarlos, decir que no existen, que no están en el planeta, porque nosotros somos parte del planeta y nosotros tenemos un derecho en común de contribuir a la sociedad, en ayudar al desarrollo de la sociedad. Nosotros somos parte de la sociedad”.


Hoy, destaca Maritza, educadora especializada en la condición, René ha superado las conductas estereotipadas, la comunicación y la integración social. “Nos tenemos que abrir a emplear a personas con condiciones como el autismo que son talentosos”, dijo al subrayar que la fortaleza de René no es verbal sino a nivel visual, lo que comprueba con sus trabajos académicos, donde destaca el tema de la ciudad de Nueva York.    

“En eso tenemos que crecer un poquito más como país porque no hay oportunidades para personas con autismo”, agregó.

Actualmente, la PUCPR sirve de lugar de estudio para cinco estudiantes con autismo, todos con Asperger.

En Puerto Rico, cerca de 7,000 niños y niñas o uno de cada 125 menores de 18 años de edad tienen trastorno del espectro autista, según el informe Prevalencia del trastorno del espectro autista (2011) del Instituto deEstadísticas de Puerto Rico (con fecha del 24 de febrero de 2014). El estudio también especifica que entre los menores de cuatro a 17 años de edad, uno de cada 110 tienen el trastorno del espectro autista.

Para Lizzette, la diferencia entre su hijo y el reto de la población sin autismo, es que su “sistema operativo” es diferente, pero el “puede realizar tareas y vivir una vida normal como vivimos todos nosotros, con sus pequeñas limitaciones”.