Las estafas digitales en Estados Unidos alcanzaron un nuevo máximo histórico, impulsadas principalmente por fraudes vinculados a criptomonedas, que se han convertido en el esquema más costoso del país.

De acuerdo con datos recientes del Federal Bureau of Investigation (FBI), las pérdidas por fraude superaron los 11,300 millones de dólares en el último año, reflejando un aumento significativo en este tipo de delitos financieros.

Según el Diario New York, el mecanismo suele repetirse, aunque cada vez con mayor sofisticación. Todo comienza con un contacto inesperado a través de redes sociales, aplicaciones de citas o plataformas profesionales como LinkedIn.

A partir de ahí, los estafadores construyen una relación de confianza que puede extenderse por días o semanas. Una vez ganada la credibilidad de la víctima, introducen la supuesta oportunidad de inversión en criptomonedas con promesas de altos rendimientos.

Cuando la persona realiza el primer depósito, el fraude se activa:

Se muestra una plataforma falsa con supuestas ganancias en tiempo real

Se incentiva a invertir más dinero

Al intentar retirar fondos, aparecen cargos o “comisiones” adicionales

Finalmente, el acceso al dinero desaparece

La Securities and Exchange Commission (SEC) ha advertido que este tipo de fraude se ha expandido rápidamente debido a la dificultad para rastrear transacciones en entornos digitales.

Las autoridades alertan que el problema ya no es solo el tipo de estafa, sino su ejecución. La inteligencia artificial permite crear identidades falsas altamente realistas, mantener conversaciones automatizadas y generar incluso videos manipulados (deepfakes) que refuerzan la credibilidad del engaño.

Empresas tecnológicas como Microsoft y Google han advertido sobre el aumento de ataques automatizados con IA en el sector financiero, lo que ha hecho que estas estafas sean más difíciles de detectar.

Expertos señalan que el éxito de estos fraudes no depende únicamente de la ingenuidad de las víctimas, sino de una estrategia cuidadosamente diseñada:

Construcción progresiva de confianza

Uso de plataformas y gráficos que aparentan legitimidad

Presión emocional o promesas de ganancias rápidas

Además, los estafadores utilizan información pública de redes sociales para personalizar sus ataques.

El mencionado diario reseña que en Los Ángeles, Daniel R., de 42 años, relató haber perdido más de 8,000 dólares tras invertir en una de estas plataformas.

“Al principio todo parecía normal. Veía cómo el dinero crecía y eso me convenció de seguir invirtiendo”, explicó.

El problema surgió cuando intentó retirar sus fondos. “Me pedían pagar más cargos para liberar el dinero. Después de eso, todo desapareció”, contó.

Las autoridades recomiendan estar atentos a patrones comunes en este tipo de fraude:

Promesas de ganancias rápidas y sin riesgo

Plataformas no registradas o sin regulación

Solicitudes de pago para retirar dinero

Contacto inicial por redes sociales

Presión para invertir de inmediato

El FBI y la Federal Trade Commission (FTC) recomiendan:

No enviar dinero a plataformas o personas no verificadas

Investigar cualquier oportunidad de inversión antes de participar

Desconfiar de rendimientos garantizados o demasiado altos

Las autoridades advierten que este tipo de fraude no muestra señales de desaceleración. Su bajo costo de operación, la dificultad para rastrear fondos y el uso de inteligencia artificial lo convierten en un esquema altamente rentable para los criminales.

En este contexto, las estafas con criptomonedas ya representan el fraude más costoso en Estados Unidos, y la IA está acelerando aún más su evolución.

Más que un riesgo tecnológico, el problema actual es la sofisticación del engaño: hoy, lo más peligroso no es lo que parece falso, sino lo que parece demasiado real.