Washington. Los votantes en la disputada Michigan consagraron el martes el derecho al aborto en la constitución del estado, al igual que en California y Vermont, dos estados de tradición demócrata. El referendo en Kentucky, un bastión republicano, sobre una propuesta contra el aborto aún no tenía un vencedor claro.

Las votaciones se celebraban meses después de que la Corte Suprema revocara el precedente de Roe contra Wade y el derecho constitucional al aborto que había garantizado hasta entonces a las mujeres de todo el país. La decisión en junio ha provocado vetos casi totales en casi una docena de estados.

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En Michigan, los defensores de celebrar una consulta para proteger el derecho al aborto reunieron más firmas que ninguna otra iniciativa de votación en la historia del estado. La norma pone fin de forma definitiva a una prohibición del aborto introducida en 1931, que estaba bloqueada por un juez pero otra corte podía reactivar. La iniciativa también reconoce el derecho a tomar decisiones sin interferencias en relación al embarazo, el aborto y otros servicios reproductivos como los métodos anticonceptivos.

En el campus de la Universidad Estatal de Michigan, el estudiante de tercero Devin Roberts dijo que los alumnos parecían “enardecidos” y que había visto filas de votantes que salían de los centros de votación de la universidad durante todo el día. La cuestión sobre el aborto era uno de los principales factores de movilización, dijo.

“Ahora hay mucha energía en el campus sobre la Propuesta 3, tanto si uno está de acuerdo con el aborto como si no”, dijo Roberts. “Creo que los alumnos quieren tener los mismos derechos que tenían sus padres cuando eran jóvenes”.

Unos dos tercios de los votantes estadounidenses dijeron que el aborto debería ser legal en la mayoría o todos los casos, según AP VoteCast, un amplio sondeo a más de 90,000 votantes en todo el país. Apenas uno de cada 10 dijo que el aborto debería ser ilegal en todos los casos.

Unos 6 de cada 10 también dijeron estar enojados o descontentos con la decisión de la Corte Suprema, en comparación con los menos numerosos que dijeron estar felices o satisfechos.

James Miller, de 66 años y residente en Flint, Michigan, dijo que había pensado en sus hijas, nietas y bisnietas cuando votó a favor de la medida.

“Creo que debemos hacer lo correcto por las mujeres”, dijo. “Es su cuerpo, es su privacidad”.

Michelle Groesser, de Swartz Creek, Michigan, dijo que se opone al aborto, aunque cree que es probable que cualquier prohibición tuviera unas pocas excepciones. “En un mundo perfecto, personalmente quiero que se preserve toda la vida”, dijo.

Los críticos alegaron que la medida de Michigan podría tener efectos en otras leyes del estado, como la que requiere notificar a los padres cuando una persona menor de 18 aborta. Los expertos legales señalaron que los cambios en otras leyes sólo se producirían si alguien demanda y gana, un proceso que podría tomar años y no tiene garantías de éxito.

Aun así, el mensaje parecía haber convencido a algunos votantes en Michigan, como Brian Bauer, de 64 años y residente en Mundy Township, que dijo que la propuesta era confusa y había votado en contra.

Bauer estaba en contra del aborto, aunque aceptaba algunas excepciones, y dijo que “nadie está dispuesto a incluir ninguna concesión, es un voto de sí o no”.

En Montana, por su parte, se planteaba imponer los intentos de reanimación a recién nacidos bajo amenaza de sanciones penales, incluso en la inusual situación de nacimiento tras un intento de aborto.

En la conservadora Kentucky, la propuesta enmendaría la constitución del estado para decir que no hay derecho al aborto. La legislatura de mayoría republicana ya ha aprobado un veto casi total. La propuesta no cambiaría esa norma, pero podría tener consecuencias en la batalla legal al respecto, que tiene su próxima cita judicial una semana después de la jornada electoral.

Los legisladores añadieron la propuesta de enmienda a las elecciones el año pasado, algo que algunos pensaban podría llevar más votantes conservadores a las urnas. Pero tras la decisión sobre Roe, los partidarios del derecho al aborto han recaudado casi 1.5 millones de dólares para combatir la propuesta. Confiaban en repetir el inesperado resultado de este verano en la conservadora Kansas, donde los votantes rechazaron de forma abrumadora una enmienda similar que habría permitido nuevos vetos o restricciones.

Los resultados preliminares indicaban que miles de votantes de Kentucky que apoyaron la reelección del senador republicano Rand Paul se habían opuesto a la enmienda.

El votante de Kentucky Jim Stewart, de 71 años, dijo que había votado a Paul, al que describió como “el único en televisión que dice algo con sentido”.

Stewart, que está registrado como republicano, dijo que se oponía al aborto pero había votado en contra de la enmienda. “Hay que dejar algo de elección aquí”.

Al Smith, de 83 años, votó a favor. “No creo en el aborto en absoluto, en ninguna circunstancia”, dijo. Ambos hablaron en una escuela primaria de Simpsonville, una pequeña localidad a las afueras de Louisville.

La cuestión sobre el aborto se planteaba en Vermont después de que la legislatura del estado aprobara una ley en 2019 que garantiza derechos reproductivos como quedarse embarazada y el acceso a métodos anticonceptivos. Los defensores del Comité de Votación de Libertad Reproductiva dijeron que la revocación de Rue supuso que “las protecciones de nivel estatal son vitales para salvaguardar el acceso a atención de salud reproductiva”.

California ya ha aprobado varias medidas dirigidas a facilitar el acceso al aborto y ha reservado millones de dólares del contribuyente para ayudar a pagar desplazamientos para abortar. Los votantes decidían si aprobaban un texto que garantizaría de forma explícita el acceso al aborto y los anticonceptivos en la constitución del estado.

En Montana se consultaba a los votantes si crear cargos penales para el personal médico a menos que hagan todo lo “razonable y apropiado desde el punto de vista médico” para salvar la vida de un bebé tras el parto, incluida la inusual posibilidad de un nacimiento tras un intento de aborto.