La palabra empatía se define como “tener el genuino interés de sentir con exactitud y verdad lo que puede estar sintiendo la otra persona.” Ponerse en el zapato del otro se queda corto y en el lugar del otro también. Un genuino interés exige que seamos honestos con nosotros mismos antes de pretender o intentar la empatía. Se vive por un momento lo que siente la otra persona, logrando una conexión pura, que se podría dar hasta entre desconocidos. Es posible que, al no reconocer nuestros propios sentimientos, o vivir sumergidos en nuestras rutinas y responsabilidades, es más difícil practicarla. Sin embargo, no deben ser nuestras excusas las que nos impidan no intentarlo.

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Que este estado de compasión no se limite a las circunstancias fuertes o extremas de la vida como las pérdidas, los desastres naturales o enfermedades, sino que en las situaciones cotidianas y más manejables también la podamos practicar.

Practiquemos escuchar con detenimiento, evitando el juicio, añadiendo comprensión con apertura, todos necesitamos sentirnos comprendidos y queridos. ¡Inténtalo!

Sugerencias:

1. Miremos a los ojos al hablar o escuchar.

2. Conecta con el amor que tienes y compártelo.

3. Escucha más de lo que hables.

4. Cuando escuches alguna noticia sobre alguien, siente lo que sentirías tú si te sucediera a ti.

5. Calma la mente respirando profundo.

6. Déjale saber al otro que estás dispuesto a comprenderle.

7. Abraza, sonríe, demuestra tu amor.

8. Cumple con tus promesas o palabra por más simple que sea.

9. Deja a un lado las excusas que no te permiten comprender al otro.