El 14 de julio el tiempo se detuvo para el candidato al Senado por acumulación por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) tras recibir una llamada de su esposa, Griselle Morales, quien le anunciaba que su primogénito de 12 años sería ingresado a la unidad de cuidados intensivos tras un descontrol en sus glóbulos blancos.

Esa misma noche, llegó el diagnóstico preliminar de que el nene sufría leucemia linfoblástica aguda y que requería de inmediato un tratamiento con quimioterapias. 

Según el Instituto Nacional del Cáncer, esta condición provoca que la médula ósea produzca demasiados linfocitos inmaduros, afectando los glóbulos blancos, los glóbulos rojos y las plaquetas.

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Esta prognosis azotó como una  despiadada tormenta a Dalmau y a su familia. “El diagnóstico de Gabriel nos cayó como un rayo… cuan repentino y destructivo en nuestro ánimo y emociones”, rememora conmovido el excandidato a la gobernación, quien cumpliendo con su responsabilidad como papá hizo una pausa a su compromiso político para enfocarse en la salud y bienestar de su pequeño.

Ante la noticia, llegó también la incertidumbre sobre lo que ocurriría. Inicialmente,  se sintió aniquilado por la resistencia, la impotencia y sí, también, por ese cuestionamiento que llega con preguntas como el “¿por qué?”. “A veces los padres y madres nos resistimos a aceptar que hay circunstancias en los que somos impotentes y que no podemos hacer nada respecto al padecimiento de un hijo. Uno no puede decir: ‘Que me dé a mí’. Sí, ese es el deseo, pero no es la realidad. Y es algo muy duro”, dice a quien   le “faltan palabras” para describir el desenfreno de emociones que aun le sigue provocando el proceso que describe como uno de “unión familiar”. 

Pero  a medida que fueron pasando las semanas en la primera fase del tratamiento de Gabriel Enrique -durante los 45 días  que estuvo recluido en el Hospital Pediátrico de Centro Médico- fueron muchas las lecciones que el niño le dio a su papá y al resto de la familia.

“Una de las cosas que me ha permitido sobrellevar un poco la carga del proceso ha sido la fortaleza de Gabriel. Ha tenido un espíritu extraordinario... nunca ha perdido su brillo, su sonrisa, su gran sentido del humor. Debo decir que Gabriel, que cumple 13 años en octubre, me supera en muchas cosas”, expresa.

Contó que aunque le habían hablado al niño sobre la condición, el tratamiento y sus consecuencias, optaron por no mencionar la palabra cáncer para no preocuparlo. Pero lo súbito sucedió cuando un primito le envío un vídeo por Whatsapp diciéndole: “Gabriel, eres famoso en televisión”.

La imagen era la de un periodista dando el titular del diagnóstico del hijo de Dalmau.

“Papi, eso no es verdad. Se confundieron. Yo no tengo cáncer”, le dijo el nene.  Aquello fue un balde de agua fría para Dalmau, quien le explicó que la leucemia es uno de muchos tipos de cáncer y es curable.

“Increíblemente, Gabriel lo asumió con mucha tranquilidad. Me dijo: 'papi, está bien, el cáncer que yo tengo se va a curar. En ese momento trague... uno traga muchas emociones acumuladas en este proceso”, describe al agradecer la solidaridad que ha recibido del público durante las pasadas semanas, incluyendo  la singular y emotiva visita que la periodista Keylla Hernández -también paciente de cáncer- le hizo a Gabriel durante su convalecencia.

En este periodo la familia también ha aprendido  que “en lo cotidiano están las grandes victorias”. Por eso, celebran como un gran triunfo  los momentos en que Gabriel tiene ánimo de comer, de  caminar e, incluso,  los instantes en que no  sufre vértigos después de la quimioterapia. 

De otra parte, Dalmau festeja que la primera fase del tratamiento de Gabriel resultó exitosa y sacó de la mesa otras complicaciones de su condición, por lo que le dieron de alta hace unas semanas  para continuar un régimen ambulatorio.

El pipiolo aprovechó entonces para retomar su campaña política  en la recta final a las elecciones que se efectuarán el 8 de noviembre.

“Lo he hecho en mis términos que están ligados a la condición que Gabriel tenga día a día”, dijo al agradecer el apoyo que recibe en todo momento de diversos sectores cívicos, religiosos y estudiantiles.

“Ciertamente, cada mensaje recibido, cada oración, cada abrazo nos conmueve mucho, nos da ánimo y fuerza para continuar... y Gabriel también lo agradece”, dice al agregar que su hijo le ha insistido en que en cada rincón que hable de él, le recuerde a la gente que deben también orar por los  otros niños que hay en el hospital enfrentando su misma batalla.