El fabricante de cervezas artesanales Juan Carlos Alejandro Negrón cuenta con algo muy especial en el negocio familiar de cerveza artesanal que tiene en el pueblo de Quebradillas; la presencia de un astuto y carismático “asistente” que, aunque ni consume ni vende la popular bebida, ha desarrollado un profundo conocimiento de su proceso de elaboración, que combina con su pasión por la ciencia, un aguzado sentido de olfato y el placer de compartir con su papá en el proceso de producción.

A Juan Carlos “Juanky” Alejandro Nazario, un vivaz muchachito de 11 años, le encanta ser -de alguna manera- parte del negocio familiar que su papá administra junto a su mamá, Maribelisse Nazario Muñoz, la cervecería Cold Blood Brewery.

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Según él mismo expresó, con la locuacidad que lo distingue, es algo que hace por iniciativa propia, y tiene muy claro los límites hasta los que puede llegar, así que en ningún momento interviene ni con la parte del proceso en que la bebida se convierte en una con contenido de alcohol, ni tampoco en su venta.

La familia relató que, situaciones inesperadas, como el aislamiento y las clases remotas a consecuencia de la pandemia del COVID-19, propiciaron que Juanky tuviera que pasar más tiempo en Cold Blood Brewery cerca de su papá y su mamá, y por consiguiente también del taller, el laboratorio y la ciencia detrás de la confección de la cerveza, escuchando, oliendo y viendo a diario ese proceso de manufactura.

Su inteligencia y sagacidad lo llevaron a estudiar el proceso de producción de cerveza, los ingredientes y la combinación necesaria para las diferentes variedades, al punto de llegar a conformar la fórmula de una de las cervezas que vende el negocio, la Caracolera, y ganarse el título de “hop master” (maestro de lúpulo), que tanto le agrada.

En la empresa aporta toda la familia, hasta Maribelisse Nazario Muñoz, quien es la administradora.
En la empresa aporta toda la familia, hasta Maribelisse Nazario Muñoz, quien es la administradora. (Ramon "Tonito" Zayas)

Esta aventura familiar en el mundo de la confección de cerveza, explicó Juan Carlos, tiene su origen en 2012, cuando Juanky era apenas un bebé.

Comenzó como un “hobby”, cuando para su cumpleaños de ese año “Mari me regala una clase de hacer cerveza con un kit”.

Luego de tomar las clases comenzaron a hacer cerveza en casa, para su consumo propio y, ocasionalmente, también para compartir con algunas amistades.

El pasatiempo se extendió por unos seis años, hasta que decidieron participar de una competencia de productores de cerveza artesanal en Bayamón, “y para sorpresa de nosotros, una de nuestras cervezas se lleva un primer lugar. Y ahí empezamos a ver la idea de llevar esto un poquito más allá”.

Pero, quiso el destino que, cuando decidieron abrir el negocio de cerveza artesanal, se enredaron primero con el engorroso e interminable proceso de permisos, y luego, en 2020, con la llegada de la pandemia y el cierre de las escuelas, de manera que Juanky terminó su semestre tomando las clases en línea, “sentadito en una esquinita ahí (en la parte del salón) con su computadora, mientras Mari y yo trabajábamos en la manufactura”, y todo el tiempo “oliendo diferentes lúpulos, oliendo diferentes granos, escuchándonos hablar de cerveza”.

El siguiente semestre lo hizo como “home schooling”, otra vez con el salón de la cervecería como aula, mientras papá y mamá seguían trabajando, y su mente absorbiendo tanto los conocimientos de la escuela como los de la creación de cerveza.

“Le dábamos su tarea, y él solito se encargaba de hacer todo su trabajo. Pero estaba aquí adentro, seguía oliendo todo lo que pasaba aquí, seguía percibiendo todo lo que pasaba aquí, nos escuchaba a nosotros trabajando. Y ahí sigue agudizándose sus sentidos, especialmente el del olfato”, comentó Juan Carlos, recordando que su hijo ya en ese momento tenía la capacidad de entrar a la cervecería y, tan solo por el olor, identificar sin equivocarse qué cerveza estaban produciendo ese día, detallando incluso el estilo, ingredientes, y hasta procedencia de los mismos.

Además, Juanky comenzó a ganar popularidad por sus conversaciones con los clientes. Según el mismo relata, con una pícara sonrisa, “cuando venían por la ventana, a veces entraban y, pues normalmente mis padres y los empleados eran los que los atendían porque yo soy niño y no estoy permitido hacer eso. Pero de vez en cuando me asomaba, hablaba con ellos, a veces le cogía la orden, les explicaba la cerveza, les decía sobre el origen de las IPA. Y se sorprendían, la verdad, de que un niño sabía tanto sobre este tema”.

Y un día de verano decidió que, ya que sus padres habían creado varias cervezas, era buen momento para conformar una receta, algo que su papá originalmente recibió con un poco de escepticismo.

Además de disfrutar de estar junto a su papá, Juanky ha diseñado una cerveza -Caracolera- que goza de gran popularidad.
Además de disfrutar de estar junto a su papá, Juanky ha diseñado una cerveza -Caracolera- que goza de gran popularidad. (Ramon "Tonito" Zayas)

“Era como que, un niño haciendo cerveza, pues.... Pero, en verdad, yo lo quería hacer, porque es como que... el proceso, la ciencia. Y una de las cosas que más me gustó también es de que logro pasar tiempo con mi familia”, comentó Juanky.

“Al principio yo pensé que eso iba a ser como un chiste, que no iba a pasar. Pero pues, cogimos el equipo nuevo y en lo que nos acostumbrábamos, en enero de este año, logramos hacer la cerveza y desde ahí empezaron las noticias, y así”.

Parado junto a los plateados tanques donde se produce la cerveza, entre papá y mamá que se derretían de admiración y amor por su hijo -que en ese punto se había apoderado de la entrevista-, Juanky recordó que, como parte del proceso de creación “yo quería que esa cerveza tuviera un aroma floral y de que te acuerde como un día soleado. De ahí vino el nombre de Caracolera, porque eso es una playa que hay aquí en Quebradillas. Así que leí información sobre los granos y sobre la cerveza, el estilo. Busqué los estilos de la levadura. Y con ayuda de mis padres logré hacer lo que se llama el mosto, que eso todavía no tiene alcohol y está bien que un niño lo beba”.

Juan Carlos relató que Juanky primero preguntó qué tipo de cerveza no tenían entre la oferta, a lo que respondió que “nunca hemos hecho una lager. Y me dice, ‘ah pues voy a ver qué puedo hacer con eso’ Y él buscó información sobre esa cerveza, qué tipo de granos utilizaba, qué tipo de lúpulos, y empezó a escoger granos, hasta que dijo quiero hacer una cerveza con esta descripción, con estos ingredientes. Empezamos a montar la receta que él había creado. Eso se bien, está dentro de los parámetros. Y queríamos que estuviera en el proceso, así que esperamos por un día feriado para que pudiera participar”.

¿Y cuál fue el resultado de la cerveza ideada por Juanky?

“Quedó muy buena. Y pues la vendimos. Y todavía queda un poquito”, aseguró Juanky con una simpática expresión capaz de convencer hasta al más incrédulo.

Papá, en tanto, quedó también más que convencido de la capacidad de su hijo y, de hecho, el día de la entrevista estaba produciendo un nuevo lote de Caracolera, para satisfacer la demanda ante la aceptación que ha tenido.

“Yo estoy superorgulloso”, afirmó Juan Carlos, mirando a su hijo con una tierna sonrisa.

Y es una experiencia supercool, porque cuando uno tiene negocios la oportunidad de estar con la familia se reduce un montón. Un pequeño negocio es bien fuerte, bien sacrificado. Nosotros estamos de lunes a jueves haciendo la manufactura, pero la barra abre viernes, sábado y domingo. Y esto nos permite, ya que a él le gusta el proceso y le gustó la idea de envolverse de cierta forma, de compartir toda la familia. Y llevamos ya cuatro años, 365 días juntos. Y eso es una parte bien importante de esto”.

“Y pues la verdad yo estoy considerando hacer otra cerveza”, interrumpió Juanky, arrancándole una carcajada a papá, quien admitió que “ya definitivamente está probado que la cerveza quedó muy buena, así que tiene un poquito más de ‘leash’ (rienda) para que vuelva a tirarse otro invento”.

A este punto, lo lógico sería pensar que en el futuro Juanky piensa dedicarse a hacer cerveza junto a sus padres. Pero se equivocaría porque, a pesar del conocimiento que ha ganado y el éxito que ha cosechado con la cerveza, Juanky asegura, sin titubeos, que lo que le interesa en realidad es “la ciencia detrás del proceso”, y que su meta a largo plazo, que es una que tiene desde que era más pequeñito, es ir a estudiar paleontología en Boston.

Por ahora, sin embargo, se goza de trabajar junto a papá y mamá, con el título de “hop master” que le han otorgado por la maestría con que trabaja con los granos.