Conoce a la boricua que va rumbo a la cima del mundo
A sus 41 años, Nicole Santiago busca conquistar el Éverest y servir de motivación para otros.
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A sus 41 años, Nicole Santiago, de ascendencia boricua, se enfrenta al mayor reto de su vida: conquistar la cima del mundo: el Monte Éverest.
“Es un desafío, pero lo más difícil es la parte mental. Mantenerte fuerte cuando estás cansada, incómoda, lejos de casa”, agregó la alpinista.
Y ella no se reprime. Pues ha “aprendido que el miedo no es algo que evitas, es algo que aprendes a atravesar”.
La montañista nació en California, pero su padre es natural de San Juan con raíces en Yabucoa. Además, tiene una gran conexión con el área oeste de la Isla, específicamente con Rincón, pueblo al que llegaba, prácticamente, todos los años para visitar familiares y disfrutar del Festival de Cine que realizan allí.
La mujer partió el pasado 30 de marzo hacia la cordillera del Himalaya, en la frontera entre Nepal y Tíbet. La expedición arrancó el 1 de abril y se puede extender entre un mes y medio y dos meses.
De lograr la hazaña, entraría en un selecto grupo de mujeres mayores de 40 años –y entre las primeras boricuas– en alcanzar la cumbre de la Tierra.
El cierre de ciclo
Pero la excursión representa mucho más. Es la culminación de una meta que comenzó hace 15 años, cuando se propuso escalar los Seven Summits, las montañas más altas de cada continente.
“Pensé que me encantaría hacer algo así, pero nunca imaginé que llegaría al Éverest”, dijo. “Resulta surrealista estar finalmente aquí”.
La primera gran montaña la conquistó en 2011, al ascender al Kilimanjaro, en Tanzania.
“Cada vez que escalo una montaña más grande, he adquirido una mayor conciencia de mí misma y he regresado siendo una mejor persona”, aseguró.
Más allá de la edad
Santiago también busca romper estereotipos. En el alpinismo, luego de los 40 años, las probabilidades de éxito disminuyen.
“Me siento mejor que cuando tenía 20 años”, afirmó. “La gente pone límites a lo que puedes hacer según tu edad. Tú decides qué es posible”.
Con su intento quiere servir de inspiración, especialmente a puertorriqueñas que no se ven reflejadas en este tipo de hazañas.
“Hay muy pocas mujeres –y menos mayores– que hagan cosas como estas. Quiero demostrarles a las personas que se sienten poco representadas que nunca es tarde para perseguir sus sueños”, manifestó.
El camino de preparación requirió de un año intenso de entrenamiento y una inversión económica considerable.
A través de GoFundMe, recaudó $29,000 para cubrir costos de equipamiento y de los sherpas, experimentados alpinistas originarios del Himalaya que ayudan como guías y preparadores de rutas en la travesía.
“Todos tenemos un ‘Éverest’ en nuestras vidas: esas cosas difíciles que desearíamos poder superar o lograr”, apuntó.
Si todo sale como está previsto, Santiago regresará el próximo 17 de mayo. Sin embargo, tiene clara su definición de triunfo.
“Escalar el Éverest es un éxito para mí, llegue o no a la cima, porque di lo mejor”, resaltó.


