Las Vegas. Manny Pacquiao y Floyd Mayweather parecen estar muy claros que su Súper Pelea de este sábado ya está más que bien promocionada y potencialmente muy bien vendida.

Quizás por eso cuando hoy se presentaron en la conferencia de prensa final del combate en el Teatro Ka del MGM Grand Hotel no necesitaron subir la intensidad o formar un show que los presente como grandes rivales enemistados y llenos de odio el uno por el otro. Ambos más bien se presentaron como deportistas profesionales en total control de sus emociones y muy agradecidos de tanto empresarios, promotores y fanáticos por permitirles protagonizar la pelea más rica de la historia.

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“Estamos bien relajados. Listos para que la pelea”, dijo Pacquiao, quien defenderá la corona wélter de la Organización Mundial de Boxeo al tiempo que retará a Mayweather por sus cetros del mismo peso del CMB y AMB.

Obviamente, fiel a su rutina, Pacquiao agradeció a Dios por la oportunidad y la vida. Y Mayweather no se quedó atrás en ese gesto al agradecer también a Dios y hasta al entrenador de Pacquiao, Freddie Roach, y al propio Pacquiao, para sentenciar su más significativa expresión de la noche.

“Solamente estamos haciendo nuestro trabajo este sábado”, dijo Pacquiao. “Pero lo más importante es que después de la pelea quisiera tener una conversación con Floyd y compartir mi fe en Dios”.

“Ya es hora de pelear”, expresó Mayweather. “El público viene a ver un gran evento y pienso que eso es lo que los dos competidores traen a la mesa: emoción”.

Al cierre, Roach invitó al Money Man a cumplir ese grito de guerra.

“Espero que se presente a pelear. Esta pelea es la que la gente quería y merecen un buen espectáculo”.