Jenny Colón quiere hacer historia

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 17 años.
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Comenzó siendo la caddie o asistente de su papá en el campo de golf, pero poco a poco se dejó seducir por el deporte de Tiger Woods.
Jennifer Colón, es decir, “Jenny”, como recién la bautizaron, incursionó en el golf a través de su padre y, aunque no lo practica con regularidad, lo considera un escape.
“Siempre jugué voleibol desde pequeña, pero el golf fue un deporte que aprendí con mi papá, porque mi papá estaba buscando un deporte que lo ayudara a relajarse, sobre todo a la concentración, y yo lo acompañaba, era su caddie, y después le dije: '¿Sabes qué? Me cansé de cargarte los palitos, dame uno de esos palitos que yo quiero aprender también'”, cuenta mientras practica en el San Juan Golf Academy & Driving Range.
Desde entonces descubrió que también podía liberar tensiones en el campo de juego.
“Aparte de que puedo jugarlo sola, no como en el voleibol que necesito de un compañero o compañera para jugar”, agrega la joven de 21 años.
Los deportes no son la única diversión de Miss Mundo de Puerto Rico. Las manualidades, las artes y la historia también las disfruta.
“Yo he sido siempre bien hogareña. Entonces a mí no me llamó mucho la atención esto de los jangueos y cosas que hacen normalmente los jóvenes y siempre estaba en mi hogar. Jugaba monopolio, scrabble y hacía muchas cosas con manualidades”, dice quien descartó una carrera en medicina.
“Yo hacía artesanías y las vendía en el Viejo San Juan, hacía pulseras, collares, carteras...”, agrega quien está fascinada con el “Jenny”.
“Siempre me llamaban de esa forma cuando pequeña y respondo más por Jenny que por Jennifer”, expresa.
La beldad, natural de Bayamón, entró al mundo de los certámenes de belleza movida por su afán de representar la Isla a nivel internacional.
Lo curioso es por qué no lo hace como arquitecta, que es su aspiración profesional.
“Siendo arquitecta puedes ser reconocida; en la arquitectura, el beneficio que tienes es que puedes hacer monumentos que pueden quedar marcados en la historia, es igual que en los certámenes de belleza, tú dejas tu nombre marcado en la historia y yo puedo combinar los dos”, apunta.
La labor social que persigue el certamen es algo que, a su juicio, no puede hacer como arquitecta y sí como reina de belleza.
Jenny quiere colaborar con entidades dedicadas a tratar niños con necesidades diversas. Desea, asimismo, concienciar sobre la necesidad de donar sangre y órganos.
Unas rebajan, ¿y ella?
Muy pocas veces una reina de belleza tiene que entrenar físicamente para engordar. Tal es el caso de Miss Mundo de Puerto Rico, quien tendrá que rellenar un poco sus brazos y piernas, para que no luzca tan delgada en la competencia internacional el 12 de diciembre, en Sudáfrica.
“Yo como de todo; la gente no me cree hasta que me ven comiendo Doritos, papitas, siempre paro en McDonald's, yo como de todo y no engordo con nada”, afirma.
“Para el certamen de belleza tuve que tomar batidas de proteínas con un weight gainer para poder engordar, porque estaba bien flaca”, relata, quien así engordó seis libras con esa “dieta”.
Además de subir de peso, Jenny entrenará en las áreas de protocolo y etiqueta, más pretende sacar partido a sus inclinaciones por las artes y la historia.
Al margen de los compromisos del reinado, la candidata de Puerto Rico comparte una relación amorosa con un “amigo”, cuyo nombre se reserva.
“Hay alguien especial, pero que me entiende y que me apoya... Siempre fuimos amigos y nunca dijimos: 'Tenemos este título', pero surgió”, remata sin más detalles.

