Alarmante el “sexting” juvenil
Se toman sus propias fotos eróticas o se dejan retratar, y hasta filmar, por algún amigo o amiga sin mayores reparos.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 14 años.
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Se toman sus propias fotos eróticas o se dejan retratar, y hasta filmar, por algún amigo o amiga sin mayores reparos. Acto seguido, envían estas imágenes de alto voltaje –algunas de semidesnudos, otras de desnudos– por mensajes de texto, correos electrónicos, webcams o las cuelgan en las redes sociales.
En cuestión de segundos, exponen abiertamente su intimidad a todos (amigos, conocidos y desconocidos por igual) y se vuelven vulnerables a una serie de riesgos serios.
Así es el llamado sexting, una de las prácticas más populares actualmente entre jóvenes, al punto de haberse convertido en un comportamiento relativamente común.
El psicólogo clínico Luis Caraballo explica que el envío de imágenes sexuales entre los adolescentes está de moda tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico.
La edad de riesgo es a partir de los 15 años y, según apunta el especialista, las cifras son alarmantes.
Los datos de un estudio reciente realizado por el National Campaign to Prevent Teen and Unplanned Pregnancy revelaron que cerca de un 40% de los jóvenes entre 13 y 19 años reconocieron estar involucrados en el sexting.
Y aunque estas conductas no acarrean consecuencias como embarazos no deseados o enfermedades de transmisión sexual, el doctor Caraballo advierte que se trata de una forma de sexualización precoz que trae consigo otra serie de peligros.
“El sexting es peligroso por lo que este puede conllevar. Los jóvenes de hoy en muchas ocasiones intelectualizan estas prácticas diciendo que son una manera segura de tener relaciones sexuales, que no los expone a enfermedades venéreas o a quedar embarazadas. Pero la verdad del caso es que el sexting les crea un montón de problemas cuando la foto o el vídeo va más allá de la persona a la cual se le envía”, precisa el psicólogo, también catedrático auxiliar en psiquiatría del Recinto de Ciencias Médicas.
“Hoy en día una persona puede postear una foto en el Internet o enviarla por e-mail y ya le pertenece a la red. Tú no sabes hasta dónde puede llegar esa imagen: a un novio molesto que empieza a enviarla a otros o ponerla en las redes sociales, a un posible patrono –cortando las posibilidades de trabajo–, en manos de un depredador sexual o hasta a los hijos futuros de ese joven. Así que hay consecuencias a corto, mediano y largo plazo”, observa el doctor Caraballo.
Ante el aumento de las distintas modalidades del sexting, el experto en conducta aconseja a los padres a que estén más alertas y orienten a sus hijos sobre los riesgos que corren.
En este sentido, la buena comunicación es clave para ayudarlos a protegerse y a que denuncien cualquier forma de acoso que sufran.
“El sexting es como las drogas: los padres generalmente piensan que sus hijos nunca van a caer en eso. Pero tienen que entender que la curioridad sexual es típica en la adolescencia, y la tecnología ha venido a desplegar y darle otras dimensiones a esta inquietud”, puntualiza el doctor Caraballo.
Riesgos
El psicólogo clínico Luis Caraballo explica las repercusiones más comunes del sexting entre adolescentes.
Daños a la reputación- el que las imágenes eróticas de un joven terminen siendo ampliamente distribuidas por terceras personas puede lacerar su integridad.
Tronchar posibilidades- estas fotos/vídeos sexuales pueden caer en manos de posibles patronos o hasta de buenos candidatos para tener una relación sentimental.
Acoso- ya no es secreto la gran cantidad de depredadores sexuales conectados a la red, lo que pone en juego la seguridad de los jóvenes envueltos en el sexting.
Heridas emocionales- desde el bullying hasta la depresión, los jóvenes que son descubiertos se vuelven vulnerables y sufren múltiples secuelas difíciles de superar.

