El Ministerio Público terminó hoy, lunes, la presentación de prueba en la vista preliminar contra Luis Gustavo Rivera Seijo, imputado por el asesinato del niño Lorenzo González Cacho, ocurrido el 9 de marzo de 2010.

La decisión, que tomó “por sorpresa” a los abogados del hombre conocido como el Manco, ocurre luego que los fiscales enmendaran -en medio del testimonio del agente investigador Simón Rosa- la lista de testigos para incluir a los agentes del Negociado Federal de Investigaciones (FBI) Grethel Pillot y Claudia Bonilla, así como a la patóloga Darinka Mileusnik Polchan, a quienes planeaban sentar a declarar hoy, lunes.

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Las agentes federales, según habían adelantado los fiscales Mario Rivera Géigel, Aracelis Pérez Correa y Maricarmen Rodríguez Barea, tomaron admisiones de corroboración a Rivera Seijo, de 37 años, quien admitió el crimen al agente del FBI, John Morales, el 6 de agosto de 2010.

Ante la decisión de los fiscales de someter su caso, los abogados Mario Moczó González, Jesús Hernández Rivera y Lester Arroyo Crespo, de la Sociedad para la Asistencia Legal (SAL), pidieron tiempo para evaluar el escenario y luego hicieron una oferta de prueba al togado.

Sin la objeción del Ministerio Público, Moczó González presentó como prueba de la defensa una orden emitida por la jueza Elizabeth Linares Santiago, del Tribunal de San Juan, en junio de 2010, mientras Rivera Seijo era enjuiciado por la muerte del deambulante Oscar Pacheco García e investigado por su alegada participación en la muerte de Lorenzo.

En esa orden, la jueza estipuló que las abogadas de El Manco debían ser informadas de entrevistas realizadas a Rivera Seijo.

El abogado también presentó, sin objeción de los fiscales, la moción de la licenciada María Soledad Sáez Matos, de la SAL, que sustentó la petición amparándose en el estado mental de Rivera Seijo, quien sufre esquizofrenia desde los 17 años.

En este caso, las abogadas Sáez Matos y Carolina Zambrana Corchado levantaron una defensa de inimputabilidad, que significa que un acusado acepta los hechos imputados, pero el Estado reconoce que al momento de cometer el crimen no entendía el alcance de sus acciones. Por eso, un juez lo declaró no culpable en noviembre de 2010 por razón de “insanidad mental” y ordenó su ingreso al hospital siquiátrico del Estado. 

Los abogados han argumentado Morales tomó la confesión de Rivera Seijo en violación a esa orden y que, por lo tanto, no es admisible.

El Ministerio Público, por su parte, ha asegurado que la orden era nula porque la jueza no tenía autoridad para intervenir con la facultad del Estado de investigar crímenes.

Salgado Schwarz admitió la prueba de la defensa, pero no será hasta mañana que anunciará si la confesión de Rivera Seijo es o no es admisible en el proceso. Mañana en la tarde, el Ministerio Público y la defensa también presentarán sus argumentaciones finales y el juez anunciará su determinación.

La presentación de prueba

Durante la vista preliminar, que se inició el 29 de marzo, el Ministerio Público trató de probar que Rivera Seijo asesinó a Lorenzo, de ocho años, en medio de un escalamiento a la casa en la urbanización Dorado del Mar donde vivía con su mamá Ana Cacho y sus dos hermanas. 

Para vincular al Rivera Seijo al crimen y establecer que probablemente mató al niño, presentó a 13 testigos y apoyó su teoría en evidencia circunstancial y la confesión.

Pese a la confesión, la prueba de Ministerio Público tiene inconsistencias. Por ejemplo, el FBI no encontró el cuchillo y presunta arma homicida en la residencia donde El Manco alegó que lo enterró tras cometer el crimen. Tampoco aparecieron huellas dactilares y ADN del hombre en la casa de Lorenzo.

Además, ningún testigo ubicó a Rivera Seijo en la casa, aunque sus documentos de excarcelación aparecieron en el patio de la residencia.

Con éxito, la defensa también siguió una estrategia de enfilar los cañones hacia Cacho y sus amigos. Además, dirigió la atención hacia las hijas de Cacho.

La hija mayor de Cacho declaró en el proceso que fue presionada por las autoridades para implicar al amigo de su mamá, Arnaldo Colón, en el crimen. Sin embargo, la menor no figuró en la lista de testigos a pesar de que abrió los ojos durante la agresión a su hermano, según la confesión de El Manco.

Reacciona el Ministerio Público y la defensa

Fuera de sala, la fiscal Pérez Correa apuntó que la decisión de someter el caso fue una “ponderada” y que presentó “suficiente” prueba para lograr una determinación de causa probable para juicio.

“Esta determinación responde al plan original de presentación de prueba. Esa era la prueba que íbamos a presentar. Era la prueba planificada”, apuntó sobre la decisión de no sentar más testigos.

También afirmó que la orden emitida por la jueza Linares Santiago no impedía que se entrevistara a Rivera Seijo por otros casos pendientes. 

El licenciado Moczó González reiteró la inocencia de su representado y se mostró confiado en que el caso no llegará a juicio por la ausencia de prueba. 

“Entiendo que la prueba no vincula a mi representado”, afirmó el letrado.