Un hotel en uno de los lugares más exclusivos de Miami fue demolido el domingo para dar paso a algo más grande.

Expertos en demoliciones completaron la implosión controlada del antiguo Mandarin Oriental, Miami, en Brickell Key, una isla artificial en la desembocadura del río Miami, frente al centro de la ciudad. Se trata de la mayor implosión en Miami en más de una década, según las autoridades.

El edificio de 23 plantas, inaugurado hace 25 años, se derrumbó en menos de 20 segundos tras las explosiones que se produjeron sobre las 8.30 horas.

Las personas que observaban la implosión desde lejos vitoreaban y grababan vídeos telefónicos mientras la estructura del edificio se derrumbaba tras una serie de rápidas cargas. El polvo no tardó en llenar el aire a medida que el material de construcción se desplomaba. Algunos observadores abandonaron la zona con mascarillas.

Se pidió a los residentes en un radio de 244 metros del edificio que permanecieran en sus apartamentos con las puertas y ventanas cerradas durante la explosión.

Según Swire Properties, la demolición dará paso a la colocación de la primera piedra de The Residences at Mandarin Oriental, Miami, un complejo hotelero y residencial de dos torres de gran lujo cuya finalización está prevista para 2030.

La operación se lleva a cabo tras casi dos años de planificación y coordinación con contratistas especializados y la ciudad, según los promotores. La implosión se seleccionó como el método más seguro y eficaz para mantener el calendario del proyecto, minimizando al mismo tiempo los trastornos y garantizando la seguridad de la comunidad de Brickell Key.

Esta historia fue traducida del inglés al español con una herramienta de inteligencia artificial y fue revisada por un editor antes de su publicación.