Manifestantes en todo Estados Unidos protestaron el sábado por la noche contra las muertes de hombres negros desarmados a manos de la policía, coreando "No puedo respirar", "Manos arriba, no disparen" y ondeando carteles con mensajes como "Las vidas de los negros importan", mientras los familiares de tres víctimas llenaban un escenario ante el Capitolio e instaban a los miles de asistentes a seguir pidiendo cambios en el sistema de justicia penal.

A la marcha de Washington acudieron familiares de Michael Brown y Eric Garner, que murieron a manos de la policía en los últimos meses, así como de Amadou Diallo, abatido a tiros de la policía hace más de 15 años. La protesta coincidió con manifestaciones en todo el país, desde la emblemática Quinta Avenida de Nueva York a las calles de San Francisco y los escalones de la Boston Satehouse.

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Las manifestaciones fueron en su mayoría pacíficas, aunque dos docenas de personas fueron detenidas en la capital de Massachusetts por alterar el orden público.

"Mi esposo era un hombre callado, pero ahora está haciendo mucho ruido", dijo en Washington Esaw Garner, viuda de Eric Garner, de 43 años y que murió en julio tras una maniobra de estrangulamiento de la policía de Nueva York cuando estaba siendo arrestado por vender cigarrillos.

"Su voz se hará oír. Tengo cinco hijos en este mundo y estamos luchando no sólo por él, sino por el futuro de todo el mundo, para el pasado de todo el mundo, para el presente de todo el mundo, y tenemos que hacerlo con fuerza".

En todo el país, los asistentes de las marchas hicieron actos de protesta yaciendo como muertos en el suelo en cruces de carreteras, y en una ciudad tuvieron una breve escaramuza con la policía que bloqueaba el acceso a una autopista.

La policía de Nueva York dijo que dos agentes habían sido agredidos por manifestantes en el puente de Brooklyn cuando trataron de detener a un hombre que intentaba lanzar un cubo de basura a otros policías más abajo. Entonces, algunos asistentes cortaron el tráfico en el puente durante una hora, aproximadamente. La policía dijo que los agentes fueron atendidos por golpes y rozaduras, incluyendo una nariz rota. La policía dijo que no había arrestos por ese incidente, pero se había incautado una mochila llena de martillos y una máscara.

Los organizadores habían previsto unos 5,000 asistentes a la marcha de Washington, pero la multitud pareció superar esa cifra con creces. Más tarde, los convocantes estimaron que hasta 25,000 personas habían acudido, pero no fue posible verificar los números. La policía de Washington no publica estimaciones de multitudes.

La madre de Garner, Gwen Carr, dijo que las manifestaciones eran un "momento de hacer historia".

"Es tan abrumador ver a todos los que han venido para plantarse hoy con nosotros", dijo. "Quiero decir, mirad a las masas. Negros, blancos, todas las razas, todas las religiones (...) Tenemos que estar así en todo momento".

En el escenario también intervinieron portavoces de la familia de Tamir Rice, un niño de 12 años abatido por la policía en Ohio cuando jugaba en un parque con una pistola de perdigones, y la madre de Amadou Diallo, que en 1999 murió en el Bronx tras recibir disparos de cuatro policías de Nueva York.

La madre de Diallo, Kadiatou Diallo, reflexionó sobre cómo se estaban debatiendo las mismas cuestiones ahora que cuando murió su hijo, más de 15 años atrás.

"Hemos estado aquí tantas veces", dijo. "Hoy nos plantamos y pedimos lo mismo".

El pastor Al Sharpton, un defensor de los derechos civiles, ayudó a organizar las marchas.

"Miembros del Congreso, sean conscientes de que vamos en serio", afirmó Sharpton en Washington.

Varios oradores pidieron a la gente que cantara "No puedo respirar". Garner dijo esas palabras antes de su muerte. Algunos manifestantes llevaban esas palabras en su camiseta.

Las protestas, algunas violentas, se han sucedido en el país desde que dos jurados de instrucción decidieron no presentar cargos contra los policías implicados en la muerte de Garner y Michael Brown, de 18 años, que murió por los disparos de un policía blanco en Ferguson, Missouri, un suburbio de Saint Louis. Antes de que la multitud comenzara a andar, Sharpton advirtió: "No dejéis que los provocadores os saquen de vuestras casillas (...) No estamos aquí para hacernos los importantes. Estamos aquí para ganar".

La policía de Washington D.C. y el cuerpo de policía de Parques estadounidenses dijeron no haber hecho arrestos en la capital, aunque unos pocos asistentes se separaron tras la marcha y ocuparon brevemente varias intersecciones en el centro de Washington. En Boston, unas dos docenas de personas fueron arrestadas por alterar el orden público tras enfrentarse a agentes que bloqueaban el acceso a la Interestatal 93.

Por su parte, la sonora protesta en Manhattan reunió al menos a 25,000 personas, según la policía.

Entre los miles de personas que desfilaron en Nueva York había familiares de personas muertas a manos de la policía local a lo largo de varias décadas.

Donna Carter, de 54 años, acudió con su novio, que perdió un hijo adolescente por disparos de la policía a mediados de la década de 1990 cuando llevaba una pistola de juguete.

"Es bueno ver a gente de todos los colores aquí para decir que ya basta", dijo Carter, que es negra. "Soy madre, y cada niño que matan se siente como mi hijo".