Decenas de familiares y compañeros de la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (Utier), de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), despidieron esta tarde a Sergio Hernández Muñiz, el empleado de esa corporación pública que falleció el domingo pasado en una explosión ocurrida en la central termoeléctrica de San Juan.

En una ceremonia privada, celebrada en la Funeraria Viner en Bayamón, y a la que solo tuvieron acceso su familia, amigos y compañeros de labores, los asistentes reflexionaron sobre la tragedia que cobró la vida del mecánico de turbinas y que dejó heridos a otros tres empleados de la AEE. También destacaron las cualidades de la víctima como trabajador, compañeros y como “columna vertebral” de su familia.

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La familia de Hernández Muñiz seleccionó al presidente de la Utier, Angel Figueroa Jaramillo, y al secretario de salud y seguridad del gremio, Ricardo Santos para que fueran sus portavoces ante los medios de comunicación presentes.

“Era un buen padre, un buen compañero de trabajo unionado, un buen servidor público y un excelente ser humano... apegado a su trabajo. El domingo, que muchos estaban disfrutando su día libre, él estaba allí trabajando como buen servidor público para que tú y yo tuviésemos luz”, expresó Santos Ramos.

“Era un excelente trabajador, un excelente ser humano y la columna vertebral de una familia, y cuando digo la columna vertebral de una familia, me refiero a que todos los miembros de esa familia conocen lo valioso, lo importante y la estabilidad que tenía para tomar decisiones familiares. Cuando fui donde su familia hoy, me contaron que sus sobrinos cuando querían hacer algo, le pedían permiso a él. Ellos sentían como un vacío, como '¿quién nos va a aconsejar ahora?'”, manifestó por su parte, Figueroa Jaramillo.

El líder sindical, indicó que como parte de los actos fúnebres, algunos de los compañeros de “Beto”, como le llamaban cariñosamente sus allegados, cantarían varios temas, otros harían expresiones y compartirían anécdotas para recordar al fallecido. Además de un acto religioso, también habría guardias de honor por parte de los miembros de la Utier ante el féretro cerrado.

Entre las muestras de cariño hacia Hernández Muñiz y de solidaridad hacia su familia, John Torres, uno de sus compañeros de trabajo, arribó a la funeraria con una camisa del uniforme amarillo y azul que utilizan los miembros de la Utier, firmada por los empleados de la central termoeléctrica. En la prenda se destacan algunos botones con la imagen del trabajador.

“Esta camisa es el mismo 'size' (tamaño) que él usaba. Era flaquito, chiquito... tremenda persona. Durante el día de hoy, según las personas firmaban podías ver las lágrimas, el sentir de perder a una persona tan importante en nuestras vidas”, dijo Torres, mientras exhibía la camisa.

Por su parte, Edwin Ortiz, también empleado de la AEE, llegó con un afiche en blanco y negro que ilustraba a Hernández Muñiz en una motora, con un casco de obrero y un banderín alusivo a la Utier.

Atribuyen explosión a falta de un higienista

Figueroa Jaramillo y Santos Ramos reiteraron los planteamientos hechos desde hace dos días en el sentido de que la explosión suscitada el domingo pudiera atribuirse a la ausencia de un higienista.

“En términos del trabajo mecánico que Beto realizaba, él era experimentado y tenía la experiencia y el conocimiento, pero este trabajo se divide en dos porque hay otro trabajo que a quien corresponde es al higienista de la planta, que es el responsable de mantener la calidad del aire que respiran los obreros en las plantas”, detalló Santos Ramos al señalar que debe haber un higienista para cada planta.

“El higienista es el que tiene el control de los instrumentos para medir la calidad del aire y demás. Ese fue el fallo en este accidente. Y en este accidente, el higienista no estaba presente. El higienista no midió la calidad del aire, el instrumento que se utiliza para eso, no sabemos si estaba calibrado. Lo cierto es que ellos trabajaron en un ambiente donde había hidrógeno y estalló con ellos adentro. Hay una clara violación a los más elementales principios de seguridad y salud, y este accidente tiene nombre y apellido. Esta es una situación donde la irresponsabilidad de unos funcionarios causó la muerte”, abundó Santos Ramos.

Igualmente, sostuvo que corresponde al director ejecutivo de la corporación pública, Juan Alicea, responder por qué el higienista no estaba en la planta.

De otro modo, Figueroa Jaramillo subrayó que tras el incidente, la gerencia de la AEE, en lugar de mostrar solidaridad ante los riesgos que implican muchas de las tareas realizadas por sus unionados, hoy ordenó que los celadores de menor escala sean quienes acompañen en trabajos de mayor complejidad a los de mayor escala. La directriz, explicó, pone en riesgo la vida de los primeros al no contar con le experiencia necesaria.

“Los compañeros celadores elite, que se acompañan entre un compañero de experiencia con otro de experiencia, como hay jubilaciones y no tienen la gente completa, pretenden que los celadores de menor experiencia trabajen con ellos. Eso es una falta de respeto a la vida. Como es posible que ellos en vez de sumarse a la lucha que llevamos por lograr una cultura de salud y seguridad, hoy bajen con una directriz como esa”, cuestionó el líder obrero.